Hasta donde sabemos, la pandemia de coronavirus no va a durar eternamente y, más tarde o más temprano, el mundo va a retomar su ritmo normal. En el campo del entretenimiento ya hay apuestas a futuro y aparecen oportunidades de negocios en parte gracias al parate global. Por ejemplo, el desarrollo de nuevos mercados para el cine independiente, que se quedó este año sin dos de los más importantes foros de difusión: los festivales estadounidenses SXSW (el primer evento masivo que se canceló por la enfermedad) y TriBeCa (el ya tradicional encuentro neoyorquino creado por Robert DeNiro). Muchas de las películas estadounidenses más prometedoras encontraban en esos dos festivales su camino hacia las pantallas -del tamaño que fueren, por cierto-, pero este año solo Sundance tuvo algo de movimiento. Entonces, la oportunidad: tanto San Sebastián como Zurich, eventos del último trimestre del año, decidieron generar foros de distribución, virtuales mercados, para esas películas.

La noticia fue publicada por Variety y consigna que ambos festivales se unieron para programar, para distribuidores y exhibidores gobales, muchas de las películas que tenían proyección prevista en SXSW y TriBeCa. En cierto sentido, es un alivio para la producción más riesgosa de Estados Unidos, aquella que se realiza sin fondos de los grandes players del cine y que esperan ser "comprados" para proyección o difusión. En gran medida, el circuito de festivales de ha transformado en un "amplificador" para que filmes que no tienen un lugar asegurado logren hallarlo. No otra cosa fue el triunfo global de la coreana Parasite, ganadora de Cannes y del Oscar. Crear un mercado para estas películas levanta las acciones tanto de San Sebastián como de Zurich por varias razones.

San Sebastián tiene un problema: estar en el último trimestre del año (Mar del Plata, en ese sentido, también, pero sus reglas le permiten un sesgo diferente) y tener muy cerca el "festival de festivales" de Toronto. Pero hace un tiempo se ha convertido en la rampa de lanzamiento para que las películas difundidas justamente en Toronto encuentren distribuidores en Europa. Zurich nunca tuvo un mercado; crear uno sube la atención sobre él. En ambos casos, el desarrollo de estos encuentros de negocios está patrocinado por dos poderosos agentes de derechos (quienes gestionan qué camino tienen las películas, intermediario entre productor y distribuidor): Wild Bunch y Film Nation. De funcionar, reposicionaría a ambas muestras y permitiría que muchas películas "huérfanas" de pantalla encuentren su lugar.

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