El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, presentará este lunes el resultado fiscal de marzo y las conclusiones del primer trimestre acerca de la principal meta del acuerdo stand by con el FMI. Será mediante una conferencia de prensa, algo que no ocurría desde enero, cuando el funcionario detalló las cifras finales del 2018.

El anuncio se dará en el marco de la búsqueda del déficit cero comprometida con el Fondo Monetario Internacional, la cual se encuentra cada vez más con mayores desafíos, tanto por una recaudación que muestra un deterioro lógico para las políticas de ajuste vigentes y la recesión, como por la contradicción con las políticas anunciadas esta semana.

Con todo, la expectativa es que el Gobierno hará los recortes que tenga que hacer para cumplir con el Fondo, ya que es la única carta que le queda para mostrar a los mercados internacionales. Ayer el ministro de Producción, Dante Sica, puso a las metas fiscales en lo más alto y declaró que además son la principal herramienta antiinflacionaria. Pero lo cierto es que cada desafío que aparezca por el lado de la recaudación generará nuevos ajustes, tal como confirmó el miércoles Dujovne.

El riesgo es claro: entrar en una espiral de nuevos ajustes, nueva caída de la actividad, nueva contracción de la recaudación, nuevos ajustes y así sucesivamente. Como el perro que se muerde la cola.

En algo coinciden los analistas: los anuncios de esta semana, que vuelven atrás respecto a decisiones previas que había tomado el Gobierno como por ejemplo en las tarifas de luz, afectarán a los ingresos tributarios. El economista de Eco Go, Juan Ignacio Paolicchi, afirmó al respecto que “es cierto que la recaudación de marzo fue mala pero creo que van a presentar un equilibrio fiscal, van a haber atacado fuerte el gasto”.

“El primer trimestre va a haber sido superavitario y el segundo también. Después se complica y entra lo anunciado ayer. Si el tipo de cambio sube, con las tarifas indexadas, y el Gobierno prometió no volver a subirlas y absorberlo, la cuenta subsidios también va a generar problemas”, añadió.

En ese sentido, remarcó que “para este año estimamos un déficit de 0,6%”. “Es un poco más que el 0,5% que necesita y lo explicamos por el desplome de la recaudación más el intento de reactivar el consumo, que aunque no impacta tanto, algún mínimo efecto en el margen va a tener”, razonó. Por eso sostuvo que “no vemos que pueda alcanzar el equilibrio buscado inicialmente ni un rojo de sólo 0,2% o 0,3%”.

A ese número se le sumará el déficit financiero de 3,3%, lo que generaría un rojo total de 4% para el 2019. Número bastante lejano al festejado por el presidente del BCRA, Guido Sandleris, en su conferencia de prensa del martes. Ahí dijo que los factores fundamentales que le permiten ser optimista de cara a la lucha contra la inflación son “las transferencias al Tesoro creciendo al 0%, para lo cual es necesario un déficit fiscal de 0%”.

Los anuncios de Sandleris, al igual que los del resto del Gabinete del miércoles, también tendrán efecto sobre la búsqueda del déficit cero. El presidente del Central anunció cambios en el programa que, además de intentar ponerle un techo al potencial precio del dólar y generar atraso cambiario en pleno año electoral, también endurece el programa monetario. Y también reconoció que “difícilmente bajen las tasas con estos niveles de inflación”.

Por su parte, el economista de la Universidad Nacional de La Plata, Francisco Eggers, considera que no está garantizado que el resultado fiscal de marzo sea tan equilibrado, ya que “fue un pésimo mes para la recaudación, con una caída real de 11%, muy superior al 6% o 7% que habrá tenido de caída el PBI”. “Además, por el lado del gasto, la movilidad previsional fue de 36%, superior al 29% que daba hasta febrero”, agregó.

Asimismo, consideró que la tasa de interés alta genera un incentivo a financiarse con la Afip. Es decir: incumplir los pagos impositivos y cancelarlos luego con una tasa amigable, inferior a las astronómicas que cobran los bancos.

Para algunos analistas el lado fiscal no será la variable de ajuste: es la única carta que le queda al Gobierno. Las medidas de ayer, entonces, no afectarían a la meta preferida de Hacienda. La que se vería afectada en todo caso sería la actividad, a partir de los nuevos recortes en el gasto. En ese sentido, Paolicchi destacó que desde Eco Go esperan una caída de 1,8% para este año, por el bajo consumo, el ajuste fiscal y el endurecimiento monetario anunciado por Sandleris.

El Gobierno le pone todas las fichas al ajuste fiscal. De ahí las palabras de Sica acerca de la búsqueda del equilibrio como la principal herramienta antiinflacionaria. Sin embargo, los números publicados por el propio FMI contradicen el diagnóstico: en el 2018 Japón tuvo un déficit fiscal de 3,2% y una inflación de 0,3%. Francia un rojo de 2,6% y un IPC de 1,8%. Chile un desbalance de 1,8% y una suba de precios de 2,5%. Colombia un negativo de 2,2% y aumentos interanuales de 3,2%.

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