La situación que enfrentó el país durante 2001 y la que estamos atravesando en la actualidad tienen varios puntos en común. Es precisamente por ese motivo que remitirnos a aquel momento es interesante para tomar las enseñanzas que nos dejó la historia. 
Entre las similitudes de ambos momentos, existen cinco que se destacan:

1. Contexto económico recesivo. Llegado el 2001, Argentina llevaba tres años seguidos de recesión, mientras que, en la actualidad, tuvimos tres de los últimos cuatro años de recesión durante 2016, 2018 y 2019, con crecimiento sólo en el 2017.

2. Necesidad de dólares. Tanto en ese entonces como ahora, Argentina requería una gran cantidad de dólares para poder pagar la deuda. En la actualidad, el país tiene el 85% de la deuda en moneda extranjera.

3. Déficit. En agosto de 1999, en plena recesión, se aprobó la Ley de Responsabilidad Fiscal que buscaba llevar el déficit fiscal a cero. El mismo objetivo se persiguió en los últimos años. Entre 2015 y 2016 el país tenía un déficit primario en torno al 4% del PBI que con gran esfuerzo se redujo a tan solo el 0.4% en 2019. Para ser claros, el problema fue el déficit incurrido que luego forzó un esfuerzo para bajarlo.

4. Préstamos del FMI. Para salir de la emergencia financiera de corto plazo y llevar tranquilidad al mercado, en enero del 2001 se hizo el llamado Blindaje. Se trató de una asistencia financiera de U$D 40.000 millones acordada con el FMI junto a otros organismos y entidades, como el BID, el Banco Mundial, el Gobierno de España y un grupo de bancos comerciales que operaba en el país. Un acuerdo con el FMI con el mismo propósito se realizó durante el gobierno de Mauricio Macri. Este dinero se suponía precautorio, mientras el país llegaba al déficit cero.

5. Canje de deuda. En 2001, como ahora, Argentina tenía un esquema de pagos de deuda que, si bien era importante, presentaba como mayor problema que estaba muy concentrado en el corto plazo. Si se conseguía alargar los vencimientos a mayor plazo, la situación económica iba a ser mucho más fluida. En ese momento se habló de alivianar los vencimientos de deuda en el corto plazo para poder generar las condiciones de crecimiento y es exactamente en esos términos en los que viene planteando el ministro Guzmán en reiteradas ocasiones durante sus conferencias

Aprendizajes:

1. En ambos momentos, el achique necesario para que cierren las cuentas fiscales, en un contexto recesivo, llevó a lo que se denomina una Trampa Fiscal, que consiste en que como consecuencia del ajuste, cae el nivel de actividad lo que lleva también a una caída en la recaudación. La caída de recaudación vuelve a hacer necesario un ajuste porque como caen los recursos del Estado también debe ajustar los gastos. De esa manera se genera un círculo vicioso.

Ante este escenario, Guzmán plantea que no es necesario más ajuste sino pensar en crecimiento. En sus últimas declaraciones, el Ministro de Economía mencionó que Argentina ya hizo un gran esfuerzo para achicar su estructura e hizo hincapié en dos factores para demostrarlo: el achicamiento del déficit primario, mencionado con anterioridad, y cuánto significaba en términos de PBI mantener el Estado nacional, que hace tres años significaba el 24% del producto y el año pasado se lo llevó al orden del 18.5%

2. En ambos momentos, la tranquilidad que se buscó obtener con el acuerdo con el FMI mostrando que Argentina disponía de los fondos necesarios para honrar su deuda, independientemente de la exigencia de corto plazo, surtió efecto contrario al esperado. La incertidumbre y la fuga de capitales de incrementaron.

3. En ambos casos, la situación requería una resolución inmediata antes que el país se quedara sin fondos para pagar la deuda y cayera en default. Sin embargo, la solución alcanzada en 2001 dejó mucho que desear. En ese momento, para lograr un acuerdo inmediato el país a cambio de alargar plazos, terminó acrecentando su deuda en U$D 40.000 millones en esa sola negociación. Seis meses después, el 23 de diciembre del 2001 Argentina declaraba el default. Lo que hasta el momento había sido un problema financiero de corto plazo terminó siendo un problema económico de largo plazo, la deuda negociada era insostenible.

Este es el punto central y los discursos del Ministro de Economía dan la sensación que él lo entiende también así. Una propuesta muy amigable a los tenedores de deuda no daría una resolución al problema de fondo. El arte de la negociación, contra reloj y en medio del Coronavirus, deberá expresarse más que nunca ya que, por otro lado, una propuesta muy agresiva no recibirá la aceptación que se necesita y la negociación fallará. ¿Existe un sendero que permita que se pueda crecer pero que convenza a los acreedores que tienen que aceptar estas condiciones? Esa es la apuesta del equipo económico.

Alternativas de inversión en este contexto

Ante situaciones de esta índole, la mayoría de las personas suele reaccionar tomando posiciones defensivas para resguardar su capital. Los principales activos de resguardo son los bonos de los países más sólidos, las monedas de los mismos países y el oro.

Por múltiples razones culturales y económicas que nos atraviesan como país hace ya muchos años, el argentino está acostumbrado a pensar y ahorrar en dólares. Si bien hace unos meses el Banco Central estableció el límite de 200 dólares por mes y por persona para adquirir la divisa extranjera, se asoman en el mercado otras alternativas como la posibilidad de invertir en Dólar MEP a través de una operación con bonos que se puede realizar a través de invertironline.com de manera legal, sin restricciones y en tan sólo dos clicks.

*Gerente de Research de InvertirOnline

noticias relacionadas