A partir de la actual restricción de capitales que tiene la Argentina por las altas tasas, Bioceres se vio en la necesidad de reestructurar su deuda de u$s19,5 millones que se vencían entre mayo y junio próximo, los cuales se extendieron a 3 y 5 años, respectivamente.

Desde la empresa señalaron que frente a un negocio que crece con "márgenes sanos" se necesita de "capital fresco" constante y permanente ante el actual escenario "restringido" de financiamiento que tiene el país.

De los u$s19,5 millones, u$s15 millones fueron refinanciados a 5 años, este corresponden al accionista mayoritario Hugo Sigman, los otros u$s4,5 millones se hizo con bancos locales a tres años.

Además se colocaron obligaciones negociables por u$s16 millones. Parte de este capital nuevo que entró a la compañía se usó para cancelar deuda y también para reforzar capital de trabajo con dos fondos chilenos.

Se entiende que Bioceres, ante el actual escenario de incertidumbre política, busca disminuir el riesgo de financiamiento. Atrás quedaron los "argendólares" que muchas empresas tomaron con tasas de un dígito. Hoy se sabe que las mismas llegan al 70 por ciento.

Según sus resultados financieros al cierre del trimestre finalizado el 31 de marzo de 2019, las ventas acumuladas durante el período de 9 meses alcanzó los u$s110,7 millones, un incremento de 9% respecto del mismo período en 2018. Por otra parte, el EBITDA ajustado para el mismo período resultó en u$s32,6 millones, un alza de 94% respecto del año pasado, producto de un mayor margen bruto y menores gastos operativos.

Mientras tanto, Bioceres sigue a la espera de la aprobación por parte del Gobierno de su trigo tolerante a la sequía para poder comercializarlo.