En una alternativa como la que define la renuncia del ministro de Economía Martín Guzmán el sector pyme argentino, del cual formamos parte con un inmenso orgullo, no deja de recordar la crisis previa al Covid 19 y todo lo que eso significó para la pequeña y media empresa. Sus consecuencias continúan aún, sumadas a todo lo que nos afectó la pandemia.

Por lo expuesto es lógica una sensación de incertidumbre, que compartimos tanto los empresarios como la población en general, ante la definición de un cambio en la cartera económica, que abarca también la precisión del rumbo a seguir.

Más allá de reconocer los esfuerzos gubernamentales por sostener el país desde el rol del Estado, con todo lo que eso implica, bajo el Coronavirus desde marzo de 2020, en cuestiones como salud, economía, empleo y más.

Esperamos que desde la nueva gestión en el Ministerio de Economía se encuentre una solución al grave problema que tenemos con la inflación. El cual pone en riesgo las estructuras de las empresas nacionales, la posibilidad de concretar negocios y por ende sumar exportaciones para robustecer el comercio internacional y también al consumo, porque la inflación determina la corrosión del poder adquisitivo de la gente.

Nuestro sector desarrolla por estas horas una etapa de recuperación no fortuita, sino trazada y producida con inmensos esfuerzos que, va de suyo, incluyen a los trabajadores y trabajadoras.

En cuanto a las variables de la actividad la preocupación abarca la posibilidad que se detenga el crecimiento de la actividad y las ventas que estamos teniendo.

Por eso enfatizamos que el nuevo ministro de Economía sostenga la senda que permitió esta recuperación y la incremente. Su dinámica será en pos del beneficio, no sólo de empresarios, empresarias, trabajadores y trabajadores sino de la Argentina toda.

Por ese camino es también menester destacar que el sector de las pymes argentinas mantiene su esperanza y expectativas para que se concreten los acuerdos pendientes entre las fuerzas políticas del país que incluyen su vida interna.

Llegará allí la energía de decisión para mejorar el presente y lograr un mejor futuro que nos merecemos. Y el título de esa vocación no es otro que la previsibilidad para un horizonte, saber cuál es el plan o los planes que, más allá de nombres propios, tiene el rumbo nacional, el modelo de país.

No lo planteamos desde una posición de espectadores, somos las pymes argentinas las que vamos a hacer como siempre, incluso en tiempos de las peores crisis atravesadas, nuestra decisión de invertir, trabajar y producir.

Capítulo importante también es que a la brevedad se solucionen los problemas que se generaron a partir de las restricciones aplicadas para la importación de materias primas. La misma inmediatez la solicitamos para cada uno de los problemas o falencias que están afectando la posibilidad de consumo de los argentinos y argentinas.

(*) Empresario textil, presidente del Consejo Productivo Nacional (CPN) y la Cámara Argentina de Fabricantes de Medias (@DamianRegalini)