"Si Brasil no crece estamos fritos. Hay que exportar más y salir a buscar mercados. En 2018 exportamos 61.621 millones de dólares y para 2019 si llegamos a 70.000 millones nos sacamos el gordo de Navidad. Para estar tranquilos y que no nos falten dolares hay que exportar 85.000 millones". La reflexión de uno de los economistas que más escucha el presidente Alberto Fernández se agrega así a la larga lista de preocupaciones que tiene el gobierno en materia económica. Pero con una diferencia central que daña las economías de los dos países: la relación política bilateral entre las dos naciones es la peor de los últimos 50 años

Las razones no son solo políticas -aunque es más que evidente que la incontinencia verbal de Jair Bolsonaro, el presidente de Brasil, atacando públicamente al presidente electo Fernández es un pilar fundamental en la degradación de la relación- sino también económica. Y es que a pesar de que el establishment y las elites dominantes en Brasil se muestran optimistas para el año que viene y corrigen al alza las cifras del Producto Bruto Interno (PBI) para 2020, desde la Argentina la mirada es mucho menos optimista.

"La cuestión es simple, aunque este año el PBI de Brasil llegue aumentar el 1,1% este año, el crecimiento vegetativo de Brasil es de 1%. Y para que haya un efecto derrame en nuestra economía, vos necesitás que el PBI de Brasil crezca como mínimo 0,5% por encima del 1%. En los hechos, si Brasil no creciera más de 2,5% en 2020, nosotros no lo notaríamos mucho", señaló a BAE Negocios uno de los asesores clave de Alberto en estricto off the record.

Lo cierto es que nadie confía mucho en los números optimistas brasileños, ya que de acuerdo con datos del Instituto de Investigación Económica Aplicada (IPEA), publicados el último jueves en Río de Janeiro, Brasil crecerá 2,3% en 2020. Las cifras del socio del Mercosur son discutidas por muchos y un buen ejemplo son las de las proyecciones del IPEA, que corrigió todo al alza en menos de seis meses y, donde había una expansión del PBI del 0,8% en 2019, cambió todo para mejor y aún más para 2020: fue revisado del 2,1% al 2,3%. Todos estos datos son cada vez más relativizados, sobre todo después de que Brasil sufriera los estragos de una recesión y una caída de la economía del 3,5% tanto en 2015 como en 2016, y solo un crecimiento de 1,1% en 2017 y 2018. Se suman los milimétricos datos que hicieron salir de la recesión técnica al gobierno de Jair Bolsonaro, cuando el IBGE -el Indec de Brasil- marcara un crecimiento mensual del PBI del 0,07% en agosto, con lo que evitó entrar en recesión técnica. Los economistas brasileños que trabajan en el IBGE afirman que esto ocurrió por una especie de "compensación" para comparar diferentes períodos estadísticos, lo que elevó el Indice de Actividad Económica del Banco Central de Brasil (IBC-Br), considerado una medida previa del PBI. Un retoque que sumó sospechas entre propios y ajeno.

Tampoco ayuda la balanza comercial entre los dos países. Según los datos del Ministerio de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior de Brasil (MDIC), la balanza comercial bilateral con Argentina arrojó en noviembre un superávit de US$157 millones. Y aunque el superávit de los primeros once meses del 2019 fue de US$821 millones, con lo que 2019 cerraría con un saldo en favor de Argentina de apenas US$1.000 millones, en los hechos no es para alegrarse. En la comparación interanual respecto de noviembre de 2018, las importaciones argentinas desde Brasil se redujeron un 25,3% (US$697 millones versus US$933 millones). Entre enero y noviembre de 2019, Argentina lleva importados desde Brasil US$8.826 millones, lo cual significa una caída interanual de 38.8%. Es una muestra de la feroz recesión local. Pero tampoco aumenta las exportaciones. En noviembre, Argentina exportó a Brasil US$854 millones, un 8,2% por debajo de lo que había exportado en el mismo mes de 2018 y un 12,7% menos que en octubre de este mismo año. Esto habla a las claras de dos cosas: las estadísticas de Bolsonaro están flojas de papeles; y Argentina, como le recomiendan los economistas que rodean a Alberto Fernández, deberá buscar otros destinos si quiere tener mas dólares.

Más notas de

Ernesto Hadida

Coronavirus: gobernadores, más preocupados por los Repro que por los respiradores

El Presidente es quién decide a dónde van los equipos médicos

Las tres fases ideológicas del coronavirus

Buscan hacer pensar que “todos tiramos para el mismo lado"

El Gobierno limita la importación de combustible y cita a las petroleras

El Gobierno limita la importación de combustible y cita a las petroleras

Un tiro por elevación dirigido a las empresas "amigas" del modelo macrista

Nicolás Caputo, apuntado por la privatización de Brigadier López

Exportar por Paraguay, refugiarse en Uruguay, usar en Argentina y extrañar a Panamá

Galperin, un mimado por el macrismo en la mira de la Justicia

Los problemas del mayor aportante a la campaña de Cambiemos

Vicentin fue la empresa que más aportó por la reelección de Macri

Empresas reciben con barbijo a ex funcionarios con coronavirus político

Merkel, interesada en represa

Bancos privados evaden al Gobierno y mantienen tasas impagables

Las pymes deben enfrentar costosos financiamientos

La Argentina de Macri y la de Alberto: del "rompan el canuto" al "frenemos la inercia"

La Argentina de Macri y la de Alberto: del "rompan el canuto" al "frenemos la inercia"

La estadística económica de Bolsonaro, floja de papeles

Las cifras del socio del Mercosur son discutidas por muchos