Lic. Guillermo Moreno

Lic. Pablo Challú

Lic. Walter Romero

Oportunamente, el 8 de diciembre de 2017, se anunciaba el fracaso de la “Gestión Cambiemos”, cuando se publicó “Algunos elementos conceptuales de un Plan Económico de Contingencia”, ya que:

“A dos años de la asunción del gobierno nacional, la economía no presentaba ninguna señal alentadora: las inversiones productivas privadas no aparecían, la inflación no cedía, el Déficit Fiscal Total -correctamente calculado- rondaba el 11% del PIB, el volumen de las Letras del Banco Central (LEBAC) se había convertido en un problema autónomo, los Déficits de la Balanza Comercial y de la Cuenta Corriente de la Balanza de Pagos se encontraban entre los más altos de la historia, mientras que las tasas de interés se mantenían en niveles sustantivamente elevados y el peso sufría una relevante apreciación, que afectaba tanto a la Industria Manufacturera como a las Economías Regionales.

Así, y como corolario, la Distribución del Ingreso había empeorado, el nivel de Empleo se deterioraba y la Pobreza e Indigencia crecían.

Pero, lo más grave, era que las tendencias indicaban que esta situación transitaba un sendero de agudización”.

Posteriormente, en “Bitácora del fracaso” (BAE Negocios, 15/04/2019), se relataba como, en los primeros meses del año 2018, y en un contexto de Supercrisis, finalizaba el experimento en curso, de la administración “del mejor equipo de los últimos 50 años”, al verse agotada la posibilidad de financiamiento externo, tras las evidentes dificultades de repago, percibidas por los prestamistas.

De esta forma (luego de la toma de ganancias del Carry Trade y el Fly to Quality -“vuelo hacia la calidad”- de los inversores internacionales), se activó la solicitud del préstamo al Fondo Monetario Internacional - FMI-

El acuerdo finalmente alcanzado, por un monto inusitado (que representa 11 veces la cuota que aporta por su participación nuestro país), implicó que el dinero a girar a la Argentina sirviera como garantía de los créditos otorgados por entes extranjeros, reemplazando un acreedor (el Sector Privado) expuesto a la posibilidad de cesación de pagos, por otro (el Organismo Multilateral) que está prácticamente blindado a esta alternativa.

Luego de dilapidarse el primer desembolso del préstamo recibido, nació el “acuerdo revisado”, que en rigor, no fue más que un arreglo para evitar (al prohibir la expansión de la Base Monetaria) que se vuelva a despilfarrar.

Ante este panorama, la “suerte electoral” estaba echada. Solo restaba que el “nuevo gobierno” hiciera un “giro copernicano” al patrón de acumulación de capital, pasando de un sesgo Especulativo-Rentístico hacia uno de Producción y Trabajo.

Sin embargo, en lo económico, con la Nueva Administración, nada cambió: prevaleció el enfoque conceptual de la Escuela Austríaca, pero esta vez con un...

Sesgo Socialdemócrata

Y no solo eso...

“Sobre llovido, mojado”, en marzo de 2020 se desató la “Pandemia del COVID 19”, que mereciera un extensivo tratamiento, expresado en “Respirar… y también comer” (BAE Negocios 29/03/2020), donde se destacaba la necesidad de que, la “…aparente dicotomía entre salud y economía, no se resolviera por la eliminación de una de las partes”, agregando, en esta misma dirección que: sin dudas, hay poblaciones expuestas a mayor riesgo en términos epidemiológicos, pero también existen las que padecen vulnerabilidades extremas ante cualquier trastorno de la vida económica.

De allí, que la protección simultánea de todos los segmentos poblacionales amenazados, requiriera de un sumo cuidado del vector espiritual, con un adecuado balance entre las ciencias de la salud y las económico-sociales.

Las secuelas están a la vista y han fungido como agravantes de la Supercrisis que aún transitamos.

Otro error clave, al momento de implementar políticas económicas de la actual administración, fue la suscripción del nuevo Acuerdo de Facilidades Extendidas.

Este compromiso y sus consecuencias fueron cabalmente sintetizadas en FMI, al final llegó el final” (BAE Negocios 27/02/22), donde se dejó constancia que la formulación técnica del Contrato de marras, sería impracticable.

Por lo tanto, hay que elegir entre...

Mayor oprobio u horas de buenaventura

En su momento, el Acuerdo al que se arribó satisfizo a ambas partes, permitiendo al Gobierno argumentar que había triunfado su posición, al lograr “suavizar” las exigencias del Fondo.

Sin embargo, como ya fue señalado en “Transitando la Supercrisis... evitemos la Hipercrisis” (BAE Negocios, 24/07/2022), el mismo impide ya sea con su cumplimiento o incumplimiento, evitar la Hiperrecesión (en un caso) o la Hiperinflación (en el otro), como escenarios para el desenvolvimiento de la economía. Es decir “sartén o fuego”, recurriendo a la sabiduría popular.

Por lo tanto, la renegociación con el FMI, la que el país requiere, debe centrarse en afirmar la necesidad de cambiar la política macroeconómica subyacente.

En este sentido, en “Hay que arreglar con el FMI, pero ¿quién aporta el dinero?” (BAE Negocios 07/02/2022), señalamos que para lograrlo, se deben elevar al máximo (dentro de lo que permita la legislación vigente y las rentabilidades de las implantaciones realizadas) los Derechos de Exportación en la Zona Núcleo de la Pampa Húmeda.

Va de suyo que este incremento menguará los ingresos del productor, debiendo ser compensado con una equivalente contracción de sus Costos Totales (CT).

Esto se conseguirá con una significativa reducción de lo erogado, en concepto de “alquileres rurales” y por la “compra de gasoil”.

En el primer caso, es necesario sancionar una ley cuyas bases fueron tratadas en "Arrendamientos rurales en la Pampa Húmeda" (BAE Negocios, 20/09/2020).

El “esfuerzo patriótico” (que facilitará los ingresos fiscales para honrar los compromisos externos y a su vez disminuirá sensiblemente el precio de los alimentos básicos de la población), solicitado a los arrendadores, será recompensado con un Bono del Tesoro Nacional, a mediano y largo plazo, en moneda dura, a tasas de interés internacionales y transable en los mercados secundarios.

Para el caso energético, como ya se mencionó en "El precio de la …" (BAE Negocios, 6/10/2019), el valor del gasoil en el surtidor debe presentar una estricta relación con los CT de exploración y explotación del barril de petróleo en Argentina, más una tasa de ganancia "justa y razonable" sobre el Capital Total Empleado, en cada uno de los eslabones intervinientes, a lo largo de la cadena de producción y comercialización.

Finalmente, con ello se integrarán los “términos de referencia” de la convocatoria al Magno Acuerdo Social, “piedra angular”, que en conjunto con los imprescindibles equilibrios macroeconómicos (fiscal y externo), sentarán las bases, de una vez y para siempre, de un Modelo de Desarrollo Económico Permanente y Sustentable (MoDEPyS), con orientación a la producción.

 

Agradecemos la colaboración de Marcos von Ifflinger