Menos Estado, peores cuidados
De 43 políticas de cuidado instauradas, 21 ya fueron desarmadas por el gobierno de Javier Milei por derogación o completa subejecución, 15 están en estado de alerta por inacción o falta de información y solo 7 se mantienen plenamente vigentes
El grupo de trabajadoras de Casas Particulares, un sector que emplea a una de cada cinco trabajadoras de Argentina. Es un día no laborable para ellas y recuerda la sanción del Régimen de Casas Particulares, ocurrida en 2013. ¿Qué está pasando con las políticas para las mujeres y para la economía del cuidado en nuestro país? Aprovechemos la conmemoración para analizar y visibilizar la situación.
En abril se presentó por primera vez La Cocina de los Cuidados, un proyecto que se propone identificar los retrocesos y los avances en este sector, generar estrategias comunes para la agenda pendiente y poner los cuidados en el centro de la economía. También se conformó una mesa con distintas representaciones políticas de la economía de los cuidados (sindicatos, organizaciones sociales, expertas y expertos en niñez, personas mayores, discapacidad, etcétera) a la que le presentamos los resultados de un monitoreo integral que desarrollamos para conocer qué sucedió con las políticas para el sector en los tres primeros meses de gestión de Javier Milei.
En ese marco, entre las 43 políticas de cuidado analizadas encontramos que 21 ya fueron desarmadas (por derogación o completa subejecución), 15 están en estado de alerta por inacción o falta de información y solo 7 se mantienen plenamente vigentes.
"La desjerarquización de trabajadorxs del cuidado, en todas su esferas, se traduce en un menor reconocimiento social y económico de la tarea y en más pobreza e informalidad"
Las políticas de formación, formalización y remuneración de las trabajadoras del cuidado están siendo borradas. Las personas que se desempeñan en casas particulares (aunque lograron un aumento vía la Comisión de Casas Particulares) ya no cuentan con el programa Registradas (del que se interrumpieron pagos a titulares vigentes) ni con multa alguna que castigue a los empleadores que no formalizan. El Potenciar Cuidados, del que eran parte 143.000 cuidadoras comunitarias, también está en desarme.
En la nueva visión del programa, tales cuidadoras estarían en la dimensión "no productiva", como si la economía del cuidado no fuese un sector. En el cuidado de personas mayores, aunque el subsidio de auxiliar por cuidado de PAMI sigue vigente, la formación en cuidadores domiciliarios de la Dirección Nacional de Personas Mayores prácticamente no tienen nuevos cursos.
La suspensión del FONID y su impacto tanto en los educadores como en la cobertura horaria de las escuelas también es relevante. En síntesis, la desjerarquización de trabajadorxs del cuidado, en todas su esferas, se traduce en un menor reconocimiento social y económico de la tarea y en más pobreza e informalidad.
Entre las políticas de infraestructura de cuidado, las tres que ampliaban la infraestructura infantil tienen ejecución cero en lo que va del año. En cuanto a las personas mayores, las residencias de larga estadía nacionales corren riesgo de ser recortadas a la mitad (de ocho a cuatro) y no hubo noticias de la continuidad programa Casa Activa (Habitat y PAMI). En ese marco, la reducción de la infraestructura de cuidado pública sobrecarga el cuidado en el hogar, empeora su calidad y reduce el tiempo disponible para la participación laboral femenina.
Las prestaciones asociadas cin el cuidado perdieron poder adquisitivo en un momento de fuerte aumento de gastos en el cuidado del hogar, lo que termina profundizando la dependencia económica. Las jubilaciones mínimas perdieron un 17%, el monto del programa Progresar quedó licuado ($20.000) y el avance de su inscripción es una incógnita. Por su parte, la moratoria y el reconocimiento previsional del cuidado fueron seleccionadas tanto por el Presidente como por el ministro de Economía como las políticas culpables de la "insostenibilidad del sistema previsional argentino". Se desarmó también la coordinación del programa Mil días y se interrumpió la entrega de kits de lactancia del ex Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad (MMGyD).
Las políticas de tiempo también están en jaque. El DNU impulsado por el Gobierno redujo el derecho a interrumpir el teletrabajo por motivos de cuidado a un mero pedido de permiso al empleador. De no existir el amparo logrado por la CGT, que invalida todo el capítulo, los días previos a las licencias por maternidad serían recortados a diez días, marcando el statu quo del tema, sin retomar la ampliación planteada para la maternidad y la paternidad en el proyecto Cuidar en Igualdad, que ya había obtenido dictamen.
El programa Igualar, que traccionaba para comprometer a las empresas con esta agenda se encuentra paralizado por las nuevas autoridades. Solo se mantiene el artículo 179 de la LCT de espacios de cuidado y reintegros por cuidados en empresas de más de cien personas, aunque sin promoción o acción gubernamental alguna para que los trabajadores conozcan este derecho. Este recorte en la cantidad de políticas de tiempo se traduce en una menor calidad del cuidado familiar, pero también en más desventajas para las carreras laborales de las mujeres y de las diversidades.
El contexto macroeconómico de recesión autoprovocada, y en particular de ajuste del Estado, incrementa las tareas de cuidado en la casa, a lo que se suma la criminalización de los movimientos sociales y la desjerarquización de las instituciones con incidencia en la organización de los cuidados (cinco organismos reducidos y paralización de la Mesa de Cuidados). Esto implica menos presupuesto, menos incidencia y un efecto rebote en los municipios, organizaciones (discontinuidad de los programas de financiamiento como Generar y Articular del ex MMGyD) y todos los sectores de la sociedad.
El Gobierno asegura que todo lo que hace tiene como objetivo reducir la pobreza. Pero si la pobreza está principalmente hecha de mujeres que cuidan (remunerada y no remuneradamente) y de sus hijos, ¿cómo puede un retroceso tan grande en la economía del cuidado abonar a que vivan mejor?
*Autora del libro “Economía para Sostener la vida” (AKAL), ex Subsecretaria de políticas de igualdad, integrante de Paridad en la Macro y Futuros Mejores.

