En el mes previo a la devaluación que siguió al resultado de las primarias, la actividad económica retrocedió un 0,4% mensual desestacionalizado en junio, y de esta manera cerró el primer semestre con una baja del 2,6%, informó ayer el Indec. Respecto al mismo mes del año pasado, el producto no mostró variaciones, lo que para algunos economistas marcó la señal de que se había llegado a un piso, que ahora deberá ir a buscarse aún más abajo, tras la abrupta suba del tipo de cambio de agosto.

En ese sentido, el dato fue peor al esperado y ya anticipaba que la recesión aún no tocó fondo, ya que en mayo el ente estadístico había medido un repunte del 2,4% interanual, por efecto de la mayor cosecha.

Las consultoras privadas empezaron a corregir sus proyecciones para el 2019 y ya hablan de una contracción de 3,4%, superior a la recesión de 2018, 2016 y 2014. De darse este escenario, el mandato de Mauricio Macri culminaría con un PBI más de 5% por debajo del que recibió en diciembre de 2015.

Un informe de la firma LCG apuntó que "esperamos una caída del 4% en el segundo semestre", al tiempo que advirtió que "aun en caso de mediar una estabilización de la situación cambiaria, el crecimiento del año que viene se vería comprometido". "2019 dejaría un arrastre estadístico negativo de casi 3 puntos porcentuales del PBI", pronosticaron.

Ni consultoras ni en el equipo económico de Alberto vaticinan un rebote cercano

Lo cierto es que el Estimador Mensual de Actividad Económica ( EMAE) de junio reflejó que el efecto "derrame" de la súper cosecha - que se compara con la tremenda sequía del año pasado- fue casi nulo. Mientras el sector agropecuario creció un espectacular 43,7% y Transporte y Comunicaciones 1,7%, el resto se derrumbó o mantuvo un alza muy leve o nula.

La mayor incidencia provino del Comercio, que quedó 8,6% abajo, seguido de la industria manufacturera, que descendió 6,1% y la intermediación financiera, que se hundió 15,1%, el peor número del mes en la medición por sector, todo consecuencia de la fenomenal contracción en el crédito.

Por su parte, la construcción se desplomó 7,9%, electricidad gas y agua un 10,6%, las actividades inmobiliaras, empresariales y de alquiler un 2,2% y la pesca un 5,6%.

En tanto, Enseñanza, Hoteles y restaurantes y explotación de minas y canteras avanzaron 0,8%, 1,6% y 0,9%, respectivamente.

Para LCG el dato "resultó peor a lo esperado", y estuvo "afectado por el arrastre negativo que tuvo la turbulencia financiera de marzo". De hecho, la comparación interanual arroja un crecimiento nulo porque ya se contrasta con el inicio de la crisis en 2018, aunque en mayo había arrojado una suba del 2,4%.

Efecto arrastre
El gran interrogante que se abre de cara a la próxima administración es en qué momento la economía logrará tocar fondo. Cuesta divisar entre los economistas un horizonte claro para determinar cuándo terminará la recesión, que por primera vez desde el final de la Convertibilidad, ya va por su segundo año.

"Lo que viene no es rebote", ya había advertido el referente económico de Alberto Fernández, Emmanuel Álvarez Agis.

"No viene rebote ni en lo inmediato, ni cerca", coincidía un consultor en diálogo con BAE Negocios.

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