El estadounidense Reed se quedó con el tradicional Masters de Augusta
Tiger Woods finalizó el torneo en el puesto 32
El estadounidense Patrick Reed se adjudicó el Masters de Augusta de golf, con 273 golpes, 15 bajo el par de la cancha, luego de emplear 71 impactos (-1) en la vuelta de hoy.
Reed fue escoltado por su compatriota Rickie Fowler (-14); el también estadounidense Jordan Spieth (-13); el español Jon Rahm (-11) y el norirlandés Rory McIlroy, el australiano Cameron Smith, el estadounidense Bubba Watson y el sueco Henrik Stenson (todos con -9).
El estadounidense Tiger Woods, ex número uno del mundo, ganador de 14 Majors y cuatro veces en Augusta -1997, 2001, 2002 y 2005-, terminó en la 32da. posición, con 289 impactos (+1), tras realizar hoy una vuelta de 69 golpes (-3).
Woods volvió a Augusta luego de tres años, precisamente tras su última victoria allí, debido a varias operaciones en la espalda que le impidieron competir.
El único argentino en la competición, Ángel Cabrera, campeón en Augusta en 2009, no pasó el viernes el corte clasificatorio, tras sumar 159 impactos (+15) en las dos primeras jornadas.
El Masters se jugó en el tradicional campo de juego Augusta National Golf Club, en la ciudad del mismo nombre del estado de Georgia, Estados Unidos, y distribuyó 11 millones de dolares en premios.
El negocio preocupado
En una época de películas de acción en Imax y la Ultimate Fighting Championship, el pausado deporte del golf se enfrenta a una cruda realidad: su mayor atractivo sigue siendo un jugador de 42 años con problemas de espalda. A pesar de que no quedó en buena posición, Woods con su regreso a los Masters entusiasma a los fanáticos del golf, un sector que mueve u$s70.000 millones.
Sucede que el desarrollo del juego en Estados Unidos muestra signos preocupantes. En 2016, Estados Unidos contaba con solo 23,8 millones de golfistas, por debajo de su pico de 30,6 millones en 2003, según la National Golf Foundation. Solo en 2016, cerca de 230 campos de todo el país cerraron definitivamente. Menos personas están jugando debido a la cantidad de tiempo que tardan en completar un partido cuatro horas, el costo de los equipos y los green fees y la dificultad y frustración inherentes al deporte. Para atraer a una generación más joven, los líderes del sector han probado con campos de seis hoyos e incluso hoyos más grandes. Topgolf, una franquicia de canchas de práctica, está cortejando a los recién llegados en lugares que se asemejan a las pistas de bolos de alta gama que cuentan con televisores de pantalla grande y sirven platos de pollo y wafles, sangría y margaritas.

