El desarrollo de una Nación está vinculado a una activa y creciente inserción en el comercio internacional. En este marco, en "Un modelo de desarrollo económico, 4ta parte" (BAE Negocios, 13-09-20) detallamos como, intra Sector Privado, las empresas argentinas disputan los mercados doméstico y global, con sus pares extranjeros.

Para que lo puedan hacer con relativo éxito deben sortear dos tensiones:

  • el diferencial de productividad de los cuatro factoresi intervinientes en la generación de bienes y servicios, vis a vis el resto del mundo y,
  • el nivel de ciertos precios de insumos claves que facilitan o dificultan la hegemonía de las empresas nacionales en el mercado interno y su penetración en los externos.

Ahora bien, cada empresa, rama o sector del aparato productivo debe enfrentar múltiples desafíos…

Líneas de partida distintas

Tal cual se observa en el cuadro, las estructuras de costos de las empresas locales se ven perjudicadas por las desfavorables condiciones iniciales que deben enfrentar.  

De su lectura destacamos entre otros elementos relevantes, que:

  • prácticamente, todos los precios de los insumos seleccionados en el mercado local son más altos, desde pequeñas diferencias como Acero (2,5%), hasta exuberantes (del 19,4%) de la Urea granulada,
  • sorprendentemente en los "bienes salario" (como la Leche) también se observa un diferencial del 6,3%,
  • tanto la Electricidad (19,3%), como el Gas (75,1%) presentan un nivel tarifario comparativamente mayor,
  • el costo de la energía fósil (como el Diesel) es desproporcionadamente más oneroso, llegando al 14,5%.

En este entorno, el empresariado argentino, ve disminuidas sus posibilidades de competir en los mercados. Por lo cual se debe...

Emparejar la cancha

En general, salvo contadas excepciones, los países tienen su "economía en orden". Por lo tanto, procurar una macroeconomía consistente con superávits gemelos, es el imperativo de la hora.

Una vez alcanzados, la búsqueda permanente del incremento de la productividad sistémica, debe ser un objetivo común de la dirigencia empresaria, sindical y política. 

Para ello, deberá convocarse al "Segundo Congreso de la Productividad y del Bienestar Social"  como lugar de encuentro armónico entre el movimiento obrero organizado y los empresarios.    Hacia la década del '50, el aparato productivo argentino observa una acelerada pérdida de competitividad respecto de la británica, francesa, italiana, e incluso alemana. Adicionalmente, una disminución de la producción agropecuaria afecta la Cuenta Corriente de la Balanza de Pagos. En este marco, el gobierno de Juan D. Perón convocó, en 1954, al Congreso Nacional de la Productividad y el Bienestar Social (CNP) que concluyó en el documento "Acuerdo Nacional de la Productividad" cuya implementación fue truncada debido al inmediato golpe de estado en septiembre de 1955 e implementación del "Plan Prebisch".

Esto, bajo la pertinente advocación de la encíclica Rerum Novarum donde explicita que: "el capital no puede subsistir sin el trabajo, ni el trabajo sin el capital" (Encíclica Rerum Novarum del Sumo Pontífice León XIII).

Buscando los consensos del caso, en las distintas comisiones tripartitas, se abordará:

  • la búsqueda de los "mercados de referencia" plausibles para "nuestro buen vivir". (Denominamos mercados de referencia el espacio productivo destacado por presentar un "estado del arte" adecuado).
  • la determinación de las "tecnologías convenientes"  a utilizar, procurando el mejor "estado del arte". (Definimos como tecnología conveniente a aquellos instrumentos y pro cedimientos que, indistintamente de su complejidad o escala, de producción local o externa, tienen como objetivo proteger los intereses nacionales y mejorar el nivel de calidad de vida en la Comunidad).

y

  • la nueva distribución del ingreso, que impida el aumento (perjudicial para la gobernanza del todo social), de la "plusvalía relativa", es decir, la cantidad de plusvalía extraída de la fuerza de trabajo por unidad

De esta forma, la Comunidad Argentina incorporará como "un todo", el esfuerzo que demanda el incremento de productividad, que se verá reflejado si es necesario, en una disminución de los costos primos y en los precios de venta de los bienes y servicios generados; condición indispensable y única que permitirá aumentar la competitividad, tendiendo a resolver la recurrente "restricción externa" que cercena el crecimiento de nuestra economía.

Así, los "grados de libertad" conseguidos permitirán implementar de manera definitiva un Modelo de Desarrollo Económico Permanente y Sustentable (MoDEPyS), con orientación a la producción.

Lic. Guillermo Moreno,  Lic. Leandro Cárcamo Manna yDr. Gastón Bres

Con la colaboración de Marcos Von Ifflinger 

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Guillermo Moreno

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