El economista Miguel Ángel Broda advirtió ayer que el Gobierno no cumplirá con la meta de déficit cero acordada con el Fondo Monetario Internacional y pronosticó que el rojo primario alcanzará el 1% del PBI, aunque "si en julio el Presidente ve que pierde probablemente sea más alto". "A duras penas llega con chances a la elección", evaluó.

El padre de la consultoría trazó su diagnóstico sobre el panorama actual durante un almuerzo organizado por el Rotary Club de Buenos Aires, en el que no ahorró críticas contra ex asesores de Mauricio Macri y su jefe de Gabinete Marcos Peña, sobre el que ya le recomendaron a su pesar que "tenemos que sacarlo".

Broda consideró que la recesión tocó fondo "en diciembre" y que el primer trimestre de este año arrojará una mejora en relación al cuarto del 2018. Sin embargo, aclaró que la economía sigue en su punto más bajo, después de caer a una tasa anualizada del 9%, "tres veces más rápido" que la observada en 2016, 2014 y 2012.

Respecto al esquema financiero aplicado por el Gobierno, el consultor dijo que está "preocupado" por el elevado stock de Leliq alcanzado esta semana (superó el billón de pesos) que se dio en sintonía con un "desarme del carry trade" observado en enero, cuando los bancos vendieron u$s1.800 millones para posicionarse en esos títulos. "La caída en la demanda de dinero de los últimos diez días fue muy importante, el comportamiento fue terrorífico", puntualizó.

En cuanto al dólar, Broda cree que el FMI debería autorizar al ministerio de Hacienda a subastar entre u$s8.000 y u$s9.000 millones, más allá de que el organismo "no va a actuar en base al mercado cambiario". "Lo importante es que te permitan vender, pero no que se salga a vender, porque los sojeros son extremadamente calculadores", aseguró.

El economista fustigó tanto a los ex asesores del presidente que "subestimaron los desequilibrios" y derivaron en un error de diagnóstico como a Roberto Lavagna, a quien acusó de pertenecer a una Argentina "prebendaria". De todas formas, reconoció que sus clientes empresarios están "muy entusiasmados" con su figura y desilusionados con Macri.