Las constructoras ya se preparan para la renegociación de los contratos adjudicados bajo la modalidad de Participación Público Privada ( PPP), que descuentan el próximo gobierno deberá modificar para poder concretar esos proyectos.

Con el riesgo país por encima de los 2.000 puntos, la posibilidad de las compañías ganadoras de conseguir financiamiento en el exterior terminó de naufragar y ahora ponen las fichas en Alberto Fernández, casi seguro ganador de las elecciones de octubre.

“Dietrich nos exigía el cierre financiero pero no entendía que tomábamos el crédito a la tasa activa y acá la teníamos que colocar a la tasa pasiva”, reprochaba un empresario en referencia al plan pergeñado por el ministro de Transporte, que implicaba una pérdida desde el vamos.

Tal como están diseñados los PPP, las constructoras tenían que tener todo el dinero para la inversión de los cuatro años que demandaría la mejora y construcción de rutas y autopistas en seis corredores viales, pero a costa de tenerlo inmovilizado en los bancos. Por la magnitud de los proyectos, se trataba de cifras que sólo podían obtener en el exterior.

La devaluación, la suba en el riesgo país y de las tasas de interés complicaron desde el año pasado las operaciones, situación que se agravó con la última disparada del dólar tras las elecciones. El préstamo puente del Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE) para repartir US$100 millones entre los consorcios, apenas fue un paliativo para comenzar con las tareas preliminares y, de hecho, al final sólo firmaron tres de los cinco ganadores.

Ahora las miras están puestas en una reformulación de los contratos para que el Gobierno nacional pueda salir de garante, pero que el dinero provenga en un principio de los propios empresarios, sin recurrir al financiamiento externo.

En un guiño a la próxima gestión, desde una constructora pusieron recién ahora manos a la obra con su corredor, de manera de llegar al 10 de diciembre con algún avance para mostrar.

En ese marco, en el sector también especulan con el regreso de China como gran prestamista para proyectos de infraestructura, que durante estos cuatro años estuvieron no frenados, pero sí a media marcha, todo como consecuencia del alineamiento del presidente Mauricio Macri con los Estados Unidos.

La presencia de la potencia asiática permitiría compensar las enormes condicionalidades que heredará el próximo gobierno: mercados externos cerrados y un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional que limita el nivel de gasto público. Por otro lado, esperan que los intendentes tengan un rol clave en el proceso de dinamizar al sector al comienzo de un eventual mandato de Fernández, por medio de pequeñas obras públicas que permitan mostrar una mejora rápida en el empleo.

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Ignacio Ostera

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