PARIDAD EN LA MACRO

Mercado de trabajo: la foto necesaria antes del recambio

En un año de recambio de gobierno, siempre es conveniente evaluar el panorama de las distintas áreas del país. En ese marco, una que debe ser analizada es el mercado de trabajo, ya que de los guarismos que de él se desprenden surgen políticas que pueden mejorar o empeorar significativamente la vida de las personas trabajadoras.

Una primera foto de cómo se encuentra el mercado de trabajo es la que brinda el INDEC para el primer trimestre de este año. La tasa de desocupación se encuentra en un 6,9% (alrededor de 974.000 personas) y la subocupación en un 9,4% (1,3 millón de personas). Este último dato es una buena noticia, ya que la tasa de subocupación suele ser alta cuando las personas deben trabajar menos horas porque no consiguen un empleo de tiempo completo y, por lo tanto, reciben un menor salario y trabajan en condiciones más vulnerables.

Estos dos indicadores iniciaron su tendencia a la baja una vez que empezó la recuperación económica luego de la crisis originada por la pandemia, ya que la desocupación llegó a su máximo durante el segundo trimestre de 2020 (13,1%) y la subocupación en el tercer trimestre del mismo año (15,1%).

Ingresos 

Un segundo tema a analizar son los ingresos de las personas que trabajan. El coeficiente de Gini nos muestra un aumento de la desigualdad, ya que pasó de 0,430 en el primer trimestre de 2022 a 0,446 en el mismo período de 2023. Otro punto que alerta es que la brecha entre los que más y menos ganan es de 14 veces. Esta situación debe vigilarse de cerca debido al contexto inflacionario, ya que los precios de los alimentos y de las bebidas registraron un aumento del 104,5% entre julio de 2022 y junio de 2023, lo que profundiza la desigualdad entre los que más y menos tienen.

No obstante, estos aumentos parecen desacelerarse gradualmente, ya que tocaron su máximo en febrero de este año (se registró un incremento de 10,2% mensual en el AMBA) y para junio se ubicaron en un 3,6% mensual.

A pesar de la desaceleración mencionada anteriormente, la relación entre los ingresos y las personas que trabajan debe ser atendida por el próximo gobierno, ya que la Canasta Básica Total evidenció un aumento del 123% interanual en junio, por lo que un hogar con cuatro integrantes necesita, como mínimo, $232.427 para no caer en la pobreza.

Asimismo, según un informe de CIFRA, el proceso del descenso de la tasa de desocupación no se reflejó positivamente en los ingresos de las personas que trabajan. Por ejemplo, el poder adquisitivo del ingreso laboral promedio sufrió una reducción de 8,6% entre el cuarto trimestre de 2019 y el mismo período de 2022. Esta merma en los ingresos reales de las personas que trabajan provocó un incremento en los niveles de pobreza, ubicándose actualmente en el 39,2% de la población (11,5 millones de personas) y registrando un aumento de 1,7 punto porcentual respecto del segundo semestre de 2021. La situación se agudiza todavía más si tenemos en cuenta que la pobreza se ubica en un 54,2% en el grupo de personas hasta los a 14 años.

El tercer tema que debe ser analizado es la calidad del empleo generado en estos años y cómo es la situación actual. De acuerdo con el citado informe de CIFRA, la recuperación de los niveles de empleo se dio en la pospandemia, ya que creció en línea con el PBI. Por ejemplo, si tomamos los datos de la Encuesta Permanente de Hogares, y si comparamos el cuarto trimestre de 2019 contra el mismo período del año 2022, el aumento del empleo es similar al incremento registrado en el nivel de actividad económica.

Seguridad social

El problema de este crecimiento radica en el alto incremento de los puestos no registrados. Durante los últimos trimestres de 2019 y de 2022, el número de puestos no registrados creció un 9,3%, mientras que la cantidad de asalariados registrados lo hizo un 3,6%. Este fenómeno se profundizó, fundamentalmente, durante el año pasado, con niveles de empleo similares a los de la prepandemia.

Finalmente, resulta interesante analizar la cantidad de personas que aportan a la seguridad social. Según el MTEySS hay alrededor de 12,7 millones de aportantes a la seguridad social, pero el crecimiento se dio principalmente por el aumento de monotributistas (5,8%) entre febrero de 2022 y el mismo mes de 2023, mientras que la cantidad de aportantes por empleos en relación de dependencia fue solamente de un 3,1%.

Esto es un indicador de que, si bien la actividad económica se encuentra en valores realmente altos (48,3%), los empleos que se crean no tienen la calidad suficiente para generar un sistema previsional sostenible a largo plazo, por lo que será un tema que seguirá en la agenda del próximo gobierno.

Sin dudas, el frente que gane las elecciones en octubre recibirá el mercado de trabajo en una situación mucho mejor de la que la heredada por la gestión de Alberto Fernández, aunque tiene dos temas importantes a seguir: la mejora de los salarios y la generación de puestos plenos de derechos.

Esta nota habla de: