La industria está concluyendo el 2017 con una recuperación que- de acuerdo a las estimaciones del Centro de Estudios de la UIA- no superará al 1,5%, tras un 2016 en el que el sector había experimentado un retroceso del 4,9%. Para el 2018 estimamos que el crecimiento industrial continuará, acumulando así dos años consecutivos de aumento en la producción.

El dinamismo esperado se funda en factores tanto internos como externos que permitirían acelerar el crecimiento del sector. Entre los primeros se destaca la construcción pública y privada, que fue el gran motor del crecimiento en 2017. Un segundo vector es el dinamismo del mercado interno, dado que el 70% del PBI está representado por el consumo. Más allá de las mejoras que se prevén en materia de inversión, canalizar el poder adquisitivo para favorecer el crecimiento industrial argentino es el desafío para el 2018. Un factor que puede dificultar este aspecto está dado por el incremento de algunas importaciones de bienes de consumo, especialmente en un contexto de dificultades competitivas para la industria, más allá de algunas mejoras. La baja esperada en la tasa de interés podría contribuir en este sentido, aunque hay que evaluar el efecto sobre los costos industriales de los incrementos tarifarios y las variaciones en el precio del combustible.

En materia externa, la recuperación de la economía brasileña abre la posibilidad de generar un incremento en las exportaciones argentinas y podría morigerar el exagerado crecimiento que llevan las importaciones provenientes de este país. En este año, coadyuvado por un desempeño exportador aún bajo, Argentina acumuló en los primeros once meses del año u$s7.880 millones de déficit comercial con el país vecino, récord histórico en la relación bilateral.

Cabe resaltar que la recuperación será heterogénea, como ha sido el devenir de los distintos sectores industriales. El 2017 ha sido un año récord para los despachos de cemento (con una suba acumulada del 12%) y otros materiales de la construcción, mientras que la producción de acero se ha incrementado en cifras similares. Otros sectores acumularon crecimientos más moderados, como el automotriz, el metalúrgico o el de alimentos y bebidas, mientras que sectores más mercadointernistas -como el sector textil-indumentaria- atravesó un 2017 más complejo con bajas en la producción.

Otro elemento a tener en cuenta es el empleo industrial que en octubre de 2017 se encuentra un 5,3% por debajo del mismo mes del 2015, pero que comenzó a mostrar una leve recuperación en relación con el mes anterior. Estas cifras se explican porque los sectores que presentaron mayores caídas son aquellos más intensivos en trabajo. Esperamos que el dinamismo en las inversiones y el consumo puedan traer consigo un mayor crecimiento en el empleo y consecuentemente favorezcan la evolución del mercado interno.

*Coordinador del Centro de Estudios de la UIA (CEU-UIA)