Comedias que merecieron una mejor suerte para ver en HBO Max
El catálogo de HBO Max ofrece una amplia oferta de películas de comedia, ya sean más actuales o algunas de la época dorada de Hollywood. En esta nota, algunos títulos olvidos por el público disponibles para ver
Hay algunas comedias (insistimos con el género porque... ¿no vio cómo está todo?) que no tuvieron el éxito que debían tener, o que fueron olvidadas con el tiempo y no lo merecían. En la grilla de HBO Max abunda esa clase de películas que van de lo amable a lo salvaje y que proveen mucho más que la diversión de la sonrisa o la risa. De hecho, son filmes que muestran todo un mundo, sus contradicciones y a veces sus problemas de clase, aunque (vamos a ser sinceros) no tiene la menor importancia a la hora de buscar algo que nos saque de la melancolía constante de estos tiempos. Así que vamos por esas comedias.
Primero, una de un maestro. La hoguera de las vanidades estaba diseñada para los Oscar, pero todos sabemos que Hollywood no quiere demasiado a Brian De Palma. La novela de Tom Wolfe, un absoluto best seller durante los 80, narraba cómo un yuppie (interpretado en la película por Tom Hanks) se veía acusado de la muerte accidental de un joven negro y cómo el hecho era utilizado de manera inicua por su esposa (gran trabajo de Kim Catrall), su amante (Melanie Griffith) y el periodista que cuenta la historia y finalmente le tenderá una mano (Bruce Willis).
Con momentos salvajes y otros reflexivos, es una sátira completa y un poco desesperada (el speech final del juez que interpreta Morgan Freeman va en ese sentido; de paso, mire qué elenco) sobre los tiempos de la codicia. Un filme que merece redescubrirse.
Mi vecino el asesinoHablando de Bruce Willis, más que una figura de acción, siempre fue un comediante. Mi vecino el asesino (o, en la grilla de la plataforma, Un vecino peligroso) es una película de Jonathan Lynn, un muy buen comediógrafo que nos dio esa maravilla que fue Mi primo Vinnie. Aquí no llega a esos picos de humor social y absurdo, pero igual está bien: Matthew Perry es un dentista cuyo vecino resulta un sicario. Pero un sicario que ya no quiere seguir demasiado con lo suyo.
Al mismo tiempo, hay una chica que amaría matar gente (Amanda Peet) y otra que quiere salirse del negocio (Natasha Henstridge). El filme funciona como un vals en donde se arman y se desarman parejas mientras hay un elemento criminal a resolver. Mucho más original que la mayoría de lo que se hace hoy.
Mis otros yoMis otros yo, de Harold Ramis, es especial. Después de haber realizado una obra maestra total como Hechizo del tiempo, Ramis (amigo y de algún modo discípulo de Ivan Reitman, creador del género) vuelve a apostar por la comedia fantástica. Aquí un hombre (Michael Keaton), incapaz de hacer frente a una montaña de obligaciones, se clona y deja que sus copias hagan el trabajo. Claro que no salen todas perfectas (más bien lo contrario) y alguna hasta tiene relaciones con su esposa (gran trabajo de Andie McDowell, que repite con Ramis), pero en realidad el problema es otro.
Una fábula familiar que le calza perfecto a ese gran payaso que siempre fue Keaton (¿cómo olvidar Beetlejuice?) para que dé rienda suelta a varias personalidades. No tuvo el éxito de Hechizo..., pero lo merecía.
Maten a SmoochyUno de los grandes fracasos de los últimos veinte años es Maten a Smoochy, del salvaje satirista Danny DeVito. Después del éxito de Matilda, DeVito armó una historia sobre los conductores infantiles. Uno muy malo (hablamos de que odia realmente a los niños), interpretado por Robin Williams, se queda sin trabajo: descubren que vendía los lugares en donde se sentaban los niños durante la grabación de su show. Desesperada, una ejecutiva que tiene una perversión con los hombres disfrazados, encuentra a Smoochy (Edward Norton), que es la personificación de la corrección política a ultranza en su traje de rinoceronte.
Agreguemos la mafia de los espectáculos sobre hielo y la búsqueda de venganza del personaje de Williams y tienen una sátira a veces desaforada con un final a lo Hitchcock. Una gran película maltratada y peor vista.
El gran golpeEl gran golpe también es de esas películas que confundió al universo. Primero, es un filme de Kirk Wong, extraordinario realizador de comedias de acción en Hong Kong, esta vez trasladado a Estados Unidos. Segundo, la protagoniza Mark Wahlberg, lo que podría dar la impresión de que va a haber tiros, piñas y tensión. Sí, hay tiros, piñas y tensión, pero de un modo que el espectador no espera.
Melvin, el personaje de Wahlberg, es un asesino de elite que trabaja en un comando dedicado a golpes específicos, todos espectaculares y violentos. Pero también es un tipo buenote, manipulado tanto por su novia (una Christina Applegate en estado de gracia) como por sus suegros (que no le perdonan no ser judío) y solo es un "duro" cuando trabaja.
La cosa se complica cuando secuestran a una rica y bella heredera y Melvin no quiere matarla. Todo es farsa, todo es comedia desaforada (de familia y de acción) y tiene un personaje genial interpretado por Bokeem Woodbine que entrena sus brazos abocado al autoerotismo. De lo mejor que dio la combinación Hong Kong-Hollywood por fuera de John Woo. Y muy cómica.

