Los perros-robot de Musk y Zuckerberg revolucionaron Art Basel: Beeple explica su obra
Robots con cara de Musk y Zuckerberg que "defecan" arte: Beeple explica en Miami su obra más viral. El concepto, la técnica y la crítica a los algoritmos
Un corral de acrílico reunió a la multitud. Adentro, seis perros metálicos avanzaron con torpeza, chocaron entre sí y empezaron a expulsar impresiones por la parte trasera. Cada hoja reproducía una escena filtrada por inteligencia artificial. La feria de Miami ya conocía provocaciones, pero esta vez Beeple llevó la sátira a un territorio más físico y desconcertante.
Mike Winkelmann, conocido como Beeple, irrumpió hace cuatro años cuando su collage Everydays: The First 5,000 Days se vendió en Christie’s por USD 69,3 millones. Ese récord lo ubicó entre los artistas más cotizados y encendió la fiebre global por los NFT. Con el tiempo ese impulso se apagó, aunque Beeple encontró un camino alternativo: piezas materiales capaces de combinar mecánica, IA y humor oscuro.
En Miami presentó Regular Animals, una jauría de robots de USD 100.000 con cabezas hiperrealistas de Elon Musk, Mark Zuckerberg y Jeff Bezos, junto a versiones de Picasso, Warhol y del propio artista. Sus cuerpos son duros, metálicos; sus rostros parecen salidos de un estudio de efectos especiales. No es casual: el diseñador Landon Meier imprimió cada cabello a mano y construyó máscaras que bordean lo inquietante.
La lógica interna de una sátiraEn una entrevista con Kelly Crow publicada en The Wall Street Journal, Beeple explicó que el dispositivo es simple: los robots toman fotos con cámaras en el pecho, la IA selecciona y transforma esas imágenes en piezas generadas al estilo del personaje correspondiente, y finalmente las máquinas las imprimen mientras caminan. Durante la feria producirán algo más de mil impresiones, incluidas 256 con códigos QR que permiten reclamar NFTs gratuitos. "Y el resultado fue fucking creepy as shit" (muy bizarro)", resumió el artista.
La motivación conceptual apunta a un cambio de época. Beeple recordó que, en el pasado, artistas como Picasso o Warhol influyeron en la manera de mirar el mundo. Hoy, sostuvo, ese poder se desplazó hacia gigantes tecnológicos que administran algoritmos y definen qué se ve y qué no. Su obra funciona como analogía: si el arte modelaba la percepción, ahora lo hace la inteligencia artificial controlada por unos pocos.
La cocina del proyectoLas ideas surgieron en su estudio, donde Beeple acumulaba robots y máscaras. La combinación tomó forma el año pasado. Cuando probó las cabezas sobre los perros, la escena lo impactó por lo excesivo y extraño: una imagen que definió como “muy bizarro”.
El proyecto incorporó desde el inicio un diseño conceptual particular: los robots fueron concebidos para tomar fotografías y generar “memorias” durante tres años. Después seguirán funcionando, pero sin producir nuevas imágenes. Beeple planteó ese límite como una manera de obligar a los coleccionistas a mover a sus perros por el mundo si quieren que sigan construyendo recuerdos.
Las ediciones ya se vendieron. El coleccionista Cozomo de’ Medici compró los modelos “Picasso” y “Warhol”, mientras que el ex CEO de Sotheby’s Tad Smith eligió el “Elon”. Beeple retuvo para sí un ejemplar de cada cabeza como prueba de artista.
Una obra que también lo incluyeEl propio Beeple aparece como uno de los perros. La decisión funciona como espejo: no se sitúa afuera del fenómeno que critica. Explicó que su intención no es atacar a nadie, sino mostrar el volumen de poder que administran figuras como Zuckerberg o Musk, capaces de modificar de un día para otro la cultura visual sin pasar por el Congreso ni por organismos internacionales.
En la feria, mientras recorría el corral con sus criaturas, contó que el perro con su rostro se vendió antes que el de Elon. Lo tomó con ironía, en una escena que condensó su propuesta: una obra que observa, distorsiona y devuelve el mundo en pequeñas hojas impresas sobre el piso de la feria.

