Roland Garros 2026

No hubo broche de oro: Chwalinska cayó en la final, pero escribió una historia increíble

La polaca llegó desde la clasificación, pidió ayuda para costear su estadía y terminó como subcampeona de Roland Garros.

Maja Chwalinska no pudo completar el cuento de hadas. La polaca cayó este sábado ante la rusa Mirra Andreeva por 6-3 y 6-2 en la final de Roland Garros, pero su recorrido en París quedó como una de las grandes historias del torneo.

La rusa de 19 años confirmó su condición de estrella emergente, conquistó su primer título de Grand Slam y se convirtió en la campeona más joven del Abierto de Francia desde Monica Seles en 1992. Sin embargo, gran parte de la atención también se la llevó Chwalinska, una jugadora que llegó a París sin imaginar que permanecería casi tres semanas en la ciudad.

La polaca de 24 años aterrizó en Roland Garros con una reserva de hotel y una misión previa: superar tres rondas de clasificación para acceder al cuadro principal. En ese momento ocupaba el puesto 114 del ranking mundial y ni siquiera tenía asegurada su participación en el torneo.

A medida que avanzó en la competencia, apareció un problema inesperado. Los gastos comenzaron a acumularse y el dinero de los premios todavía no estaba disponible. Después de uno de sus triunfos, reconoció que tenía dificultades para seguir pagando el alojamiento.

"Después del partido contra Maria mencioné que realmente tenía dificultades para pagar el hotel, porque el cheque llega después del torneo", explicó.

La situación expuso una realidad frecuente fuera de la élite del tenis. Aunque competía en uno de los escenarios más prestigiosos del mundo, Chwalinska debía afrontar de su bolsillo los costos de hotel, comidas, traslados y logística.

La ayuda que cambió todo

Tras hacerse pública su situación, la empresa polaca de nutrición Oshee, patrocinadora de Iga Swiatek, decidió intervenir y cubrir los gastos de alojamiento.

"Fue algo gracioso. La empresa polaca Oshee dijo que me ayudaría con eso, lo cual es genial, y estoy muy agradecida. Pensé que había dicho algo estúpido, pero terminó convertido en algo divertido", contó la tenista.

Con el problema resuelto, continuó sorprendiendo al circuito.

Su aventura comenzó el 18 de mayo en la clasificación, donde eliminó a Alice Rame, Carole Monet y Suzan Lamens. Luego llegó el golpe que la puso en el centro de la escena: derrotó por 6-4 y 6-0 a Zheng Qinwen, campeona olímpica y jugadora del Top 10.

Después superó a Elise Mertens y remontó frente a Maria Sakkari para meterse en la segunda semana del torneo.

En octavos de final venció a la francesa Diane Parry, una de las últimas representantes locales que seguían en carrera. Antes del partido incluso se tomó una fotografía junto a la placa homenaje a Rafael Nadal en el estadio Philippe-Chatrier.

Más tarde eliminó a Anna Kalinskaya y en semifinales logró otra hazaña al derrotar a Diana Shnaider, número 25 del mundo, por 7-6 (4) y 6-4.

Un torneo que le cambió la vida

Con ese triunfo se convirtió en la primera jugadora surgida de la clasificación que alcanzó una final femenina de Roland Garros.

Además, pasó a integrar un grupo muy reducido: apenas la segunda tenista proveniente de la qualy que llega a una final de Grand Slam en la Era Abierta, después de Emma Raducanu en el US Open 2021.

Aunque no pudo coronarse ante Andreeva, su campaña transformó por completo su carrera.

La polaca llegó al torneo fuera del Top 100 y ahora aparece proyectada cerca del puesto 21 del ranking mundial, una ubicación que le permitirá ingresar de manera directa a los principales torneos del circuito.

El impacto también será económico. Su condición de finalista le aseguró un premio de 1,4 millones de euros, equivalentes a unos USD 1,63 millones.

"Es como un sueño. No sé qué está pasando. No sé qué decir", admitió tras alcanzar la final.

Hace apenas unos días, extender la reserva del hotel era una preocupación. Roland Garros cambió esa historia para siempre.

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