Tanto en las películas, como en la vida real, muchas veces puede verse a los abogados defender a alguien, o acusarlo, ante el estrado de un juez con gran énfasis y elocuentes palabras que, a veces, hasta emocionan. ¿Pero esa capacidad para argumentar, es algo  innato a cada persona o puede aprenderse al igual que se estudia una carrera en la facultad?

La respuesta es que sí, que se puede. Pero ese aprendizaje no debe basarse solo en conocer las técnicas para interrogar a un testigo o perito, sino que además debe combinarse con el liderazgo, la oratoria, la negociación, e investigación, entre  muchas  otras habilidades.

El abogado tiene que ser un líder en la relación con su cliente, para definir la estrategia más conveniente a adoptar, pero también debe serlo en la conducción del equipo de trabajo, para que sus integrantes se comprometan con el caso y lo puedan llevar adelante de manera correcta e investigar.

También debe ponerse el foco en que ese liderazgo debe ejercerse cuando se expone el caso frente al juez o jurado, siendo el abogado quien tiene que descubrir cuáles son los valores que destacar para poder representarlos y lograr la persuasión del auditorio.

Por otro lado, es indispensable ser un buen investigador y estratega, como si se tratara del comandante de un ejército a la hora de planear una batalla, pero aplicado al concepto de litigación oral.

El profesional debe además desarrollar habilidades similares a las de un buen contador o narrador de historias, para así lograr humanizar el caso.  Siempre se debe intentar lograr empatía con el auditorio. Por eso, es importante lograr describir un caso, o situación en particular, como si se tratara de un cuento clásico, más allá de los aspectos meramente técnicos. En definitiva, la clave es poder aplicar estas herramientas de la comunicación al trabajo profesional.

Sin duda, para enseñar todas estas aptitudes, es necesario desarrollar mucha práctica que dan la experiencia de años de trabajo. Más allá de los conceptos teóricos que pueden adquirirse en el aula de una facultad, recorrer diariamente los pasillos de los juzgados, interrogar a testigos, y elaborar estrategias para llevar adelante diferentes casos, otorga una gran capacidad para después transmitir todos esos conocimientos con mayor claridad.

Por último, más allá de estos tips, cabe remarcar que lo más importante siempre es ser profesionales comprometidos, y entender que los abogados, sin importar el rol que tengamos, estamos representando a la Justicia. Debemos brindar una imagen de seriedad y credibilidad, además de conocer muy bien la doctrina y jurisprudencia. Para eso, es primordial recuperar muchos principios y valores que se han olvidado.

* abogada especialista en derecho penal y migratorio