Paula Boente y el brillo secreto de los cuentos que viajan hacia adentro
La escritora, periodista y guionista publica El mundo brillaba, un volumen de diez relatos atravesados por viajes, humor, melancolía y personajes grandes.
"Fueron cuentos trabajados a lo largo de los últimos años. Al armar la colección que iba a formar parte del libro, empecé a descubrir que había varios temas o tipos de narradores que tenían algo en común, elementos que surgían una y otra vez en las historias. Así se enhebraron los cuentos y, como pasa muchas veces, algunos quedaron afuera porque les faltaba ese aire de familia", dice a BAE Negocios la escritora y periodista Paula Boente.
-¿Por qué elegiste el cuento como género?
-Me encantan los cuentos. Hay algo en la condensación que tiene este tipo de narración breve que me fascina por las posibilidades que ofrece de trabajar el sentido. Es apasionante ver cómo los elementos mínimos rebotan a lo largo del relato y amplifican su resonancia. Me da felicidad descubrir nuevos y buenos cuentistas y, por suerte, tenemos varias escritoras argentinas que se lucen. Hay cuentos a los que vuelvo todo el tiempo porque son geniales, como "El fantasma de Louise", de Kelly Link, "Nada de todo esto", de Samanta Schweblin, o "Felicidad", de Katherine Mansfield, por nombrar algunos.
-¿Estos 10 relatos tienen en común que los personajes, de alguna manera, viajan?
-En la mayoría de estos cuentos hay personajes que viajan por Argentina o por el mundo. A veces huyen sin que los persigan, es más bien una fuga emocional. Buscan respuestas a sus preguntas en la contemplación de un paisaje o en una decisión que los lleva a vivir una aventura. En otros relatos, el viaje es interior, un desplazamiento de las sensaciones motivado por un acontecimiento accidental.
-¿De dónde sacaste las historias: de la observación, de la imaginación?
-La observación y la imaginación siempre están presentes durante el proceso de escritura. Pero el disparador inicial a veces fue una situación que me llamaba la atención, un personaje peculiar que surge y no me deja en paz o una frase, que hasta puede ser una frase trillada, pero que encuentra un sentido distinto del habitual, por ejemplo, en la literalidad. En ocasiones, el disparador inicial sirve como andamio que se va cuando ya está armado el relato. De todas formas, una vez que está en marcha, el cuento absorbe muchas de las cosas que me pasan por delante en ese tiempo. Me interesa también esa parte incontrolable del proceso, la forma en que el azar opera en la escritura.
-¿Qué temas querías tocar?
-No pensé temas de antemano, más bien los encontré después. Tengo un interés por las historias protagonizadas por gente grande, como el cuento que transcurre en un tour de jubilados. Esto ya surgió en el guion de la película "Los Años Salvajes", que escribimos con Andrés Nazarala: al principio la definíamos como una "comedia geriátrica de rock and roll". La soledad, el salto entre la ciudad y la naturaleza y las relaciones de pareja son otros de los temas.
-¿Por qué el título?
-El título costó. No es fácil elegir el título de un libro de cuentos. A veces se elige el de uno de los cuentos más fuertes, pero no era esa la idea, por distintos factores. Finalmente se llegó a "El mundo brillaba" por la frase de uno de los relatos. Me interesaba el claroscuro que sobrevuela en el título; tiene algo melancólico.
-¿Los títulos de cada cuento los elegiste vos? ¿Cómo fue ese proceso?
-Sí, surgieron durante la escritura. Algunos, antes de terminar el cuento, otros, después. A veces son detalles, objetos significativos que se mencionan en un momento. En otros casos, abrazan por completo la obsesión particular del cuento.
-¿Qué hay de la guionista y de la periodista en la escritora?
-De la guionista, supongo que algo del ritmo en la narración y el pulso de los diálogos, que a mí me interesan mucho. De la periodista, no sé, tengo que descubrirlo todavía.
-¿Qué te gustaría que el lector encuentre en este libro?
-Relatos que los acompañen. Personajes que lleguen a querer. Un buen viaje, con aventura, algo de humor y melancolía.
-¿Cuándo supiste que querías ser escritora?
-Escribo desde muy chica. Esa idea siempre me rondó, pero, en determinado momento, elegí contar la realidad, como forma de vida, más que la ficción. Igual nunca dejé de escribir literatura.
-¿Qué rol te parece que ocupa la literatura en esta época?
-Es un momento tan confuso y difícil, en el país y en el mundo, que la pregunta no es sencilla. Creo que la literatura tiene algo premonitorio, a veces nos ayuda a entender procesos antes de que los pasemos por la razón. Espero que, en estos tiempos duros, la literatura tenga, aunque sea, el rol de consuelo, de reserva de belleza y humanidad.
-¿Qué te da a vos escribir?
-Eleva la dimensión de mis días: un día con escritura siempre es un día mejor. La lectura también.

