Los bancos extranjeros ya comenzaron a trazar los posibles escenarios que se abren para los bonos argentinos después de la reestructuración de deuda que ya descuentan deberá hacer el próximo Gobierno, a partir del anuncio de un proyecto de ley para reperfilar los vencimientos, que aún no fue enviado al Congreso.

El JP Morgan y el Bank of America difundieron ayer entre sus clientes dos informes en los que ponen el precio que podrían recuperar los títulos públicos en caso de un canje.

En el primer caso, analizaron todos los default registrados en los países emergentes desde 1998 hasta la fecha. La firma encontró una disparidad significativa en los valores de recupero. De los 28 procesos analizados, en 13 superó el 60% (Uruguay y Paraguay en 2003), en 5 la suba fue de entre 40% y 60% (Pakistán en 1999), en 8 se ubicó entre 20% y 40% ( Argentina 2001) y en 2 fue menor al 20% (Costa de Marfil, 2000).

El JP Morgan destaca que justamente, donde se observaron menores alzas fue en donde el proceso de reestructuración incluyó una quita de capital, aunque esta no fue la norma sino que ocurrió en menos de la mitad de los países evaluados.

En tanto, Ucrania, cuyo default de 2015 tutelado por el Fondo Monetario Internacional algunos analistas toman como ejemplo para la Argentina, aplicó una poda acotada del 20% ese año y de 5% en su reestructuración del 2000, por lo que en promedio sus títulos avanzaron un 70% luego de esos procesos.

Respecto al informe del BOFA, plantea que el valor del recupero puede llegar a entre 30% y 49% si los nuevos bonos arrancan con rendimientos de entre 9% y 10%, siempre y cuando el futuro Gobierno consiga un superávit primario de entre 0,75% y 1% del PBI. Por el contrario, si el próximo presidente no consigue equilibrar las cuentas fiscales, no tendrá margen para repagar deuda y ese ahorro se destinará solamente a los servicios de la deuda multilateral.

En ese sentido, para el BOFA el abultado préstamo contraído con el FMI limitará los desembolsos que pueda hacer el sucesor de Mauricio Macri a los acreedores privados, ya que el organismo concentrará los recursos que se destinarán a saldar los compromisos. El banco norteamericano advierte que se demorarán 11 años en cancelar el préstamo de US$56.000 millones, recién a partir del 2022. Esto podría "diluir" el efecto positivo sobre los bonos reestructurados.

También menciona el efecto que podría tener una aceleración en el crecimiento, que la entidad estima en un 2% anual a partir de 2021 -el promedio de los últimos 25 años-, después de caer 2% en 2020. Pero que no descarta que alcance al 3%.

Por su parte, el JP Morgan calcula que con el reperfilamiento de Letes y bonos de largo plazo el país podría ahorrarse unos US$7.000 millones al año en concepto de pago de intereses.

"La propuesta no reduciría el stock de deuda y por ende no derivaría en una compresión en las tasas significativa para los bonos en moneda extranjera", consideró el banco de inversión.

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