En las últimas semanas asistimos a un debate al interior de la alianza gobernante, entre aquellos que prohíjan alcanzar un pronto acuerdo en la renegociación entablada con el Fondo Monetario Internacional ( FMI) por los créditos oportunamente acordados con el anterior oficialismo,  y los sectores que consideran que las condicionalidades que surjan del “nuevo contrato de mutuo” serán de una envergadura tal, que conducirá irremediablemente a la derrota electoral en las próximas contiendas de medio término.

Podríamos afirmar entonces, que el Poder Ejecutivo como ya ha acontecido en diversas oportunidades deberá laudar, en este caso, entre: los acuerdistas y los no acuerdistas.

Cualquiera sea la decisión, las implicancias serán evidentes, habrá cambios de formas, de fondo y posiblemente de equipos de gobierno, y su trascendencia nos remite al rol del FMI y la participación de la Argentina en la institución, por un lado, y sus consecuencias en el flujo inversor al interior de la economía, por el otro.

Por ello es que nos parece sustantivo adentrarnos en la reflexión.

Sobre la renegociación

Oportunamente en “La economía en la Post Pandemia” (BAE Negocios 15/11/20), describimos el tenor del proceso que se encaraba con el FMI:

“[…] arribó una misión del FMI, para iniciar una negociación tendiente a reprogramar el pago de la deuda con ellos contraída, por la anterior gestión gubernamental.

Por sus estatutos constitutivos, la única posibilidad de prolongar los plazos de devolución (del principal y sus intereses) de un país deudor con la institución, a mediano y largo plazo, es a través de un Acuerdo de Facilidades Extendidas (AFE).

Dicho procedimiento, implica reconocer un “desorden estructural” que es necesario corregir”.

En este marco observamos que las decisiones económicas tomadas por el gobierno carecen de ingenio y parecerían insertarse armoniosamente en los clásicos “esquemas de ajuste".

Contrario sensu, la conciencia de lo incompatible que esto resulta con la búsqueda de un éxito electoral en la contienda de medio término, conduce a la consolidación de la propuesta de los “no acuerdistas”.

Ahora bien, optar por uno de los términos de la contradicción no será neutro, y su impacto se hará sentir especialmente en el flujo inversor.  

Sobre la acumulación de capital

Oportunamente, en “Objetivo la Producción” (BAE Negocios 11/01/21) afirmamos que, “sin inversión del sector privado, no hay destino” y que para conseguirla es prerrequisito alcanzar los equilibrios macroeconómicos (fiscal y externo) y, tracto sucesivo, facilitar la rentabilidad de los proyectos disminuyendo dos costos relevantes: la tasa de interés y el energético

Destacábamos también que, “haciendo lo que se debe hacer”, se podría trasladar a la inversión productiva parte de los activos dolarizados de los argentinos, tanto los “argendólares" como los existentes en el exterior.

Pero coadyuva otro factor decisivo: la claridad de percepción que deben tener los hombres de negocios, sobre las políticas de mediano y largo plazo implementadas por el gobierno, para que no sea de su interés la opción especulativa-rentística.

Por lo tanto, cuanto más confuso e imprevisible sea el futuro, menores serán las posibilidades de inversión en el sector real.

En síntesis: el horizonte de certidumbre, combinado con proyectos rentables (financiados entre otros por el ahorro privado nacional en moneda extranjera) son la “potencia latente” del aparato productivo argentino.

Para comenzar es necesario…

Tomar el toro por las astas

¿Es posible honrar los compromisos asumidos con los acreedores externos y, a su vez, desencadenar un proceso virtuoso que incentive la inversión productiva?

¡¡¡Sí lo es, solo hay que hacer lo que se debe hacer!!!

Para ello, entre otros objetivos, se necesita:

  • obtener un Superávit Fiscal Primario tal que los excedentes obtenidos, permitan cumplir con los pagos correspondientes a los intereses que se devengan del capital adeudado,
  • un robusto Superávit en la Balanza Comercial que facilite las divisas que se utilizarán para saldar los “compromisos periódicos” asumidos y, equilibre el saldo final de la Cuenta Corriente de la Balanza de Pagos y,
  • distribuir las Rentas Extraordinarias (de la Pampa Húmeda y Petroleras) en el conjunto empresarial, procurando: aumentar su rentabilidad, facilitar su hegemonía en el mercado interno y ampliar su participación en el externo.

Por lo tanto, la búsqueda de los equilibrios macroeconómicos es compatible con la necesidad de resolver adecuadamente la cuestión de la deuda y la inversión.

De este modo estarán sentadas las bases para la salida de la Supercrisis y la posterior consolidación de un Modelo de Desarrollo Económico Permanente y Sustentable (MoDEPyS) con orientación a la producción.   

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Guillermo Moreno

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