La cautela del FMI ante nuevas demandas de ayuda a Argentina
El FMI defiende (y lo dice en sus comunicados) el ancla fiscal, pero también plantea que las políticas monetaria y cambiaria tienen que ser "consistentes con la acumulación de reservas"
“Cuando se habla de Argentina en las reuniones del Fondo Monetario Internacional, los socios nos dicen: ´Ese es un problema de ustedes, arréglenlo´”. La frase que reveló hace pocos meses un integrante del equipo negociador del FMI que sigue el caso de la deuda argentina es la base del involucramiento del gobierno estadounidense en el salvataje de la gestión de Javier Milei.
Es también la explicación de por qué Kristalina Georgieva esperó que se pronunciara el secretario del Tesoro antes de salir a respaldar por enésima vez el programa argentino, a pesar de que no acumula dólares para repagar su deuda.
La primera señal contundente de que el FMI no iba a dejar caer a Argentina se vio el 11 de abril, cuando el Directorio Ejecutivo aprobó un acuerdo del servicio ampliado a 48 meses por USD20.000 millones, con un desembolso inédito del 60% del monto total.
La presión del gobierno de Estados Unidos no impidió, de todos modos, que el FMI incluyera en la comunicación un párrafo clave: "Se espera que el programa ayude a catalizar apoyo oficial adicional, tanto multilateral como bilateral, y a restablecer el acceso a los mercados internacionales de capitales en el plazo previsto".
Hay que tener en cuenta que además está pendiente el pago de más de USD40.000 millones correspondientes al préstamo otorgado en 2018 al gobierno de Mauricio Macri, también por la presidencia de Donald Trump. Otros tiempos, la misma deuda, aumentada.
El FMI defiende (y lo dice en sus comunicados) el ancla fiscal, pero también plantea que las políticas monetaria y cambiaria tienen que ser "consistentes con la acumulación de reservas" y con una baja del riesgo país, clave para salir a los mercados internacionales de crédito, para que "reduzca su exposición al FMI".
Argentina es el país que acumula la mayor deuda con el organismo: más de USD60.000 millones, tres veces más que Ucrania, que atraviesa una cruenta guerra.
Además de no dejar caer a su principal deudor, ¿qué otros motivo tiene el FMI para asistir a Argentina? Es aquí donde el gobierno de Estados Unidos, principal accionista del organismo, vuelve a tallar. Milei es actualmente un "enclave" político en un una región donde Trump concentra pocas afinidades: Lula da Silva en Brasil (abiertamente atacado por Washington), Yamandú Orsi en Uruguay, Gabriel Boric en Chile y Gustavo Petro en Colombia son puertas oclusivas para el desembarco estadounidense, que ve con preocupación el avance de China. Ahí sí, no hay distingos.
La Casa Blanca ocupada por republicanos como Trump o por demócratas como Biden tiene la misma avertencia para sus socios. Y ve con agrado a aquellos que, como Milei, pueden ser más susceptibles ante las recomendaciones de mirar las propuestas de cooperación chinas "con los ojos abiertos". Y que los entornen un poquito cuando las sugerencias lleguen desde el norte del Río Bravo.

