La industria apuesta a dos herramientas para capear la crisis
El deterioro del consumo, la caída del poder adquisitivo y el rebrote inflacionario complican al Gobierno. El RIMI y el uso del FAL para financiamiento productivo, las propuestas de la UIA
La caída del consumo, la pérdida de poder adquisitivo de los salarios, el deterioro de la imagen tanto del Gobierno como del presidente Javier Milei, el repunte de la inflación, la creciente preocupación por los ingresos y el aumento del desempleo marcaron una semana adversa en materia económica para la Casa Rosada.
Los datos negativos no logran ser compensados por los indicadores que el oficialismo busca destacar, como el crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI), que debido a su carácter desigual termina funcionando más como un búmeran que como un respaldo sólido.
Cambio de tono con empresarios y señal de distensión con la UIA
En ese contexto, el Gobierno mostró una moderación en su discurso hacia el empresariado. Luego de los cuestionamientos frontales durante Argentina Week, donde los calificó como "prebendarios y corruptos", en su viaje a Tucumán el Presidente aclaró que sus críticas no eran "ataques a los empresarios sino a los chorros". "No ataco a la gente honesta", sostuvo.
A diferencia de intervenciones anteriores, no hubo menciones a figuras puntuales ni apodos como "Don Chatarrín de los tubitos caros", en referencia a Paolo Rocca. Este cambio fue interpretado por el sector industrial como una señal de distensión, luego de dos respuestas consecutivas de la Unión Industrial Argentina (UIA) a los embates oficiales, y abrió una ventana para retomar el diálogo sin riesgo de nuevas confrontaciones públicas.
Inflación en meseta y mayor preocupación social por los ingresos
Las encuestas que reflejan una creciente preocupación social por los ingresos y el futuro económico modificaron el clima político. La inflación, que había perdido centralidad durante más de un año, volvió a ubicarse entre las principales inquietudes.
El primer trimestre de 2026 muestra, además, que no resulta sencillo perforar el piso del 3% mensual de inflación a pesar de la caída del consumo y del poder adquisitivo.
Aunque el Gobierno mantendría su mirada crítica sobre el sector industrial, el nuevo escenario habilita a la UIA para reabrir canales de diálogo con la Casa Rosada. El vínculo más fluido se mantiene con el secretario de Coordinación Productiva, Pablo Lavigne, mientras que también existen contactos, aunque menos frecuentes, con el ministro de Economía, Luis Caputo, y con el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger.
El debate sobre una nueva ley laboral (en el que participó el titular de la UIA, Martín Rappallini) sumó otro canal de interlocución con el Senado, en particular con Patricia Bullrich.
Agenda industrial: RIMI, financiamiento y presión por medidas
En paralelo, y tras cambios en su conducción (Laura Bermúdez, de la UIPBA, reemplazó a Diego Coatz en la dirección ejecutiva), la UIA inició un relevamiento federal para identificar problemáticas regionales y construir una nueva agenda de propuestas.
La agenda industrial prioriza dos herramientas para aliviar la situación de las empresas, en un contexto de mayor competencia importadora, dificultades de financiamiento y una producción limitada por la debilidad de la demanda interna.
Según la última encuesta del INDEC sobre "Tendencia de negocios en la industria manufacturera", el 58% de los empresarios considera que la caída de la demanda interna es el principal obstáculo para incrementar la producción.
En este marco, la UIA impulsa la rápida implementación del Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones (RIMI), un esquema similar al RIGI pero orientado a las micro, pequeñas y medianas empresas, con beneficios impositivos durante dos años.
Además, propone que una porción del Fondo de Asistencia Laboral (FAL) pueda destinarse al financiamiento productivo, una vez que el instrumento entre en vigencia el 1° de junio.
En esa línea, el presidente de la Comisión Nacional de Valores (CNV), Roberto Silva, encabezó un encuentro con actores del mercado de capitales y representantes de distintas cámaras empresariales para avanzar con la reglamentación del FAL y canalizar ahorro de largo plazo hacia el sistema productivo.
La disputa por los datos: caída del salario y empleo en discusión
El INDEC difundió esta semana el dato sobre la caída del poder adquisitivo de los salarios, que ya acumula cinco meses de desaceleración.
Con la contracción del 0,9% real de enero, según el Índice de Salarios del organismo oficial, se redondeó una contracción de 3,3% en cinco meses. Desde que Javier Milei asumió la presidencia, la baja ya llegó al 7,9%.
Para los que hoy se frustraron cuando mostré que en los últimos dos años el número de empresas con más de 5 empleados no disminuyó, y cuestionaron que no incluyera las que contratan 5 personas o menos, va una aclaración que hubiera imaginado innecesaria. Las micro empresas no las... https://t.co/WnxSvvuiDw
— Fede Sturzenegger (@fedesturze) March 25, 2026
Sin embargo, el Gobierno se centró en el dato mensual y en la suba del ingreso de los empleados informales, mencionando a los registrados como "la casta". Sturzenegger sumó otro dato a la polémica al referirse a la cantidad de empresas y contradecir informes como los difundidos por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), que señalan que entre noviembre de 2023 y diciembre de 2025 se redujo la cantidad de empleadores en 22.608 casos, equivalente a unas treinta empresas menos por día.
El funcionario sostuvo en redes sociales que la caída no fue de la magnitud que reflejan algunos informes y relativizó los datos al excluir a las microempresas.
Sin embargo, el Ministerio de Capital Humano informó que en 2025 se perdieron 9.933 unidades productivas y 88.294 empleos registrados, según la Superintendencia de Riesgos de Trabajo. En relación con noviembre de 2023, se contabilizan 21.588 empleadores menos y una caída de 280.833 puestos de trabajo.
La autocelebración del Gobierno encuentra así un límite en sus propios datos oficiales.

