Con las medidas dispuestas por el gobierno la semana pasada se inaugura el Plan AguantAR.

Con fe, optimismo y esperanza quizás lleguemos a las próximas elecciones legislativas sin un desorden de magnitud en la economía.

Los anuncios se dieron en medio de una ola de rumores, desde una improbable liberación total del cepo, hasta mayores restricciones, que finalmente terminaron ocurriendo, pasando por un potencial desdoblamiento cambiario. Para peor, recientemente el Ministro Guzmán había declarado que cerrar más el cepo sería una medida para aguantar la economía y que ellos no estaban para eso. 48 horas tardaron AFIP y el BCRA en mostrarle que lo suyo no eran más que expresiones de deseo, que poco o nada tienen que ver con la realidad.

Con las nuevas restricciones se buscó limitar el acceso al dólar a alguno de los casi 4 millones de nuevos compradores que se sumaron este año, lo que junto al virtual feriado cambiario, apuesta a torcer el rumbo de las expectativas. Pero si se llegó a esta instancia es porque estamos raspando el fondo de la olla. La normalización prometida una vez concluido el canje nunca llegó, al contrario.

Si la situación fuera a seguir mucho tiempo más, deberíamos preguntarnos, con el dólar híper vedado y una economía que cruje, ¿qué alternativas ofrece hoy el mercado para mantenerse a resguardo mientras pasa el temporal?.

Una opción conservadora es la de hacernos de dólares a través de la operatoria MEP (o dólar bolsa, como se lo conoce habitualmente). Eso sí, ello nos impedirá acceder al dólar ahorro por un período de 180 días (90 antes de la operación y otros 90 posteriores), lo cual, sin embargo, no sería un gran problema si, por ejemplo, nos hubiéramos consumido nuestro cupo producto de una compra con tarjeta, o si el monto a dolarizar fuera sustantivamente mayor a lo que podemos acceder a través del MULC.

Para quién busque un poco más de potencial, están los bonos dollar-linked, instrumentos atados al valor del dólar oficial, pagaderos en pesos. En este caso se accede a una cobertura cambiaria a un valor sensiblemente menor al del dólar MEP. No obstante, existe cierto riesgo asociado a la duración del bono (además del riesgo crediticio que ostenta cualquier instrumento de deuda). Cuanto más próximo se encuentra al vencimiento, más se comporta
como un bono en pesos común y corriente, que como un instrumento de cobertura cambiaria.

Asimismo, tienen también riesgo regulatorio, dado que en caso de un desdoblamiento cambiario, la mayoría ajustaría por el dólar comercial (presumiblemente más bajo) y no por el financiero.

En la misma línea, pero con un grado mayor de sofisticación, se encuentra el mercado de futuros. Básicamente se pacta un precio del dólar oficial a una fecha y el mercado compensa la diferencia. Al igual que en el caso de los dollar linked, tienen riesgo de timing y regulatorio, a lo que se le suma el riesgo propio de un producto altamente apalancado con compensaciones diarias. Claramente sólo es apto para invertir bajo supervisión profesional.

Otra variante es invertir en obligaciones negociables (deuda corporativa) en dólares. En un país con un estado quebrado, la mayoría de las empresas tienen mejores perspectivas que el Soberano (a la inversa de lo que indica el manual), aunque la nueva normativa les haya impactado negativamente, obligando a las empresas con vencimientos de deuda entre este 15 de octubre y el 31 de marzo de 2021, a refinanciar parte de sus vencimientos. Algo que, si se confía en que la situación del país tarde o temprano se destrabará, puede ser una oportunidad de comprar con un descuento un título que no sufre por la falta de solidez del deudor, sino por las condiciones que impone el regulador.

Por último, si nada de esto fuese suficiente y uno quisiera evitar el riesgo de mercado local, existe la posibilidad de cubrirse con activos del exterior (CEDEARs), la cual resulta atractiva en términos de costo (tasas locales bajas) y tipo de cambio, aunque hay que observar que USA se encuentra cerca de máximos históricos y con una volatilidad incrementada en el último lustro. Además, al igual que el resto de los productos emitidos y custodiados en Argentina, no está exento de riesgo regulatorio tampoco.

Para mitigar ese riesgo completamente, deberíamos pasar al siguiente nivel y abrir una cuenta de inversión en el exterior para aprovechar la ventana normativa que aún permite la salida de fondos del país. Como ya explicamos anteriormente, es algo que puede hacerse muy sencillamente, por un bajo costo, y sin moverse de casa.

Es esperable que las nuevas medidas le dan aire al BCRA para recalcular su estrategia, pero sin un cambio de rumbo, difícil que mejoren las expectativas de manera permanente. Al igual que el Ministro Guzmán, nosotros tampoco vinimos a aguantar, queremos que todo salga lo mejor posible, pero quedamos con la guardia alta por las dudas. La épica y los aires de superación nunca han traído buenos augurios.

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*Asesor Financiero de Bull Market Securities