El 3,8% de inflación de febrero sacudió al oficialismo y el Banco Central reaccionó con un paquete de medidas apenas conocido el dato. Pero el anuncio sólo implicó más dosis de la misma medicina: un fuerte ajuste de las políticas monetarias contractivas. La extensión del crecimiento 0% de la meta de base monetaria hasta diciembre, que incorpora como permanente el sobrecumplimiento alcanzado en febrero; la eliminación del ajuste estacional previsto para junio cuando se paga el medio aguinaldo; y la reducción del ritmo de actualización de los límites de la zona de intervención del actual 2% mensual al 1,75% para el segundo trimestre.

La decisión oficial llegó luego de que Hacienda informara que venderá u$s60 millones diarios a partir de abril en acuerdo con el FMI para calmar la tensión cambiaria y en momentos en que las consultoras acercaban sus proyecciones de inflación al 40%, como publicó BAE Negocios. Para el BCRA, "la prioridad absoluta es fijar un ancla nominal". Es decir, contener al dólar e intentar desacelerar el IPC en la previa de las elecciones con menos pesos en la calle y más tasa (ayer subió al 64%). Un duro golpe para una economía real que no logra salir de la recesión y que seguirá padeciendo la ausencia de estímulos para reactivar un mercado interno y una inversión languidecientes.

"Aun cuando estos números de inflación sean frustrantes, no deben desalentarnos. El programa funciona", dijo el presidente de la entidad, Guido Sandleris, al anunciar las medidas, a pesar de que en enero, a sólo tres meses de aplicado el esquema monetario, la suba de precios volvió a acelerarse. Y aseguró que las causas del alto IPC de febrero fueron los tarifazos, el aumento de la carne y cierta recomposición de los márgenes de ganancia perdidos por las empresas el año pasado por la caída del salario real.

Para Sandleris, las actuales condiciones de la economía permiten encaminarse a "bajar la inflación de forma permanente". Y aseguró que, para lograrlo, no congelarán el tipo de cambio ni las tarifas porque serían "atajos". En cambio, insistirá con la receta ortodoxa de cortar absolutamente la emisión de pesos, que hasta el momento no evitó la suba precios.

Así, el BCRA cortará el chorro hasta diciembre, mes en el que recién incorporará el aumento por estacionalidad. Y mantendrá hasta ese mes el ajuste adicional realizado en febrero tras conocerse el alto IPC de enero, por lo que la meta promedio mensual de base monetaria se fijará en $1.343.000 millones, cerca de 10% inferior a la original.

Además, volvió a recortar la cantidad de dólares que podrá vender en abril a u$s50 millones diarios (o el acumulado del 2% de la meta mensual) en caso de que el dólar perfore la banda y recortó 0,25 punto el ritmo de actualización de los límites de la zona de no intervención al 1,75% mensual para 2° trimestre, algo que era reclamado por el mercado ante los sacudones cambiarios.