Los industriales siguieron ayer con atención los movimientos en mercado cambiario de Brasil, donde el real se devaluó más de 2% y el dólar en ese país superó los R$4. Y si bien admitieron que la devaluación del real aún no afectó los negocios argentinos, confesaron que existe una preocupación en aumento ante una eventual decisión política del Gobierno de Michel Temer de "corregir" el valor de la moneda brasileña para ganar competitividad. Aunque también mencionaron la incidencia de la inestabilidad política por la campaña electoral.

Dueños y ejecutivos de empresas fabriles sostuvieron que la crisis por la que atraviesa la producción manufacturera local, afectada por la caída del mercado interno y los costos impositivos, podría ser más profunda si el factor Brasil "vuelve a jugar en contra".

"Muchos teníamos las esperanzas puestas en la recuperación de nuestro mejor comprador. No sólo el crecimiento fue menos del esperado sino que ahora se puede volver en contra si es que toma la decisión política de manejar el valor cambiario para ganar competitividad", le dijo a BAE Negocios uno de los integrantes de la mesa chica de la Unión Industrial Argentina ( UIA).

Los datos fríos mostraron que el salto en el tipo de cambio del real frente al dólar mantiene a la Argentina en mejor posición competitiva debido a la devaluación del peso de los últimos meses. Según los analistas que siguieron el caso para asesorar con precisión a los empresarios, en agosto la moneda brasileña se depreció 8% mientras que el peso lo hizo en 9 por ciento.

Los vaivenes de la economía del gigante latinoamericano están fuera del eje de las preocupaciones locales, pero los empresarios advirtieron que "un nuevo resfrío" de Brasil podrá "terminar de hundir cualquier expectativa de recuperación", según dijo uno de los referentes de las economías regionales.

"Claramente no ayuda", enfatizó otro dueño de fábrica exportadora. Sucede que el impacto positivo de la actualización del peso frente al dólar de los últimos meses quedó opacado con los costos inflacionarios que le bajaron competitividad a los productos locales. "Brasil tiene herramientas para hacer subas controladas por poder de reservas y una economía controlada, pero la barrera psicológica de los $4 es relevante", admitió un especialista en materia industrial, consultado por este diario.

El riesgo de default -medido en los contratos de CDS- de Brasil se incrementó en 40 puntos básicos, mientras que el argentino trepó en 175 puntos básicos. Por este motivo, los especialistas sostuvieron que "el problema es la expectativa a futuro, y no en el mercado Forex, a pesar de los inconvenientes que mostró el mercado en torno al inestable clima político del país vecino.

Mientras miraban de reojo a Brasil, los industriales centraron sus críticas en los condicionantes que tienen la actividad en tierras locales. Ayer la Junta Directiva de la UIA dejó claro la caída del nivel de actividad, las elevadas tasas de interés y los retrasos en la cadena de pagos, entre otras cuestiones, dejen de lado cualquier tipo de beneficio exportador que genere un tipo cambiario favorable.

De hecho, en la mesa ampliada de la conducción de la central fabril se reflejó el fuerte malestar que hay con el Gobierno nacional a partir de las promesas incumplidas por la reducción del nivel de reintegros a las exportaciones de productos con valor agregado. "Sica le había prometido a esta misma Junta que no se iba a tocar", se lamentó uno de los líderes de la entidad.

En el repaso de las variables económicas, los industriales federales escucharon el análisis del director del Centro de Estudios de la UIA, Pablo Dragún, que reflejó que durante el primer semestre -período de mejor rendimiento para las fábricas en relación con la crisis anunciada para la segunda parte del año- la actividad manufacturera acumuló un crecimiento interanual de 0,4 por ciento.