Por el impacto de la devaluación en rubros sensibles, la escalada inflacionaria que atraviesa el país golpea con mayor fuerza a los sectores más vulnerables. De acuerdo a los datos oficiales de septiembre recavados por el Indec, en el último año casi dos tercios de los productos de la canasta básica total aumentaron más que el nivel general del índice de precios al consumidor ( IPC) en el Gran Buenos Aires, que marcó un salto interanual del 52,4%.

Un informe de la Universidad Nacional de Avellaneda (Undav) destacó que, de los 59 bienes esenciales que releva el Indec en el GBA, 37 subieron por encima de la inflación promedio, es decir, el 62,7%. Con escasas reaperturas de paritarias y salarios que corren por detrás de los precios, se abre un panorama de mayor deterioro social en el conurbano, donde la pobreza en el primer semestre se disparó al 39,8% y se ubicó 4,4 puntos por encima del promedio nacional.

Los mayores aumentos interanuales de septiembre fueron en cebolla (186,8%), jabón en pan (106,3%), zapallo anco (102%), queso pategrás (94,8%), leche en polvo (93,6%), queso sardo (93%), pañales descartables (90,3%), detergente (89,7%), manteca (89,3%), queso cremoso (88,7%), yogur firme (85,4%), dulce de leche (80,5%), salchichas (79,4%), shampoo (78,6%), lechuga (75,9%), lavandina (74,8%) y papa (73,9%). Otros aumentos superiores a la media en bienes esenciales fueron en pan (66,5%), yerba (66,4%), pollo (60,6%) y carne picada (52,5%).

Además, la Undav destacó, según datos de la Dirección de Estadística porteña (ya que el Indec estaba en apagón estadístico), que mientras la inflación acumuló un alza de 235% desde diciembre de 2015, el pan aumentó 311%. En el mismo lapso, las hamburguesas subieron 306%; el queso cremoso, 304%; la leche fresca, 299%; el pollo,255%; y los fideos secos, 252%.

Como contracara, el salario registrado registrado promedio, según el índice Ripte que elabora la Secretaría de Seguridad Social, se incrementó apenas 184% entre noviembre de 2015 y agosto de 2019, el último dato disponible. Esta dinámica implicó una caída del salario real acumulada del 19%, como ya publicó BAE Negocios.

Todas las consultoras descuentan que la inflación seguirá en niveles muy elevados hasta fin de año. Para octubre, estiman entre 4,2% y 4,5%. En contraste, las reaperturas de paritarias se hacen esperar en el grueso de los gremios y muchas empresas descartaron el pago del bono de $5.000 decretado por el Gobierno para el sector privado. Todo eso en el sector formal, pero la gran incógnita es cuánto podrán recomponer los trabajadores no registrados, que son los que más comúnmente oscilan alrededor de la línea de pobreza.

En ese marco, la expectativa es la de un nuevo salto en la proporción de personas pobres en la segunda mitad del año, desde el 35,4% a escala nacional a un nivel cercano al 40%, según las proyecciones de la UCA y del IET. Esto significa que el Gobierno de Mauricio Macri terminará con cerca de 5 millones de nuevos pobres. En el conurbano bonaerense, un aglomerado donde la tasa de pobreza ya roza el 40% y donde la crisis industrial impacta con fuerza, podría acercarse al 45%.

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