La macro, la desdolarización y los desafíos
La solución que debe construir el gobierno de Alberto Fernández respecto a la desdolarización de la tarifa del gas no es algo imposible, pero tampoco sencillo.
La cuestión será ver cómo se desata el siguiente nudo: el precio de la extracción y el transporte del gas natural se cobra según el valor del dólar; las distribuidoras, que son el último de los tres subsectores del gas, compran (como en el caso de la energía eléctrica) un insumo que se actualiza según las modificaciones del tipo de cambio, aunque cobran por su servicio en pesos; mientras que los usuarios cobran sus sueldos en pesos, los cuales medidos en dólares son 50% menores que hace cuatro años atrás.
Lo que se desprende es que la macroeconomía generó reclamos y controversias, que según de donde se pare cada actor, tiene razón en el reclamo. Los usuarios dicen que las tarifas son imposibles; los productores quieren cobrar a precio dólar y las distribuidoras se quejan de la dualidad de comprar a precio dólar y vender en pesos.
Entonces, ¿ se podrá hacer la tan mentada desdolarización de las tarifas?Por supuesto que sí. La cuestión pasa por mantener una estabilización de la macroeconomía, principalmente en el valor del dólar y la inflación. Si eso está controlado, seguramente que los reajustes de tarifas se podrán acomodar por otros índices, como pueden ser los aumentos salariales en paritarias, por ejemplo. Este desacople, no debería actuar como una paralización de las inversiones y expansiones, cabe aclarar.
Para encuadrar el debate debemos hacer un breve repaso de lo que sucedió en la gestión Macri. Se dolarizó el precio del gas en boca de pozo e incluso crecieron los valores en dólares. Todos estos incrementos, por lógica, se trasladaron a la tarifa, que a su vez recibieron en proporción el reacomodamiento de los costos y renta del servicio por parte de las distribuidoras. De esta forma se llegó a los aumentos de entre el 2000% y el 3000%.
La mayor incidencia la dio el salto de la paridad del dólar: en diciembre de 2015 valía $10 pesos, cuatro años después su cotización es de $63 pesos. Mientras que la inflación tuvo un promedio superior al 40% en los últimos cuatro años. Los fracasos del macrismo, entre otros, fueron que primero dolarizó precios, pero no controló ni el dólar ni la inflación.
El Gobierno actual, ante esta situación, dispuso poner un congelamiento por seis meses de las tarifas. Tiempo suficiente para pensar la solución. En otras palabras, barajar y dar de nuevo. En el medio quedará en discusión el aumento tarifario que se había programado para octubre pasado (que hubiese rondado entre un 35 y un 40%), pero que fue prorrogado mediante la Resolución 751 de la Secretaría de Energía.
De todas formas, los usuarios podrán sentir un alivio dispar durante los próximos seis meses, pues hay que recordar que a partir del primero de diciembre empezaron a llegar las boletas con el descuento del 22% que se aplicó en las boletas de invierno y que deberá ser abonado por los consumidores en el verano, cuando el consumo es menor.
En este contexto hay que pensar que el usuario tiene un solo bolsillo que soporta varios costos. Según datos recientes del Indec se supo que hoy la economía familiar desembolsa más dinero en pagar servicios y transporte que en adquirir alimentos.
Sobre la base de esta problemática es desde donde piensan negociar las futuras autoridades. Todo anticipa que la discusión será dura. Por lo pronto, las distribuidoras anunciaron, a través de distintos voceros en medios especializados, que de no haber suba de tarifas sólo darán un servicio básico y seguro. Mientras que los planes de inversión los recortarán entre un 25 y un 30%. El Gobierno ya anticipó que no congelará tarifas, como se hizo en el pasado. Seguro que habrá entendido que los precios internos no deberían alejarse mucho de la referencia internacional.
En el caso de las petroleras todo indica que la administración Fernández apostará a una mayor producción en los combustibles no convencionales. Esto implicaría quitar algunas trabas normativas para agilizar las exportaciones. Con eso se podría aliviar bastante la discusión en cuanto al precio para el mercado local. Pues desarrollar hoy la formación Vaca Muerta sólo para el mercado interno no interesa a los inversores que ya están presentes y los que pueden venir.
Las cartas están echadas sobre la mesa, el final está abierto para la tan mentada desdolarización.
*Editor de la revista EXPANSION (GASxREDES&GLP) y delportal.com

