La Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines (FAIMA) espera que la actividad sectorial caiga 8% durante 2018. Pero además las previsiones hacia adelante de los empresarios del rubro lucen incluso peores, ya que el 76,1% de los encuestados por un relevamiento del Observatorio de la Madera y el Mueble consideran que la producción no va a repuntar durante el 2019.

La encuesta consultó por el desempeño productivo del 2018 y las expectativas para el nuevo año. Así, el 85,1% de los empresarios registró caídas de su actividad durante el año pasado. El número sube al 93,6% si se agrega las que mostraron estancamiento. Y hacia adelante los datos también fueron negativos. El 76,1% de las respuestas rechazaron la posibilidad de una recuperación tras el mal 2018: el 34,8% sostuvo que su expectativa es que la producción se mantenga estable y el 41,3% espera que se registre una nueva disminución.

Un dato preocupante que arroja el relevamiento es que, a diferencia de la recesión de 2016, el actual ciclo contractivo tiene un impacto notorio en el empleo. El 35% de las empresas encuestadas señaló que disminuyó su dotación de personal. "Este dato es llamativo dado el carácter mano de obra intensivo y de personal calificado difícil de reemplazar del sector que correlaciona con un bajo uso de la capacidad instalada", expresó Pedro Reyna, Presidente de FAIMA.

La caída de ventas en el mercado local sumado a los aumentos de costos asociados a tarifas de servicios, tasas de interés en niveles récord y algunos insumos dolarizados condiciona la rentabilidad del sector, la cual las cámaras de la red FAIMA en todo el país señalan casi nula.

El director ejecutivo de la entidad maderera, Leandro Mora Alfonsín, agregó: "La caída del consumo es el principal factor que explica esta dinámica, dada la alta elasticidad que tienen muebles y manufacturas de madera respecto de la merma del salario real".