Lo más interesante del nuevo modelo en curso es la confirmación de que efectivamente había un plan B. Mucho antes de que se corte el crédito internacional, las políticas públicas podrían haber dejado de priorizar el proceso de endeudamiento externo del sector público que aceitó el negocio financiero y emprender un sendero de recuperación del ingreso de los sectores más postergados y de reactivación de la estructura productiva.

Quizás ahora parezca algo de sentido común elemental, pero hasta hace poco la disyuntiva más discutida era acelerar las políticas del modelo neoliberal o desbarrancar. El gobierno nacional, en la mesa con los acreedores, como hemos observado en los primeros días en el poder de la nueva administración, puede no sentarse exclusivamente con los representantes del sector financiero y de las empresas de servicios públicos privatizados y atender las necesidades generales del país. Era posible responder, en primer lugar, a los sectores de menores ingresos y más vulnerables, como los jubilados que perciben la mínima y las familias receptoras de la AUH.

Al mismo tiempo, aunque sea una medida antipática para gran parte de la población de ingresos medios altos y altos, era posible encarecer el consumo de servicios en el exterior como medida que contribuye a propender a un equilibrio sustentable de las cuentas externas. Esa política tiene otro efecto virtuoso: encarece la actividad comercial informal en relación a la formal, lo cual es un estímulo relevante para quienes están regularizados y, por lo tanto, aportan parte de sus ingresos a las cuentas públicas. En un escenario de consumo deprimido, hay mucho menos margen para los abusos comerciales de quienes pueden llegar a pretender ajustar sus precios en relación las cotizaciones paralelas del dólar. La necesidad por vender prima en el contexto actual por encima del interés malicioso especulativo.

Por otra parte, el muy fuerte incremento de las cotizaciones paralelas hace muy costoso el atesoramiento en dólares y así vuelve más atractivo el consumo y la inversión productiva para quienes todavía poseen capacidad para activar esas decisiones, más allá de los gastos indispensables y de la pronta puesta en marcha del crédito orientado a esos fines. Este fenómeno, al encender la demanda, con altos niveles de capacidad instalada ociosa y de desempleo, dinamiza la actividad general. Un factor importante y que suele ser desatendido en los análisis más difundidos es que ese aumento de la demanda, en especial en contextos depresivos como el actual, tiene un impacto importante en términos de economías de escala, tanto reales como pecuniarias. A mayor producción, los costos fijos de las empresas se prorratean por un número superior de unidades elaboradas y, por lo tanto, el costo medio total disminuye y así aumenta la competitividad.

Un costo fijo importante y transversal a toda la estructura productiva muchas veces olvidado en el análisis convencional es el de la mano de obra. Las fábricas, por caso, remuneran a sus empleados con o sin producción y, en un escenario de reactivación, el incentivo que genera la reanimación de la actividad para los trabajadores tiene un efecto potente. Si bien la crisis industrial fue muy dura, también fue corta en comparación con la última gran crisis de finales de la Convertibilidad. En poco menos de cuatro años -desde noviembre de 2015 hasta septiembre de 2019 (último período registrado por la AFIP)-, las políticas empleadas tuvieron mucho que ver con la pérdida de 158.624 puestos de trabajo formales en el sector que equivalieron al 12,6% del empleo registrado existente al final del segundo mandato de CFK. Desde ya, los sectores informales son más vulnerables y seguramente registraron una destrucción mayor. Si bien el desarrollo tecnológico tiende al ahorro de mano de obra asociada a la producción manufacturera, ese fenómeno es compensado por el crecimiento poblacional y el desarrollo de bienes con una complejidad tecnológica superior.

Por supuesto, hay economías de escala de tipo pecuniario para todas las empresas cuando producen más porque alcanzan una mayor capacidad de negociación con clientes y proveedores, haciendo más rentable el negocio productivo. Por último, el panorama también es alentador porque se esperan menos concesiones a aumentos de tarifas de servicios públicos y una administración comercial externa que favorezca la agregación de valor interno por encima del negocio puramente comercial, sobre todo por la restricción de acceso al financiamiento externo y las necesidades de generación de empleo de calidad y de recursos en moneda dura para hacer frente a los pesados compromisos financieros externos asumidos por la anterior administración, luego de la esperada renegociación de la deuda.

La coordinación de políticas de promoción de la producción, de las exportaciones y de una sustitución de importaciones inteligente sobre la base del conocimiento del funcionamiento de cada cadena de valor local será crucial en esta etapa. Asimismo, los acuerdos comerciales internacionales y regionales, serán centrales para dinamizar y hacer sustentable esta nueva etapa productiva para nuestro país. Pero el desafío más importante de la nueva gestión será hacer perdurable el modelo productivista. La dinámica pendular le ha costado demasiado a nuestro país. Es hora de sostener un esquema inclusivo que, con las fuerzas de la producción, permita superar las secuelas de tantos años de políticas que premiaron la especulación en lugar del esfuerzo de quienes generan riqueza realmente y así permita consolidar un proceso de crecimiento autónomo y genuino.

Más notas de

Mariano Kestelboim

Están dadas las condiciones para una recuperación en V

Están dadas las condiciones para una recuperación en V

Argentina y Chile, las menos golpeadas por el Covid-19 de los países medianos y grandes de América latina

Argentina y Chile, las menos golpeadas en América latina

Latinoamérica necesita estar unida ante la peor crisis económica de su historia

Latinoamérica necesita estar unida ante la peor crisis económica de su historia

Hay bases para una acelerada recuperación post pandemia

Hay bases para una acelerada recuperación post pandemia

El extraño caso de un "default" que revalorizó los activos argentinos

El extraño caso de un "default" que revalorizó los activos argentinos

Los motivos del freno de la corrida cambiaria

Los motivos del freno de la corrida cambiaria

Los economistas serios atacan de nuevo

Los economistas serios atacan de nuevo

La integración regional es central para la Argentina

La integración regional es central para la Argentina

Argentina permanece en el Mercosur

Argentina permanece en el  Mercosur

No hay riesgo de hiperinflación

No hay riesgo de hiperinflación