¿Quo Vadis, Finanzas Públicas?
En la negociación con el FMI, no se trata de flexibilizar el compromiso vigente, sino de consensuar otro que prohíje el aprovechamiento de los vectores de Producción y Trabajo.
Oportunamente, en “Crónica de un fracaso anunciado” – Parte I (BAE Negocios, 30/04/2023), se describía el desencadenamiento de una Supercrisis (1), durante la Administración Cambiemos, a partir de:
- generar una inconsistencia sistémica entre la Política Fiscal y la Monetaria,
- disminuir, ostensiblemente, el Poder Adquisitivo de los Ingresos Populares (jubilaciones, pensiones y sueldos o salarios de los trabajadores, entre otros), al devaluar la moneda un 60%, quitar casi todas las “retenciones” sobre las exportaciones de productos primarios, e incrementar (sin el correspondiente estudio de costos que lo justificara) las tarifas de los servicios públicos,
- incurrir en una desacertada estrategia de apertura comercial irrestricta, generando una desprotección, en el mercado doméstico, de las empresas nacionales,
- pretender subsanar la recesión generada (por la disminución de la demanda), con un incremento exponencial de las erogaciones públicas. Así, recaudando menos (al deteriorarse el nivel de actividad) y gastando más, comenzó el sendero de duplicación del Déficit Fiscal Primario, y de endeudamiento externo (privado) para su financiación,
y
- espiralizar el Déficit Cuasifiscal, al aumentar la cantidad de Letras del Banco Central -Lebac- (que devengaban interés) volcadas al mercado, para esterilizar la Emisión Monetaria, derivada de la deuda en dólares que necesitaba intercambiarse por pesos para “cumplir” con los Gastos Corrientes.
El diferencial de tasa de interés positivo vis a vis el resto del mundo, en moneda dura, facilitó la implementación en el mercado por parte de los fondos de inversión internacionales de la práctica conocida como carry trade (2).
Así las cosas, al iniciarse el 2018, la situación descripta se revierte (los dólares buscan mercados “más seguros”), y el arribo del Fondo Monetario Internacional (FMI), para paliar la situación con un crédito Stand-By (que con una ulterior ampliación alcanzo los U$S 57mM), se hizo realidad.
En síntesis, al ocaso de la anterior administración gubernamental, el Déficit Fiscal Total (DFT) (3) en que hacían incurrir a la Nación, inestabilizaba el sendero macroeconómico, guiándolo en rumbo de colisión.
Sin embargo, con la nueva gestión ello no tendió a subsanarse, sino todo lo contrario, y…
La única verdad es la realidad
A partir de los resultados conocidos:
- el Déficit del Sector Público Nacional, 4,2% del Producto Bruto Interno -PBI-, que incluye la diferencia negativa entre ingresos y egresos corrientes y el pago de los intereses de la deuda,
- el Déficit de las Jurisdicciones Subnacionales, 2% del PBI,
y
- el Déficit Cuasifiscal, 7% del PBI, determinado a partir de la diferencia entre intereses cobrados y pagados por el Banco Central de la República Argentina -BCRA- ,
- se alcanza un DFT que orilla el 13,2% del PBI.
Por lo tanto, se impone un…
Cambio de rumboSe acerca el fin de un ciclo de Política Económica influenciado por el Contrato de Mutuo firmado con el Fondo Monetario Internacional (FMI), que como fuera explicitado, entre otros, en “Para el acuerdo con el Fondo: ¡¡soluciones de fondo!!” (BAE Negocios, 26/03/2023), presenta dos características inaceptables:
- si no se lo cumple, conduce a una Hiperinflación (4),
y
- si se lo cumple, conduce a una Hiperrecesión (5).
En este marco, va de suyo, la renegociación es imperiosa.
Ahora bien, no se trata de flexibilizar el compromiso vigente, sino de consensuar otro que prohíje el aprovechamiento de los vectores de Producción y Trabajo.
Transitar en esa dirección, demanda:
- en lo político, autoridad y credibilidad en los actores gubernamentales,
y
- en lo instrumental, elevar al máximo (dentro de lo que permita la legislación vigente y las rentabilidades de las implantaciones realizadas) los Derechos de Exportación, previa sanción de la “Ley de Arrendamientos Rurales Compensada”.
Esta última secuencia, permite que el incremento de “Retenciones” al productor, se descargue en el Terrateniente, reconociéndosele el esfuerzo patriótico (que facilitará los ingresos fiscales para honrar los compromisos externos y a su vez disminuirá sensiblemente el precio de los alimentos básicos de la población) con un Bono del Tesoro Nacional, a mediano y largo plazo, en moneda dura, a tasas de interés internacionales y transable en los mercados secundarios, por la diferencia que deje de percibir.
El nuevo convenio, al contemplar con precisión quien “aporta” los fondos para cumplir con las obligaciones externas, allana ad extremum la negociación con el Organismo Multilateral.
Solo resolviendo este “incordio”, la Política Económica, al margen del funcionario que la instrumente, transitará un sendero exitoso, y facilitará, conjuntamente con la mancomunión de la dirigencia empresaria, sindical, social, política y religiosa, sentar las bases de implementación de un Modelo de Desarrollo Económico Permanente y Sustentable (MoDEPyS), con orientación a la producción.
Lic. Guillermo Moreno
Lic. Pablo Challú
Lic. Walter Romero
Agradecemos la colaboración de Marcos von Ifflinger

