“Toda nuestra estructura económica desarrollada sobre programas o planes de activación industrial no tendrá consistencia y presentará demasiados puntos débiles, sino se asienta sobre la primera e indispensable –piedra básica- constituida por la capacidad de producir aceros para rieles, puentes, barcos, arados, etc. De poco servirán las iniciativas y los esfuerzos tendientes a desarrollar otras empresas o trabajos, si previamente no se ha dado este gran paso capital…”

                                                                                                                 Gral. Manuel Nicolás Savio

El desarrollo del complejo siderúrgico comenzó a finales del siglo XIX, cuando mediante la mecanización y división del trabajo, las herrerías “artesanales” se transformaron en talleres de fundición, construcción y reparación de maquinarias y estructuras metálicas.

La sobreviniente industrialización del país (1940-1950) tenía una importante dependencia de materiales ferrosos, provenientes de los países productores que, a la postre, estaban dedicados a la fabricación de “material bélico”, incentivando la escasez del material que requería la Nación. Esta situación alentó la planificación de la producción de acero, demandado principalmente por:

  • la industria ferroviaria
  • los astilleros y
  • el “aparato de defensa”.

La primera unidad siderúrgica, Altos Hornos Zapla, y la creación de la Dirección General de Fabricaciones Militares, dio paso a la Sociedad Mixta Siderúrgica Argentina, SOMISA. En la actualidad, contrario sensu, las empresas relevantes (con tecnológica similar a los estándares internacionales) son del Sector Privado.

En este marco, y siendo la actividad de capital intensivo, es necesario un “hilo conductor” que las impulse a complementar el entramado productivo, permitiendo ocupar mano de obra dentro de una matriz industrial compleja y competitiva. 

 

Acero argentino

El Cuadro nos permite analizar lo acontecido en el sector durante el presente siglo.

Elaboración propia en base a datos de la Agencia Federal de Ingresos Públicos, la Cámara Argentina de Acero y el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social

De su lectura destacamos, entre otros elementos relevantes, que:

  • el precio internacional del hierro aumentó hasta 2011, para luego, iniciar un ciclo bajista (como resultado de la sobreoferta extractiva), que colaboró con la disminución del costo de acero
  • la producción nacional creció 36% hasta el 2011 para, a posteriori, tener una merma del 11% por debajo del año base
  • el comercio exterior refleja los requerimientos de insumos siderúrgicos y acompañó los ciclos económicos domésticos e internacionales
  • las industrias básicas y las de fundición de hierro y acero demuestran la cuantía de empresas y trabajadores activos y
  • la fabricación de maquinaria metalúrgica para el sector también fue influenciada por las oscilaciones de la mesoeconomía5, en una menor proporción.

¡¡La hora de los hornos!!

Cómo se expresó ut supra, siendo el complejo intensivo en capital y, por lo tanto, realizar su amortización y retribución en el largo plazo, la disponibilidad de crédito es indispensable, para su consolidación y crecimiento. A su vez, como se señaló en “Un Modelo…” , “…todo intento de planificación económica debe tener como prerrequisito la búsqueda de los llamados "Superávits Gemelos".

Esto es así, pues no existe un "diseño consistente" sin ellos. El sector público y el externo deben estar equilibrados”. Debido a ello, las necesidades de abastecimiento del mercado interno y externo sólo podrán lograrse partiendo del entendimiento entre el Sector Público y Privado, que procure la estabilidad-precio de los insumos importados, facilitando a los distribuidores, locales minoristas y talleres de elaboración y reparación, el crédito comercial.

Asimismo, la disponibilidad de energía, a una tarifa razonable, deberá adecuarse a un nivel tal que, disminuyendo sus costos primos de producción posibiliten alcanzar, a las empresas del sector, tanto un nivel de competitividad internacional como un incremento de su producción. El correcto “ensamble” de las premisas señaladas, sólo será realizable en el entorno de un programa industrial, diseñado a la luz de un Modelo de Desarrollo Económico Permanente y Sustentable (MoDEPyS) con orientación a la producción.

* Lic. Guillermo Moreno, Dr. Gastón Bres y Lic. Leandro Cárcamo Manna

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