En su primer Exhortación Apostólica, casi al inicio de su Papado, Su Santidad Francisco dejó “impreso con letras de molde” un concepto rector: “el Todo es superior a las Partes” (1).

En tiempos de tamañas dificultades como las que transitamos, no quedan dudas que las posibles soluciones van a exigir privilegiar al conjunto subordinando los intereses particulares.

Además de la absoluta vigencia de la definición apuntada, también nos consta la intención de un inmenso número de argentinos de “buena voluntad”, que pretenden encontrar una salida superadora en dirección al “buen vivir” (2).

on ambas certezas, este artículo repasa aportes ya brindados y analiza la pertinencia de alguna propuesta que pareciera “querer cabalgar” la “Supercrisis” (3) que afecta al “todo” nacional.

Parece un siglo ...

Oportunamente en “Algunos elementos conceptuales de un Plan Económico de Contingencia” (8/12/2017), describíamos la situación imperante durante la gestión de la Administración Cambiemos y destacábamos:

“A dos años de la asunción del nuevo gobierno, la economía no presenta  señal alentadora alguna: las inversiones productivas privadas no aparecen, la inflación no cede, el Déficit Fiscal Total (DFT) (4)ronda el 11 % del Producto Bruto Interno (PBI), el volumen de las Letras del Banco Central (LEBAC) se ha convertido en un problema autónomo, los déficits de la Balanza Comercial y de la Cuenta Corriente de la Balanza de Pagos están entre los más altos de la historia, mientras que las tasas de interés se mantienen en niveles elevados y el Peso sufre una apreciación, que afecta tanto a la industria manufacturera como a las economías regionales”.

 “En ese marco, la distribución del ingreso ha empeorado, la pobreza e indigencia han crecido, al tiempo que el empleo se deteriora. Lo más grave es que las tendencias indican que esta situación transita un sendero de agudización”.

Luego analizábamos los “errores conceptuales” que habían agravado el conjunto de señales negativas ya en gestación al momento de hacerse cargo:

  • creer que bastaría con políticas “market friendly” (amistad con los mercados financieros) para generar una "avalancha" de inversiones productivas,
  • pensar que ese “hipotético aumento” compensaría la baja del consumo privado, generada por la afectación de los ingresos populares que las mismas políticas provocaron, de tal modo que no se produciría una disminución en la demanda agregada que agudizara las tendencias recesivas.
  • la idea de que una “apertura de la economía”, llevaría a un incremento de su eficiencia,
  • sostener que la inflación es siempre y en todo momento solo un “fenómeno monetario”, ignorando su multicausalidad, y
  • no considerar que la “formación de los precios”, en una economía altamente concentrada, presenta una formulación ad hoc que es necesario contemplar.

En consecuencia, “presagiábamos lo peor”: “producto de las inconsistencias de la política económica se está arribando a una situación insostenible y, como ya se alertara, desde el primer trimestre de 2016, ese diseño nos llevará a instancias críticas”.

En dichas circunstancias agregábamos que: “si la situación fiscal se intenta resolver mediante un fuerte ajuste del gasto público, la consecuente recesión disminuirá la recaudación y agravará el desequilibrio, a su vez la caída de los saldos monetarios reales impactará negativamente en la demanda monetaria y, por último, la pérdida de ingresos de las familias tensará la situación social”.

Todo ello, luego aconteció, y los inversores extranjeros previendo el desenlace, comenzaron su “huida” del país al grito de “el rey está desnudo”.

En ese marco se explica, como lo interpretamos en “El domo…” (BAE Negocios 08/10/18), en relación a la adenda al “Stand By” oportunamente firmado con el Fondo Monetario Internacional (FMI) que:

“lo que verdaderamente se deduce de las nuevas pautas del acuerdo, es que también el FMI considera insostenible la política económica en curso, y ante el irremediable final, apuesta a transformar la explosión en implosión”.

 “Por ello, la prohibición de expandir la base monetaria tiene como objeto evitar que se dilapiden los fondos desembolsados (como ya ocurriera hace poco) y que se apliquen a garantizar su finalidad original, esto es, el pago de la deuda soberana a los tenedores no residentes, considerando que es posible establecer una renegociación voluntaria con los locales”.

“Así, el organismo multilateral intenta contener las ondas expansivas del colapso de la economía nacional, dentro de nuestras fronteras”

En síntesis, el “prestamista de última instancia” volvió a ocupar un espacio clave, esta vez, en la “Supercrisis”.  

  

El Gobierno cambia, pero el esquema económico continua

Las inconsistencias ut supra mencionadas no solo quedaron irresueltas con la administración entrante, sino que se agravaron.

A su vez, la irrupción de la pandemia generó decisiones dicotómicas innecesarias del tipo “entre salud y economía: elijo la salud”.

Oportunamente en “Respirar y también comer” (BAE Negocios 22/03/2020), se señaló lo errado del criterio ya que: “así como hay poblaciones expuestas a mayor riesgo en términos epidemiológicos, también existen las que padecen vulnerabilidades extremas ante cualquier trastorno de la vida económica”.

“De allí que la protección simultánea de todos los segmentos poblacionales amenazados requiera de procesos decisionales multidisciplinarios,pero esencialmente, del adecuado balance en la intersección entre las ciencias de la salud y las económicas”.

Previendo las consecuencias que el esquema acarrearía en términos sociales, con su correlato “político – electoral”, en junio del 2020 se diseñó y aportó una “Propuesta Económica” con la debida “coherencia intrínseca” entre medios y fines.

Entre otros aspectos, se destacan: 

  • “poner al país” en un claro sendero de búsqueda de los “superávits gemelos”, en un ambiente de reactivación productiva y de control de los factores inflacionarios,
  • “rechazar” el falso antagonismo de “cuarentena sí o no”, y sostener una gradual y persistente normalización de las actividades,
  • “planificar” la economía “desde la oferta”, atendiendo a la plena satisfacción de las necesidades básicas de la población, contemplando en cada actividad desde los insumos hasta los productos finales, como así también la logística y su comercialización mayorista y minorista,
  • “desacoplar” el precio doméstico de algunos alimentos respecto de su paridad de exportación, a fin de recomponer el poder adquisitivo de los sectores populares,
  • “vincular” los precios energéticos con sus costos de exploración y explotación posibilitando, con la disminución de las tarifas, la recuperación de los márgenes de rentabilidad en los diversos vectores productivos,
  • “fijar”, un mecanismo de reconversión de los contratos con nuevos marcos regulatorios, que permitan definir los nuevos equilibrios con tarifas justas y razonables,
  • “decretar” la “Emergencia del Sector Externo” a fin de planificar el uso de las reservas internacionales en poder del Banco Central de la República Argentina, priorizando en su afectación el normal desarrollo de las actividades esenciales, a través de los mecanismos de “Administración del Comercio” e implementados por un “Comité de Expertos” conformado por representantes de los: trabajadores, empresarios, y   jurisdicciones subnacionales,
  • “obtener”, los recursos necesarios para honrar los compromisos de las deudas externa e interna, a través de la implementación de “Derechos de Exportación” a la producción de cereales y oleaginosas de la zona núcleo de la Pampa Húmeda, junto con una “Ley de Arrendamientos” que regule las relaciones de costo intra-sector,
  • “convocar”, a la concertación entre las fuerzas del trabajo y de la producción, para tratar la “política de ingresos” que no sólo incluya compromisos sobre precios y salarios sino también los referidos a: impuestos, tarifas y tasas de interés, entre otros,
  • “fijar”, un tipo de cambio competitivo que ofrezca adecuada protección a las actividades económicas domésticas y, a su vez potencie, la penetración de productos domésticos en terceros mercados.

Como la actual administración “no cree en los planes”, nada de lo propuesto se utilizó y la “Supercrisis” mantuvo su vigencia.

Posteriormente en “Ay, Patria mía” (BAE Negocios 20/10/2020) puntualizamos algunas de las consecuencias acontecidas por perseverar en el error:

  • récord de caída en el Producto Bruto Interno (PBI),
  • incremento acelerado de la pobreza e indigencia,
  • espiralización, comprobable con una “medición adecuada”, de la tasa de desocupación y del deterioro de las “horas hombre trabajadas” (5)          

Todo ello en el marco de un DFT del Sector Público Argentino que se encontraba en el entorno de los 10,1 p.p. del PBI y necesariamente impondría serias restricciones, pues la economía devastada imposibilita su “pertinente financiamiento”, transformando en imprevisible el devenir.

 Finalmente, poco consuelo aporta el haber cumplido con aquello de que: “hombre avisado…medio salvado” (6)

Soluciones que no son tales y otras que sí lo son

Como no podía ser de otra manera, en esta persistente decrepitud que se encuentra la economía, aparecieron los “encantadores de serpientes” que intentan, con planteos “mágicos”, más que basados en las relaciones de causalidad de la disciplina, aportar “soluciones”.

¡Exclaman!, necesitamos un Wehbe (7),  y se “auto postulan” para cumplir ese rol.

A unos (el oficialismo), les explican que pueden concluir su mandato llegando a las próximas elecciones presidenciales con 50 % o 60 % de inflación anual.

Para ello sesudamente “iluminan”: como al DFT no lo vamos a poder disminuir y su tercera parte lo financiaremos con emisión, el “impuesto inflacionario” que le cobraremos a los sectores de ingresos fijos (trabajadores, jubilados, pensionados, etc.) es la solución (8).

A otros (la oposición), “guiñándoles el ojo” les dicen: nadie puede ganar las elecciones con “tamaña inflación”, por lo tanto, ustedes serán los triunfadores, pero no desesperen, entre la fecha de los comicios y de toma del mando “pasará lo que deba pasar”, “haciendo lo que se deba hacer” (un escandaloso shock), para que los equilibrios macroeconómicos (fiscal y externo) se restablezcan y tengan el camino expedito para gobernar.

Naturalmente, entre otras circunstancias, el efecto “Olivera - Tanzi” (9) lo impedirá, y las consecuencias de tal desaguisado también se irradiarán al conjunto de las empresas que conforman el aparato productivo, siendo la “Hipercrisis” con su concurrente anomia un escenario posible.  

¡¡Resulta imprescindible evitarlo!!

Solo el consenso y mancomunión de la dirigencia sindical, empresarial, política, social y religiosa tendiente a instalar, de una vez y para siempre, en nuestra patria (recogiendo, entre otros, los vectores ordenadores ya mencionados) un Modelo de Desarrollo Económico Permanente y Sustentable (MoDEPyS) con orientación a la Producción, podrá evitarlo.   

 

* Lic. Guillermo Moreno, Lic. Pablo Challú y Lic. Walter Romero  

 

Agradecemos la colaboración de Marcos Von Ifflinger

Locución: Iván Zimberlin     

 

1- Exhortación Apostólica Evangeli Gaudium”, Papa Francisco.

2- Se destaca, entre el amplio abanico que abarca el concepto, lo referente a una vida digna en comunidad

3- Definimos como Supercrisis a la situación generada por el anterior gobierno a partir de la convergencia de los desequilibrios macroeconómicos que, en términos fiscales provocaron el colapso del gobierno de Alfonsín, y el del sector externo, el de De la Rúa.

4- Déficit Fiscal Total (DFT): es el resultante de la adición del de la nación, las jurisdicciones subnacionales y el producido por el BCRA a partir de los intereses cobrados y los pagados.

5- Para más detalle puede verse lo desarrollado en “Producción y Trabajo, dos caras de una misma moneda” (BAE Negocios 31/10/21).

6- El dicho popular alienta sobre la utilidad de avisar a tiempo para evitar males mayores.

7- Jorge Wehbe fue “fugaz” Ministro de Economía en la transición Frondizi-Gómez (26/03/62 – 6/04/62); Ministro de Finanzas de Lanusse (13/10/72 – 25/05/73) y Ministro de Economía de Bignone (25/08/82 – 10/12/83)

8- Las otras dos terceras partes proponen financiarlas: una con ahorro doméstico vía instrumentos del Tesoro Nacional y la otra con emisión que sí será esterilizada (con Pases y Leliqs) por el Banco Central de la República Argentina.

9- Los economistas Julio Olivera y Vito Tanzi (década del 70) postularon que: el lapso existente entre el hecho imponible y el momento (por parte del contribuyente) de efectuar el pago, disminuye ostensiblemente (producto de la inflación) el poder adquisitivo de lo recaudado, como consecuencia se incrementa el déficit fiscal y se hace explosivo el esquema.      

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Guillermo Moreno

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