La inversión extranjera directa (IED) en empresas argentinas alcanzó a fines de 2016 un valor estimado de u$s74.922 millones, lo que representó 14 puntos porcentuales del PBI, según indicó ayer un informe difundido por el Banco Central. De este total, indicó el estudio, el 71% correspondió a participaciones en el valor del patrimonio neto de las compañías (u$s53.332 millones) y 29% (u$s21.590 millones) a pasivos de deuda de inversión directa.

La posición de IED en términos del PBI en Argentina se ubicó muy por debajo de sus principales pares de la región: en Brasil alcanzó el 34,8%, en Colombia y Perú llegó a un ratio de 58,2% y 46,9%, respectivamente, y en Chile llegó al 96 por ciento. Según el BCRA, esta diferencia de nuestro país con sus vecinos muestra la posibilidad de crecimiento que tiene este tipo de flujos.

El informe del Central destaca que, de acuerdo a los datos de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (Unctad) y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), la inversión extranjera directa hacia las economías de América Latina y el Caribe mostraron una caída superior al 10% interanual durante el 2016.

“En términos del PBI, los flujos entrantes de IED hacia la región rondaron el 2,6%, nivel menor al promedio registrado entre los años 2010-2013 (3,1%), luego de la recuperación económica de la crisis de hipotecas de Estados Unidos y Europa”, detalló. Para 2017, la Unctad preveía una ligera recuperación de los flujos de IED a nivel mundial, aunque los registros se mantendrían por debajo de los máximos observados años atrás.

El informe destaca que, como consecuencia de la apertura cambiaria y la normalización con los mercados internacionales que impulsó el nuevo Gobierno, en 2016 las empresas argentinas de inversión directa aprovecharon para cancelar pasivos con sus inversores, tanto instrumentos de deuda como utilidades no distribuidas, que habían ido acumulando durante el cepo.