Si hay una certeza en el borrador del Presupuesto 2021 es que el consumo tendrá rol protagónico en los anabólicos de la economía. En poco más de dos semanas, el primer gobierno de Alberto Fernández sacará del horno su primera Ley de Leyes. Al ministro de Hacienda, Martín Guzmán, le tocará defenderlo en el Congreso pero antes, y desde ahora, le pone letra chica a los lineamientos post pandemia en materia de inflación, emisión, tipo de cambio, ingresos y gasto. El consumo será la vedette porque el Gobierno apunta a poner ahí su locomotora para recomponer el empleo y darle un poco de oxígeno al salario y la asistencia social en un año en el que, además, tendrá su primer test electoral. (El paquete exportador post pandemia irá con moño aparte al Congreso).

El Gobierno ya descuenta que el 2021 tendrá tensiones de precios de la mano del rebote de la economía que cerrará este 2020 con una de las peores caídas de las últimas décadas. Por eso apunta la artillería ahora en controles cuerpo a cuerpo para evitar que la curva inflacionaria en el inicio 2021 sea muy empinada. Es un objetivo ambicioso para una economía sumamente estresada desde mucho antes de la pandemia. Hay sectores que por la coyuntura actual, en la microeconomía hoy tienen resto; especialmente los vinculados con el e –commerce. En ese sentido, por ejemplo en electrodomésticos quedó demostrado que se consolidó una tendencia que se venía viendo desde abril, casi a principios de la cuarentena en el país, unos 5 millones de usuarios que se agregaron al consumo digital con tickets que, en promedio, son un 35% superior al promedio previo a la pandemia. De todos modos los productos más requeridos como computadoras, televisores, lavarropas, freezers, cocinas, tienen bajas de hasta un 15% en las ventas y comienzan a registrar dificultades en la producción nacional de productos que ya se habilitaron hace casi un mes en CABA y Buenos Aires. Los problemas tienen que ver con las demoras en las entregas por parte de productores locales que habían estado completamente cerrados hasta julio. Pero también con dificultades para importar insumos debido al cepo que impuso el Banco Central en este sentido y que se regula a cuentagotas para evitar presiones sobre el dólar y la inflación. Además desde el sector privado siguen aduciendo que encuentran  muchas trabas para acceder al crédito, aún luego del cierre del acuerdo con los bonistas por parte del Gobierno. Un informe de la Unión Industrial sobre el impacto del Covid-19 reveló que si bien un 54% de las empresas sondeadas admitieron que aumentó su demanda de crédito sólo un 40% dijo haber podido acceder al monto requerido. Desde las entidades bancarias, al menos las nucleadas en ABA, que conduce Claudio Cesario, admiten que el crédito es una demanda creciente pero que el stock disponible para préstamos no fue utilizado plenamente por el sector privado, es decir que no tantas empresas como las que se esperaba salieron a endeudarse, desde la perspectiva del sector bancario.

La otra cara de esta situación, es el aumento de entre 19% y 25% de los precios en los productos más demandados en cuarentena.  Esta semana la secretaria de Comercio, Paula Español, se reunió con los fabricantes y comercializadores de electrodomésticos y computación entre otros. La cosa vino de reto potente dijo uno de los asistentes, aunque lo enfatizó en otros términos semánticos. Las miradas se depositan sobre las grandes cadenas una vez más. Tras ese encuentro, todos los invitados quedaron en presentar su listado de precios en pocos días. Desde el Gobierno ya anticiparon que no permitirán que los subsidios que destina el Estado para las compras en cuotas sean utilizados por las empresas para engordar desmedidamente sus ganancias en tiempos de pandemia. ¿Se suspende Ahora 12 y/o 18? Es una decisión que se tomaría en las próximas horas. Alimentos y bebidas tienen su dinámica propia ya que es un sector con creciente demanda en cuarentena pero que venía de caídas permanentes en el último año y medio, tanto que recientemente sorprendió la noticia de que por ejemplo  Mastellone presentó un pérdida integral de 1.189 millones de pesos en el primer semestre de este año ante la Comisión Nacional de Valores y en un comunicado, la compañía, se lo atribuyó al incremento de los principales costos operativos que, en promedio, fue del 28% en el primer semestre, entre ellos paritarias, inflación y la devaluación de la moneda nacional.

Acuerdo UOM-automotrices

Por otro lado, en la industria celebran ser uno de los sectores con menos despidos, al menos hasta ahora: computan 8.000 en 5 meses mientras que en la construcción y en hotelería las cifras serían de 6 dígitos. Con todo, hay preocupación por las negociaciones que se están reabriendo con algunos gremios luego del acuerdo entre la UIA, que conduce Miguel Acevedo, y la CGT para sostener empleo con una rebaja del 75% firmado en abril por tres meses. Estaría por anunciarse el acuerdo de las automotrices y autopartistas con la UOM que contemplaría un bono de $ 6.000 mensual no remunerativo hasta fin de año a cambio de mantener el compromiso de no despedir ni suspender personal hasta enero 2021. Este acuerdo se sumaría a las paritarias que ya cerraron Camioneros por el 30% por un año a pagar en 4 cuotas y la Bancaria, por 26% también en 4 cuotas. En la CGT dicen que no hay una línea porque el mapa es muy heterogéneo y mientras que hay actividades que no pueden firmar nada otras logran consensos. Algunas terminales, que solieran ser la locomotora fabril pero este año producirá n  con suerte 230.000 vehículos cuando en 2011 llegaron al pico de 800.000 unidades anuales, dicen que la prohibición de suspender por razones de fuera mayor , además de la de despedir, que está en artículo 223 bis de la Ley de contratos de Trabajo los deja en desventaja frente a la mesa sindical y que la pandemia, de hecho sería una situación de fuerza mayor. 

En este contexto y con mar de fondo, el Presupuesto 2021 se encamina hacia buscar el rebote del nivel de la actividad y del poder adquisitivo. Por los borradores actuales, el Presidente espera jugar la batalla económica y la contienda electoral del 2021 caminando sobre el delicadísimo equilibrio entre los anabólicos al consumo y una inflación contenida.

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Alejandra Gallo

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