Se cortó la racha

Abril mostró el primer superávit cambiario en siete meses

El superávit de cuenta corriente cambiaria alcanzó los USD 1.333 M. La primera duda es que sucederá si la economía repunta y rebota la importación; en segundo, la demanda para atesoramiento fue de USD2.363 M netos y no afloja.

El balance externo de abril dejó una noticia extraordinaria y positiva: se observó el primer superávit de cuenta corriente cambiaria de los últimos siete meses, y además el primero sin que esté por vencer una medida de baja de retenciones que genere un adelanto de exportaciones especulativo. El positivo de la cuenta corriente del mes fue de USD1.333 M, por cierto un buen número que alcanzó para compensar los déficits sostenidos del primer trimestre y lo que va del año tiene un casi invisible superávit de USD211 M.

El mes dejó, con todo, dos advertencias para nada irrelevantes. Por un lado, las importaciones cayeron por el menor nivel de actividad, lo que plantea la pregunta de qué pasará cuando la industria y el poder adquisitivo crezcan, y sobre todo cuando haya pasado el pico estacional de oferta de dólares del agro. Por el otro, la fuga generó una demanda que más compensó el superávit de cuenta corriente, generando una demanda de divisas neta en el mes de USD2.363 M. El dato no es despreciable, ya que desde la salida del cepo para las personas esa demanda neta y estructuralmente negativa se mantuvo fuerte y generó salidas por USD41.877 M, un promedio mensual de USD3.221 M.

Desde la consultora LCG remarcaron en ese sentido que la calma externa se explica en buena parte por la estacionalidad del agro, que genera bonanza financiera por el incremento de la oferta de dólares, en un contexto en el que "el carry sigue con vida", aunque "con la diferencia entre las tasas en pesos y la expectativa de devaluación angostándose".

Si después de junio esa diferencia continúa con su camino que se hace cada vez más angosto, la pregunta será qué pasará con la demanda de divisas para atesoramiento de los hogares, que incluso en época de bonanza sigue firme y más que compensa la oferta neta de dólares positiva que dejó la cuenta corriente, por primera vez en meses, durante abril. Un poco más hacia adelante la pregunta será cómo jugará el escenario electoral. El mercado ya adelanta tensiones.

Así, agregaron: "Buena parte de esta calma estaba en el libreto. Estamos en plena temporada de abundancia de dólares por la liquidación de la cosecha gruesa, y el sosiego financiero que eso trae suele extenderse hasta principios de julio. La pregunta de fondo es si esta bonanza financiera y el envión estacional terminan teniendo efectos más duraderos. Y ahí el panorama es más ambiguo".

La cuestión de qué ocurrirá con las cuentas externas si la economía reactiva a nivel urbano, impulsado no solo a la importación de productos de consumo y autos, sino también a la inversión para alimentar a un sector industrial que potencialmente pueda dejar de sufrir por la escasa demanda de los consumidores, tiene como paralelo a la discusión sobre el atraso cambiario.

Desde el oficialismo preguntas acerca de cómo puede ser que se hable de apreciación del tipo de cambio cuando hay un ahora abultado superávit de bienes. En ese sentido, a futuro, tal como destacó el Grupo SBS, la clave no pasará solo por el tipo de cambio real, sino también por la actividad económica. El receso a nivel urbano explica buena parte del superávit comercial, ya que los pagos de importaciones cayeron 9% anual en abril, aunque los cobros de exportaciones, que subieron 16,9% anual hicieron un aporte extraordinario. "Las importaciones difícilmente adquieran dinamismo sin una actividad que despegue con fuerza", señalaron desde LCG.

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