El Gobierno lanzó un canje de deuda por más de $500.000 millones, lo que puede tomarse como el primer paso en la renegociación de la deuda. Se trata de la porción de la deuda nominada en pesos, con legislación local y vencimiento en los próximos tres meses.

Es importante recordar el antecedente del reperfilamiento de las letras anunciadas por el ministro Hernán Lacunza cuando estaba al frente del Gabinete económico del gobierno de Mauricio Macri. Durante 2019 se colocaban Lecaps con un esquema de licitación quincenal, con buen éxito de adhesión, pero que tenía el problema que el público no aceptaba tomarlas hasta después de las elecciones. Eso generó que gran parte del vencimiento de las letras emitidas se amontonara en los últimos meses del año pasado. 

Tras la derrota de Juntos por el Cambio en las elecciones primarias, el gobierno licitó pero estas licitaciones fueron declaradas desiertas. Ante esto, la salida utilizada fue la de reperfilar las letras extendiendo los vencimientos seis meses, para abril, mayo y junio del 2020. Siendo así, el gobierno actual deberá afrontar pagos por cerca de $500.000 millones en los próximos tres meses.

El Gobierno sabe que es muy difícil que logre licitar letras nuevas por esta cantidad de dinero, entonces propuso el actual canje. Para el actual ministro de Economía Martín Guzmán, "diferir pagos de deuda en pesos aliviaría la presión sobre las necesidades de financiamiento del Tesoro y, en las condiciones actuales, sobre el Banco Central también".

La propuesta del canje consiste en que quienes tienen Lebads, Lecaps y el bono TJ20, podrán cambiarlos por cuatro bonos, todos indexados por el Coeficiente de Estabilización de Referencia (CER), con vencimiento en el 2021, 2022, 2023 y 2024.

Uno de los aspectos que hace interesante entender el resultado del canje (que se conocerá en la noche de este jueves) es que según los análisis hechos por el equipo de research de invertirOnline, para el caso de las Letras (o sea, exceptuando el bono TJ20), sumarse al canje implicaría aceptar una pérdida de valor a cobrar de 30% a 40% según la letra con la que se parta y el bono que se tome a cambio. Por ese motivo este no es un canje normal sino que es una primera prueba en la negociación por la totalidad de la deuda argentina.

Según Guzmán, en conversaciones previas con algunos de los principales acreedores, ya se logró una adhesión al canje de por lo menos 40%. Esto representa unos $200.000 millones.

Los resultados que se desprendan del canje de esta noche nos empezarán a revelar cuán receptivo será el mercado a la estrategia de negociación planteada por el Gobierno que por ahora luce agresiva.

*Gerente de Research de invertirOnline