Del discurso de Alberto Fernández en la apertura de sesiones ordinarias del Congreso de la Nación Argentina se ha destacado una dura mención al acuerdo que el gobierno de Mauricio Macri firmó con el Fondo Monetario Internacional ( FMI) . Dijo el Presidente que resulta "imperioso que todos afirmemos nuestro compromiso de no permitir que nunca más se genere un endeudamiento asfixiante a partir de la toma de crédito irresponsable" y que "endeudar al país de ese modo, permitir que los recursos que ingresaron solo hayan posibilitado la más asombrosa fuga de divisas que nuestra historia registra y que la toma de semejante crédito haya sido resuelta entre gallos y media noche, sin intervenciones jurídicas y técnicas previas, con total irresponsabilidad ya espaldas de este Congreso Nacional, no puede ser visto de otro modo que no sea una administración fraudulenta y una malversación de caudales públicos como nunca antes habíamos registrados ".

Ya es de público conocimiento que la administración de la alianza Cambiemos no solo empeoró los indicadores socioeconómicos más fundamentales (pobreza, desigualdad, inflación, producción, desempleo) sino que además nos legó un problema a futuro, una pesada mochila de endeudamiento superior al 100% del Producto Bruto Interno ( PBI) de la casi el 80% era en moneda extranjera.

Fuga y corrida cambiaria

A su vez ,durante la gestión de Macri, el país sufrió una fuga de 93.667 millones de dólares , el proceso más intenso de la historia nacional. Hay sobrados elementos para considerar que no se trató de un resultado indeseado, sino que fue avalado e incluso fomentado por los funcionarios del Ministerio de Economía y del Banco Central. ¿Por qué? Es simple: la combinación de altísimas tasas de interés en pesos, cercanas al 40%, con un tipo de cambio nominalmente establecieron una dolarización de la rentabilidad financiera a niveles incomparables con cualquier otro rincón del mundo.

El mecanismo es el mismo de siempre: un privado pone sus dólares a "trabajar" en algún instrumento financiero en pesos con altas tasas de interés (en su momento eran principalmente las LEBACs), luego recupera su capital más la suma ganada, vuelve a comprar dólares, y así, hasta que finalmente se lleva del país muchísimos más dólares de los que trajo sin dejar absolutamente nada en Argentina.

Este proceso se consumó durante la corrida cambiaria y las sucesivas respuestas de las autoridades del Banco Central. Ahora bien, cuando el país ya no podía acceder a más crédito externo, el gobierno de Macri recurrió al FMI para garantizar la continuidad del proceso de financiamiento de la fuga y ayudar a Macri en las elecciones presidenciales. Tal es así que desde abril de 2018 hasta fines de 2019 la fuga de capitales fue prácticamente idéntica al desembolso del FMI. ¿Acaso a alguien le parece razonable que se le dé un préstamo tan grande a un país al borde del default? Hipotecaron nuestro futuro para que sus amigos se puedan llevar a cabo la plata en el marco de un año electoral.

Una investigación urgente

El proceso de investigación sobre el endeudamiento y la fuga de capitales es urgente y no principalmente por motivos de tipo jurídico-penal. Más allá de las connivencias políticas y responsabilidades legales, existen necesidades económicas y de entender qué pasó, cómo pasó, quiénes se beneficiaron y cómo hacemos para que esta historia no se repita.

En este sentido una investigación de todo lo sucedido debería poder aportar: a) información pública para que el pueblo argentino separe la verdad de lo que ocurrió; b) datos sobre connivencias y negligencias que sirvan para una eventual investigación judicial; c) instrumentos útiles para que el Estado argentino pueda negociar en mejores condiciones con el FMI y otros actores del poder económico local e internacional; d) cambios legislativos que tienden a dificultar la repetición de este tipo de procesos en el futuro.

La investigación judicial debe correr por un carril. Su objetivo es investigar delitos y juzgarlos. Por otro lado, en el ámbito del Congreso de la Nación debemos avanzar en una investigación más profunda sobre la relación entre la fuga de capitales más grande de nuestra historia y el mayor préstamo que el FMI otorgó en su historia. Construir un "Nunca Más" a los ciclos de sobreendeudamiento y fuga requiere entender por qué se repiten y quiénes se benefician con ellos. Si queremos evitar que nuestro país recaiga en grandes crisis económicas que generan pobreza y sufrimiento, debemos tomar conciencia como sociedad de que las políticas implementadas durante el gobierno de Macri no fueron negligentes ni erráticas sino simplemente la consecuencia inevitable y repetida de un modelo de país que nos hace mucho daño.