Fernando Aramburu, escritor: "La historia de nuestra vida bien contada podría dar para una novela"
El escritor español Fernando Aramburu autor de Patria que estuvo en Buenos Aires para presentar Maite, también parte de su serie de Gentes Vascas.
En Maite, el escritor español Fernando Aramburu vuelve al País Vasco de los años noventa para narrar la vida de una mujer común atravesada por un hecho que marcó a toda una sociedad: el secuestro y asesinato del concejal Miguel Ángel Blanco a manos del grupo ETA en 1997. A lo largo de cuatro días, la protagonista observa cómo ese episodio irrumpe en su mundo íntimo, mientras afloran silencios, secretos familiares y preguntas sobre la violencia, la empatía y la memoria.
"No me planteé esa cuestión de una manera deliberada que se hablara del asesinato del concejal Miguel Ángel Blanco por la ETA. Pero tampoco soy tonto y sí que intuí que si yo incorporaba este tema a mi novela pues probablemente se hablaría en la prensa y quizá mi libro suscita a alguna reflexión sobre este caso. El año que viene se cumplirán 30 años. Mi propósito principal fue escribir una novela lo mejor posible. Lo que pasa es que este hecho fue tan relevante que me interpelaba. Y como la novela forma parte de una serie centrada en hechos de mi tierra natal, en épocas de las que fui contemporáneo", dice a BAE Negocios el escritor español Fernando Aramburu autor de Patria que estuvo en Buenos Aires para presentar Maite, también parte de su serie de Gentes Vascas.
-Ella toma el secuestro de Blanco personal, a pesar de que no lo conocía
-Creo que muy poca gente lo conocía. Era concejal, era funcionario de un ayuntamiento de un pueblo pequeño y hasta ese día, salvo sus amigos y familiares, creo que no lo conocía nadie. Y Maite estaba también en esa posición de ciudadana que de repente se encuentra con este hecho, pero ella tiene como un talante compasivo, bondadoso, que la lleva a acercarse a quienes sufren. Ella incorpora a su mundo interior la figura de este chico con el que no tiene ninguna relación de amistad ni de parentesco ni nada de nada con el que solo puede vincularse por medio de los noticieros.
-Ella se entrevista a sí misma y crea castillos donde ella puede convertir a la realidad lo que desea
-Esto formaba parte del proyecto de construir un personaje lo más rico posible mediante palabras. Entonces no quise describirlo, no quise psicoanalizarlo, no quise explicarlo, sino que opté por asignarle unos determinados comportamientos con la esperanza de que después las personas que leyeran la novela se hicieran su propia composición, sacasen sus conclusiones. Se trataba de mostrar este personaje por dentro. Este personaje es también cámara, es decir, que todo ocurre delante de ella o le ocurre a ella o se lo cuentan. Entonces, yo me preguntaba, ¿cómo hago yo para introducir la documentación relativa a hechos sociales de entonces, sin interrumpir el hilo narrativo? Entonces, se me ocurrió que ella se entrevistase a sí misma, que se trate de usted. Esto ya es una particularidad del personaje. ¿Cómo interviene ella en hechos que no están a su alcance? Pues, ideé unos castillos imaginarios a donde se acoge y donde se solucionan los problemas, ejerce la bondad. Toda la conformación del personaje se basa en el relato de tres constantes, estas dos, más esa pulsión que ella tiene por tocar a las personas que se profesan afecto.
-¿Cómo la define?
-Quiero desmentir un prejuicio que está bastante extendido, según el cual se considera que el autor tiene las claves de lo que ha escrito, eso no es verdad, y no es raro que yo me encuentre con interpretaciones de libros míos que son mucho más perspicaces de las que yo pudiera ofrecer. Entonces, en el fondo, no me apetece entrar en el terreno de la interpretación y explicar mi novela. Aparte de que soy muy mal explicador. Yo ya tengo suficiente con que el personaje sea coherente. Me limito a narrar lo que hace y a dar detalles para que efectivamente los lectores después se formen la sustancia psicológica, personal, humana de ese personaje en la cabeza. Lo que se puede decir de ella, porque está explícito en el texto, es que es una mujer con cierta experiencia de la vida, es inteligente y culta. A pesar de que toma decisiones que en principio quizá pudieran ser incompatibles con una personalidad muy segura de sí misma. Ella tiene una serie de pulsiones entre las cuales la generosidad y la bondad predominan. Ella juega sus cartas en la vida. No todo en la vida es perfecto. Uno puede dar un portazo, puede elegir la ruptura o dejar abandonarse a los celos, pero después esto comporta una pérdida en la convivencia con los demás. Y ella toma sus decisiones que los lectores pueden compartir o no. Pero que de alguna manera le permiten obtener cierto equilibrio en la vida. La posible infidelidad de su marido no es algo que le dé gusto, pero es como en el ajedrez, que uno pierde un peón pero puede ganar la partida. Hay algo de sabiduría vital en ella, por muy dulce y grata y generosa que nos pueda parecer.
-La novela transcurre solo en cuatro días, en los que también viaja su hermana y da la sensación de que recién ahí se conocen
-Este es un pensamiento que me ocupa mucho desde hace un tiempo. Y tiene que ver con la circunstancia de que convivimos a diario incluso con personas a las que creemos conocer bien, pero que bien pudieran encerrar espacios oscuros o desconocidos para los que convivimos con esas personas, ya sea en el ámbito familiar, en el círculo de amigos o entre los compañeros de trabajo. Mi convicción es que cada uno de nosotros, por el mero hecho de existir y de acumular experiencia y años, de alguna manera interpretamos como la novela de nuestra vida. La historia de nuestra vida bien contada, a mi juicio, podría dar para una novela. Aunque en esa vida no haya grandes descubrimientos, aventuras, batallas. Pero sí está la aventura de vivir, que es la motivación principal de mis novelas. Volviendo a Maite, llega la hermana, está la madre, hasta ahí no pasa nada. Pero la convivencia estrecha durante cuatro días hace que en la conversación afloren hechos actuales y del pasado que de alguna manera van comunicando recíprocamente esa novela de la vida. Estas mujeres que están en vínculos de parentesco, descubren que no se conocían del todo, que cada una de ellas guardaba facetas desconocidas para las demás, pero no porque las hayan ocultado deliberadamente, sino simplemente porque no está uno confesándose a todas horas, cada cual tiene su vida. Y al final, y esto es lo que hace que esta novela para mí tenga un ingrediente simpático, es que descubren que en el fondo se quieren más de lo que pensaban y que tienen más cosas en común de lo que habrían llegado a sospechar. Esto no se explicita en el texto. Yo nunca narro explicando.
-El personaje de Elene, que empieza siendo un personaje secundario que crece
-Ella se presenta inicialmente como una mujer aparentemente feliz con sus hijitos en Estados Unidos, con su jardín, con sus banderas en el jardín, su marido perfecto, su vida acomodada. Pero esa fachada inicial, los lectores se percatarán pronto de que presenta una serie de grietas. Que se van ampliando hasta que la fachada cae y deja a la vista la cruda verdad de esta mujer.
-¿Es difícil escribir sobre mujeres?
-En absoluto, yo creo que estoy más familiarizado con la sensibilidad femenina que con la puramente masculina. Bueno, me estoy expresando de una manera muy simple porque no todas las mujeres son iguales y todos los hombres son iguales. Si empezamos a hablar del ser humano como montones, desde luego que como novelistas no vamos a hacer bien la tarea. Pero vamos a decir que yo estoy casado con la misma mujer desde hace 42 años, tengo dos hijas, tengo una hermana, he tenido una madre, yo he vivido muy próximo a determinadas, esa palabra es muy importante, determinadas sensibilidades femeninas y como desde esas sensibilidades femeninas que digo en plural, muy importante porque no existe una sola sensibilidad, cómo se observa la realidad, cómo se afrontan cuestiones humanas desde determinadas sensibilidades femeninas. Esto para mí es fascinante como ser humano, pero también muy productivo desde el punto de vista literario. Y ahora no voy a caer en la tentación de decir que los hombres son torpes y las mujeres muy listas. No es eso. Se trata de valerse de la literatura para hacer una representación lo más compleja posible, de lo que significa ser humano en nuestro tiempo y en determinados lugares. Siempre singularizando lo que se cuenta en un elenco determinado, normalmente pequeño de personajes, como si el autor fuera un gigante que desde las nubes estira el brazo y de la ciudad o del pueblo, sea, extrae cuatro, cinco, ocho, doce especímenes y cuenta su vida y los pone a convivir. Así me veo. No como gigante, sino como alguien que extrae unos cuantos especímenes para su novela del momento. Que son personajes también que tienen unas vidas sencillas en el buen sentido. Sí, porque además la serie a la que pertenece Maite se titula Gentes Vascas. Ese denominador ya define la intención del escritor. Yo me ocupo de la gente común y corriente. Y además tengo la pequeña ambición de que quienes lean de alguna manera se sientan leídos también. Es decir, que a cada paso se piensen cosas como, a mí me pasó algo así, o, yo tenía un vecino al que le ocurrió algo parecido. Es decir, que de alguna manera el texto succione a quien lea. A veces leemos novelas policiacas donde se comete un crimen brutal ahí en las primeras páginas y sin embargo luego cerramos el libro y dormimos fácilmente porque de alguna manera sabemos que eso no nos ha ocurrido o no nos va a ocurrir aunque nunca se sabe. Pero si uno cuenta el trabajo diario, lucha por sobrevivir las decepciones con los amigos, las rupturas de parejas, los problemas para mantener relaciones armónicas duraderas. Ahí es muy difícil que el lector o la lectora no se sienta interpelado. Y eso yo lo busco. Ese es el tipo de literatura que yo hago, que yo ofrezco.
-Que Maite se pusiera el lazo azul, que fuera a las manifestaciones en ese momento ¿era un acto de extrema valentía?
-Sí, ponerse el lazo azul en protesta por los secuestros que se producían o manifestarse en contra de la violencia y de la banda ETA entrañaba serios peligros para la salud. O me existo, lo hace uno lejos del País Vasco, no, pero en mi ciudad era muy peligroso. Peligroso en el sentido de que a uno le podían partir la cabeza en cualquier momento o agredir. De hecho a ella la lastiman. Ella llevó una cicatriz precisamente por esto. No es una mujer de ideología. Eso es más bien por la pena que le daban los que sufren, las víctimas. Ese es el motor principal. No puede estar tranquila en casa o estar a buenas consigo misma si sabe que están pasando hechos terribles, gente que está sufriendo y ella de alguna manera no les muestra cercanía, solidaridad, afecto. En cambio el marido le pide que no se exponga. Él sabe los riesgos que su mujer corre. En el fondo él quisiera protegerla.
-También intenta hablarlo con su mamá, que es más cortante, con su hermana
-Por un lado está ese silencio que no puede romper y también los silencios familiares. Las cosas que entre ellas tres no saben de la otra, que hablábamos hoy.
-¿Le parece que el silencio es parte de la familia, necesario a veces para protegerse?
-Bueno, hay muchos silencios y hay alguno que es de tipo natural, no vas a ir cada instante a donde los hijos, donde los padres, donde los cónyuges a contarles todos sus problemas porque eso es insoportable. Hay silencios protectores que se dan en todos los ámbitos, silencios, en fin, cosas que uno calla para no dañar, porque hay informaciones que son dolorosas, pues preferimos de alguna manera callar o incluso mentir. Ofrecer mentiras con un fondo de bondad. Como cuando decimos a los niños, pues sí, el abuelo está ahora en el cielo, decimos. O sea, no queremos hacer nada malo, sino de alguna manera queremos amortiguar el drama, queremos proteger. Y en las familias, también se dan silencios, silencios, ejemplo, para no reanudar viejas rencillas, para no volver a tocar temas que fueron o conflictivos, en fin, no soy un especialista en conducta humana, pero sí, y por otro lado ahora ya voy a tirar de mi interés propio. Si mis personajes se lo dicen todo, no tengo novela ni para dos páginas, de alguna manera tengo que dosificar los secretos, la información.
-Maite quiere hablar de Blanco y no encuentra con quién.
-No encuentra nadie, efectivamente. Entonces, sí, bueno, se encuentra a sí misma. Se entrevista sobre este asunto o imagina que ayuda al secuestrado. Le lleva comida, habla con los padres de uno de los secuestradores. Ella lleva a su mundo interior todas estas cuestiones y allí le da la forma que a ella le parece oportuno, pero ni con su hermana ni con su madre encuentra interlocutores ni con su marido para tratar estas cuestiones que para ella son relevantes.
-¿El crimen de Blanco cambió algo?
-La historiografía ha terminado concediéndole a este hecho un valor simbólico basado en la circunstancia de que suscitó una protesta multitudinaria, también dentro del País Vasco. Y entonces hay cierto consenso en considerar que hay un antes y un después corroborado, el hecho de que a partir de ahí la banda ETA cada vez cometió menos atentados hasta su desaparición. Y perdió además la excusa de hacer creer que operaba en nombre de un pueblo, porque ese pueblo se le estaba manifestando de manera masiva en las calles. Y por razones que yo ahora no podría especificar, el rostro de Blanco se ha convertido en el de la víctima por antonomasia, de las ochocientas, cincuenta y tantas víctimas mortales que se produjeron en asesinatos continuos. Esta cara es la más conocida, la que ilustra muchas cubiertas de libros, la primera que aparece cuando alguien hace un reportaje, un documental, es inevitable mencionar. La figura de este hombre que no tenía ninguna relevancia política, un desconocido, un joven de su pueblo, pero se cometió con él una especie de escenificación de la crueldad como no se había dado hasta entonces, porque no es lo mismo ir y matar a alguien que pasa por un sitio que retenerlo, emitir continuos comunicados amenazantes, lanzar un ultimátum al gobierno, desoír la petición de los grandes políticos del momento, del mundo, del Papa. Y a pesar de todo eso, llegar a manifestaciones multitudinarias, matarlo, además matarlo de una manera muy cruel, obligándolo, atado de manos, obligándolo a arrodillarse. ¿Cómo puede uno creer que nadie va a construir un futuro mejor haciendo esas cosas? Y en algunos papeles internos se descubrió que la propia ETA consideraba que fue un gran error. Un error, por lo menos desde su perspectiva, estratégico. Sí, se volvió mucha gente. Incluso dentro de sus partidarios hubo mucha discrepancia. Entonces ha quedado un poco como la bisagra de la puerta a partir de la cual se cerró, vamos a decir, el cuarto oscuro del terrorismo. Y sin embargo no se supo nunca qué pasó esos tres días. Quienes lo llevaron a cabo sabrán. Pues ellos podrían haber escrito mi novela con más información que yo, naturalmente. Pero los demás no sabemos dónde y a qué hora fue secuestrado y dónde reapareció con dos balazos en la cabeza. Pero entre tanto no se sabe.


