Los empresarios industriales prevén el congelamiento del mercado interno e incluso una caída del consumo para el 2018, a pesar de las estimaciones de los economistas de la UIA que avizoran un escenario de crecimiento económico del país del 3% y 3,5%. La expectativa en materia fabril es, cuanto menos, conservadora debido al efecto de un mercado interno más contraído por un consumo corrido a saldar las deudas financieras.

"Existe un consenso general entre los técnicos y los empresarios de que la economía crecerá, pero nadie es súper optimista", admitió a BAE Negocios uno de los líderes de la UIA. Sucede que las variables analizadas aventuran un ritmo en alza, pero que no alcanzará para poner todas las máquinas del sector industrial en funcionamiento.

De acuerdo al análisis que realizó el CEU de la UIA, que fue analizado junto con el presidente, Miguel Acevedo, y cuyo punteo fue adelantado a los integrantes del Comité Ejecutivo de la entidad, la economía argentina tendrá un crecimiento "moderado". El dato generó un escenario alentador para el clima de negocios ya que ratificará el camino ascendente del país.

"La promoción de negocios financieros durante el 2017, con préstamos hipotecarios y personales con tasas UVA, provocará que se destine una parte de los ingresos, que antes iba destinada al consumo, a hacer frente al pago de esas deudas", advirtió un ejecutivo de una empresa asociada a la Coordinadora de Industrias Alimenticias (COPAL). "Es una mala ecuación la preponderancia de los préstamos a las personas por sobre los créditos productivos, que son caros e inexistentes", se lamentó.

Sin embargo, la falta de resolución al problema que genera el déficit comercial se convertirá en el gran enemigo de la producción industrial, según los empresarios fabriles. Allí incidirán de manera decisiva el escenario futuro de Brasil y el desempeño del sector de los commodities, especialmente a partir de la liquidación del complejo sojero.

En ese punto, existe un fuerte descontento por la reducción gradual de 0,5% por mes de las retenciones a la soja porque "generará que ningún productor liquide en la primera parte del año a la espera de la quita total" del gravamen. Por caso, el crecimiento del año próximo se dilatará hasta mediados de año, con el correlato en el resto de los sectores, advirtieron en la UIA.

"Nadie está pensando en grandes crecimientos ni grandes producciones", le dijo a este diario otro de los líderes fabriles. Por caso, la recuperación de la actividad brasileña sirvió como dato alentador para salvar sectores argentinos que se encuentran en crisis a partir de la caída en desgracia del rendimiento económico de Brasil.

Sin embargo, el clima electoral del principal socio comercial de la Argentina en el Mercosur, lejos de dinamizar la economía vecina, le sumó interrogantes. La incertidumbre sobre las candidaturas y un eventual cambio en el modelo de gestión ante una victoria opositora podría detener el incipiente envión positivo del 2017.

La reforma laboral y los ajustes en la economía del gigante sudamericano le permitieron mejores condiciones de competitividad, y empujaron a las exportaciones hacia la Argentina, que tiene aranceles preferenciales y que, a pesar del acuerdo para limitarlas, inundaron el mercado local. "Nada está claro en Brasil, y muchos sectores dependemos de su recuperación para que traccionen algunos sectores claves. Si sigue todo igual, los brasileños volverán a exportarnos su crisis", alertó un referente del sector alimenticio.

El efecto de las reformas tendrá poco efecto durante 2018, según avizoran desde UIA. La aplicación gradual "dilatará" las mejores condiciones en la deseada competitividad, se lamentaron en la central fabril, desde donde alertaron que contrariamente los costos energéticos sumarán presión a los costos fabriles en el corto plazo, si se confirma el esquema de aumentos e incluye a las fábricas.