Mercado de Berlín

Un cambio de época reduce el espacio para el cine pensado para pantallas grandes

Sin anuncios de compras relevantes, el primer mercado del año expone el viraje de las plataformas hacia la producción propia y reabre el interrogante sobre el rol de los festivales.

Desde Berlín

La dinámica de los mercados cinematográficos viene mutando al ritmo del cambio tecnológico y de los hábitos de consumo audiovisual de la sociedad. Cierta declinación que era una tendencia que se insinuaba y se acentuaba poco a poco, sufrió una aceleración contundente y evidente con la pandemia que cambió el mundo para siempreEn lo que hace al cine, la propia subsistencia de mercados y festivales ha sido puesta en cuestión. Y esa transformación que los últimos años pudo disimularse por la aparición de los nuevos "poderosos" del sector (las plataformas), parece notarse más claramente frente a un cambio de política de su parte. Cada vez más interesadas en la creación de productos propios, el interés de las plataformas parece haber morigerado el impulso hacia la compra de películas terminadas para inclinar los esfuerzos hacia la búsqueda de algo de prestigio a través de la obtención de premios para esas obras (de ahí su presencia en algunos festivales, que no es el caso de la Berlinale, ya abordaremos este punto en otra oportunidad).

Al comenzar el Mercado (que culmina mañana) la directora del Mercado Europeo de Berlín señalaba que, al ser el primer mercado del año, los compradores llegarían "con los bolsillos llenos", apostando a la histórica fortaleza del evento en la pre-venta (en razón de su ubicación en el calendario audiovisual).

Los compradores, por su parte, en el fin de semana dieron a conocer su apoyo a la programación del festival. Varios directivos de empresas dedicadas a ese menester (Sumerian Pictures, Sony pictures, Ketchup entertainment) emitieron declaraciones en torno al gran trabajo de la directora del festival (Tricia Tuttle) al momento de equilibrar el cine de autor con el potencial comercial de las películas. Las manifestaciones parecen tender más a generar algo de entusiasmo en el sprint final, por cuanto no se han dado a conocer adquisiciones realmente importantes. De paso, se deja en claro algo que es evidente: el mercado prefiere la conducción de la Berlinale que asumió el año pasado antes que el perfil que buscaba su predecesor, Carlo Chatrián.

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