PARIDAD EN LA MACRO

Nuevo relevamiento de género en la industria metalúrgica

Los objetivos de la equidad de género en la industria argentina están lejos de ser alcanzados y un nuevo relevamiento, que caracteriza específicamente la situación del sector metalúrgico, lo confirma. De mantenerse el ritmo actual de inclusión de mujeres en el rubro, la paridad de género demoraría más de 47 años

 

Según un informe elaborado por la Organización Internacional del Trabajo a nivel mundial en 2019, el aumento de la participación de las mujeres en la fuerza de trabajo impulsa tanto el Producto Bruto Interno de los países como los márgenes de beneficio de las empresas. Además, brinda otra gama de resultados empresariales, como la mejora de la imagen corporativa y la reputación de las firmas, así como también el incremento de la fidelización y el compromiso de las personas.

En la misma línea, la Agenda 2030 de Naciones Unidas para el Desarrollo Sostenible establece un objetivo específico para la igualdad de género, siendo a la vez crucial para el cumplimiento del resto de las metas. Sin embargo, tanto Argentina como el mundo se encuentran aún lejos de conseguir la equidad de género en el ámbito laboral.

El mercado de trabajo argentino

La primera inequidad del mercado de trabajo en nuestro país se encuentra en la menor participación de las mujeres frente a los hombres. Según la Encuesta Permanente de Hogares del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (EPH-INDEC) correspondiente al segundo trimestre de 2023, la tasa de actividad de las mujeres se ubicó en el 51,5%, mientras que la de los hombres estuvo en el 69,8%, representando una brecha de más del 18%.

Además, existe una forma de discriminación llamada segregación horizontal, que refiere a la existencia de ocupaciones feminizadas y otras masculinizadas (mayor presencia de mujeres u hombres, respectivamente). Esto resulta, a su vez, en diversas diferencias de distribución por género en diferentes ramas de actividad económica y ocupaciones con igual nivel de calificación.

De acuerdo con la EPH del primer trimestre, las ramas de actividad masculinizadas son la construcción (4,3% de mujeres), el transporte, almacenamiento y comunicaciones (17,4%), las actividades primarias (27%) y la industria manufacturera (32,6%).

Otra forma de desigualdad en el mercado laboral es la segregación vertical, también conocida como "techo de cristal", que refiere a la distribución desigual entre hombres y mujeres en la estructura jerárquica, generando la subrepresentación femenina en la punta de la pirámide ocupacional. Los datos del informe Igualar del Ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidad del segundo trimestre de 2022 indican que solo el 5,1% de las mujeres ocupadas acceden a cargos de dirección o de jefatura, mientras que asciende al 8,4% en el caso de los varones.

La industria metalúrgica

Dentro de la industria manufacturera en general, el sector metalúrgico resulta uno de los más masculinizados. Según el nuevo relevamiento realizado por la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina, del total de personas trabajadoras en el sector metalúrgico, solo el 16,6% está compuesto por mujeres. Si bien este número implica un aumento respecto del primer relevamiento realizado por la cámara empresarial en 2020, el incremento parecería estar desacelerándose: la participación femenina creció casi 5 puntos porcentuales entre 2020 y 2022, mientras que se expandió un 0,7% desde el año pasado.

Los resultados señalan que la participación de las mujeres en las empresas de Buenos Aires es casi 2 puntos mayor que en el promedio nacional (18,4%), en tanto que la provincia con menor participación de mujeres es Córdoba (11,2%). A su vez, la rama de actividad con mayor participación femenina es la de equipamiento médico (25,6%), seguido por la de bienes de capital (23,3%). Asimismo, los segmentos con menor participación femenina son autopartes (7,7%), carrocerías y remolques (9,2%) y fundición (10%).

En relación con la segregación vertical, el sondeo de la cámara empresarial reveló que solo el 10% de los puestos de mayor jerarquía en las empresas metalúrgicas está ocupado por mujeres. A su vez, el 50% de las comisiones directivas de estas empresas tiene mayoría masculina, mientras que solo el 15% cuenta con una mayoría femenina y el 35% presenta paridad de género.

 Un largo camino por recorrer

Lo que resalta a primera vista en el relevamiento realizado por Adimra es que el sector metalúrgico argentino se encuentra todavía muy lejos de alcanzar la equidad de género necesaria para el desarrollo sostenible del país. De hecho, de mantenerse el ritmo de aumento de participación de mujeres en el sector del último año, la paridad de género demoraría más de cuarenta y siete años.

Otra conclusión a la que se arriba es que esta equidad no se da naturalmente en el mercado de trabajo sino que debe ser impulsada activamente por el Estado y por la sociedad. En este sentido, resulta destacable la creación de una Comisión de Equidad en la cámara empresarial metalúrgica, cuyo como objetivo es impulsar la paridad en este sector.

Sin embargo, la equidad de género en la industria no podrá alcanzarse mediante esfuerzos aislados, ya que para lograrla será necesaria la acción coordinada de distintos actores: el Estado en sus distintos niveles, el empresariado y todas las esferas de la sociedad civil.

 

* María Eugenia Cingolani es licenciada en sociología. Se especializa en temáticas de formación para el trabajo y equidad en la industria nacional. Julieta Montecchia tiene formación en ciencias sociales y de la salud. Juntas realizan proyectos de consultoría para organismos públicos, privados y del tercer sector.

 

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