La Unión Industrial Argentina ( UIA) alertó que las pequeñas y medianas industrias "no están en condiciones de absorber aumentos retroactivos en el costo energético", y dejaron claro que la decisión del Gobierno nacional de convalidar un pago retroactivo en favor de las empresas energéticas para compensar la devaluación del peso frente al dólar pone de manifiesto un "riesgo jurídico".

De este modo, la entidad fabril más poderosa evidenció el mal clima que se respira entre los dueños de las fábricas, quienes vieron un nuevo encarecimiento de sus costos productivos. Para peor, los jefes industriales no observan un fin de la crisis de precios porque estiman nuevos impactos en los bolsillos de las empresas por la falta de control del valor de la energía.

"Han secado el mercado interno con una política monetarista que sin embargo no resuelve el problema inflacionario porque los aumentos energéticos continuarán y seguirán encareciendo el costo de las empresas y especialmente de la población. Esta situación no va a ser gratis", alertó a BAE Negocios uno de los líderes de la UIA.

La reunión de Junta Directiva de la central fabril fue otra "catársis" que superó la coyuntura del retroactivo del gas. En la representación federal de la industria, "los representantes sectoriales y regionales dieron cuenta de la evolución de la actividad y las perspectivas para el resto del año".

El vocal de la UIA y empresario salteño, José Urtubey, confirmó a este diario que en la mesa ampliada de la entidad hubo "mucha queja generalizada por la recesión, por la política elevada de las tasas, y especialmente por la política de gas porque obviamente pega mucho en todo el entramado pyme con los ajustes del cuadro tarifario".

Fue en esa reunión en donde se reinstaló la alarma por la ruptura de la cadena de pagos, cuando "se manifestó una gran preocupación por el impacto negativo que tienen para el sector la profundización de la caída de las ventas, el incremento del costo del crédito ûcon tasas que complican el acceso a capital de trabajoû y el descuento de cheques".

"Están resolviendo un problema financiero pero no se atiende a las necesidades de la economía real. La gestión del nuevo presidente del Banco Central (Guido Sandleris) está más cerca de los dos años de (Federico) Sturzenegger, ya que está combatiendo la inflación de la base monetaria pero no la de costos", detalló otra de las fuentes consultadas.

"El director del CEU, Pablo Dragun, presentó el nuevo esquema monetario y de intervención del BCRA. Además, analizó la evolución reciente de la actividad industrial, proyectando una caída de 4,8% para el bimestre agosto/septiembre y de 5% para el último trimestre del año. El estimado para 2018 sería de -2,3%", destacó un comunicado de prensa.