Los gobernadores se realinean

Acumulación de poder y cuatro grupos de provincias

LLA dejó asomar un acuerdo que roza los mágicos dos tercios del Senado,. Mientras tanto, los mandatarios provincials arman sus espacios de poder

Los múltiples realineamientos producidos en las últimas horas en los bloques del Congreso reflejan la enorme fragmentación de la política argentina actual. Javier Milei lo ha logrado: gobierna en medio de un desconcierto del que hasta el mismo a veces es parte pero que lo tiene como principal beneficiario.

El poder de los gobernadores suele verse espejado en las bancadas parlamentarias. Por estas horas, sin embargo, esas correspondencias se muestran opacas, desorientadas, con alineamientos discordantes entre iguales partidos en ambas Cámaras.

Como sea, el Gobierno logró agrupar a 45 senadores días atrás para humillar al kirchnerismo con una jugada de pura maldad. Lo dejó sin autoridades en el cuerpo. A la vez, hizo asomar un entendimiento que abarca a 47 integrantes de la Cámara alta, rozando los mágicos dos tercios sin recurrir al peronismo orgánico.

Milei ha logrado una acumulación de poder que históricamente escapó al horizonte de expectativas de cualquier dirigente que hubiera llegado a una posición de mando sin acceder por la puerta del Partido Justicialista.

La receta, sin embargo, sigue la lógica más arraigada en el peronismo a lo largo de los años: billetera y látigo, sin ideologías que perturben en el medio. Así, moldeó un agrietado mapa de gobernadores en el que se distinguen -dinámicamente- cuatro grupos principales:

Los propios

Sin ningún gobernador de LLA (nunca está de más recordarlo), Milei colonizó 4 distritos. Mendoza y Chaco, las dos radicales, se entregaron amistosamente. 

Sus destinos están atados al devenir de la gestión libertaria. Si al Gobierno le va bien, decidirá soberanamente el nombre y la procedencia del próximo candidato a gobernador oficialista de esas provincias. Y de la mayoría de las listas.

Entre Ríos y CABA, del PRO, mantienen cierta expectativa de autonomía. En la Ciudad el partido amarillo enfrentará su principal dilema: entregar mansamente el distrito a Karina Milei es como firmar la propia acta de defunción del partido. Enfrentarlo, como en los comicios de legisladores porteños del año pasada obliga, al menos, a que la rúbrica la ponga otro.

Los enemigos.

El Gobierno necesita imperiosamente que este grupo se mantenga en el frente. Todo lo debilitado que se pueda, pero presente. En especial -el lugar y la situación- la provincia de Buenos Aires y Axel Kicillof perfilado como el adversario con quien polarizar en 2027. 

El grupo de los que combaten los designios de la gestión libertaria está integrado además por La Pampa, La Rioja, Formosa, Santiago del Estero y Tierra del Fuego. Los dos últimos mantienen terminales con el Gobierno. Serán, todos, los principales distritos donde buscar gobernaciones, sin pelearse con aliados ocasionales, en los comicios del próximo año.

Provincias Unidas

El experimento mantiene el nombre, con bloques en el Congreso. Poco más que eso, un nombre. Pretendió, como tantas terceras vías a lo largo de la historia, hacerse un lugar en la representación entre dos polos de poder. Tratándose de una elección legislativa, las expectativas eran altas. Pero el invento de Juan Schiaretti, al que se sumó Maxi Pullaro cayó estrepitosamente en Córdoba y Santa Fe y sepultó al espacio como constructor de poder. Igual,  siempre tendrá peso un grupo que aglutina a esas dos provincias.

Los otros integrantes: Chubut, Corrientes, Santa Cruz y Jujuy, quedan agrupados bajo el sello solo por inercia. El norteño Carlos Sadir, de hecho, luce doble camiseta desde esta semana, cuando se sumó al team más novel, aun en formación.

Aliados ocasionales

El tucumano Osvaldo Jaldo hizo público esta semana lo que seguramente ya había ocurrido en reiteradas oportunidades. Gobernadores con pase libre -mayormente peronistas que rechazan la enquistada conducción del PJ por parte de Cristina Fernández- que se reúnen para compartir experiencias. Justo en el zoom filtrado estaban, además, los mandatarios de Salta, Catamarca, Misiones, Neuquén, Río Negro y, lo dicho, Jujuy.

Lo suyo no pasa por pensar frentes electorales. La experiencia de Provincias Unidas los aleccionó al respecto. Se trata de buscar la mejor forma de negociar con Nación. Con los temas de minería y energía como bandera, la reforma de la ley de Glaciares fue un aporte suyo a las extraordinarias. En el camino, sienten que el Gobierno pretende obligarlos a negociar uno por uno. La resistencia a esa lógica es, por ahora, lo único que los aglutina. 

Por lo demá, son adalides de la gobernabilidad siempre que les convenga a las dos partes. No tienen compromis con el Gobierno. Solo intereses en común.

San Juan y San Luis fueron las únicas que no se marcaron nen el mapa. Ambas provincias están gobernadas por dirigents con orígenes en el peronismo (Claudio Poggi y Marcelo Orrgo) que destronaron al poder del PJ de la mano de Cambiemos (prehistoria). En los hechos, mantinen sintonía con Nación mientras no se cuestione su dominio trritorial.


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