*Enviado especial a Washington D.C.

Como suele ocurrir cada año en estas cumbres de ministros y presidentes de bancos centrales de todo el mundo, lo más jugoso transcurre en secreto y lejos del cuartel general del FMI. Ayer, en dos eventos cerrados a la prensa pero que BAE Negocios pudo reconstruir en base a testimonios de varios de los presentes, Nicolás Dujovne y Guido Sandleris rindieron examen ante inversores de Wall Street, quienes les expresaron sus temores en torno a dos temas: la capacidad del Gobierno para enfrentar otra corrida cambiaria antes de las elecciones y la perspectiva cada vez más cierta de que Mauricio Macri pierda las próximas elecciones a manos de un candidato opositor.

El primero de los encuentros paralelos a la cumbre del FMI y el Banco Mundial fue el que organizó en el lujoso Park Hyatt el banco de inversión JP Morgan, uno de los prestamistas pioneros de los albores de la gestión de Mauricio Macri. Había unas 350 personas y el anfitrión fue Diego Pereira, un economista uruguayo que encabeza el área de investigaciones del banco para América latina.

El ministro de Hacienda y el presidente del Banco Central hicieron presentaciones cortas para dejar lugar a las preguntas de los asistentes. Según el relato de los que pudo consultar este diario, casi todas versaron sobre la "zona de no intervención" cambiaria. Uno consultó si el FMI autorizaría angostarla para que el Central pueda intervenir en caso de que el dólar vuelva a subir como dos semanas atrás, cuando superó los $45. Otro fue más allá y preguntó si el sistema de bandas directamente se reemplazaría por otro cuando se acerquen las elecciones, por el riesgo de una fuga masiva de divisas preelectoral.

“La forma que hay de calibrar la zona de no intervención es la velocidad a la que se ajusta”, respondió Dujovne a un inversor

"La forma que hay de calibrar la zona de no intervención es la velocidad a la que se ajusta. Antes se ajustaba al 2% por mes, ahora al 1,75%", respondió Dujovne, siempre según el relato de las fuentes. Ese ritmo es el que se aplicará en el trimestre abril-mayo-junio, por lo cual la banda correría detrás de la inflación.

Dujovne jura y perjura que cumplirá al pie de la letra con lo pactado con el FMI respecto de no intervenir y dejar flotar el peso dentro de esa banda. También asegura que alcanza y sobra con los u$s60 millones diarios que subastará el Tesoro desde la semana que viene hasta totalizar u$s9.600 millones en octubre, una decisión que ayer criticó en un reportaje con este diario el ex representante del propio Mauricio Macri ante el FMI, Héctor Torres.

Los prestamistas mantienen sus dudas. Y algunos funcionarios las alimentan. El lunes, antes de que su jefe volara hacia esta capital, el viceministro de Hacienda, Miguel Braun, contradijo a Dujovne cuando fue consultado en la cena de CIPPEC por BAE Negocios y otro medio gráfico sobre la posibilidad de intervenir ante una crisis de modo más firme que el que permite el acuerdo con el Fondo. La versión había sido publicada esa mañana en el diario La Nación, como una "bala de plata" que se guardaba la Rosada en caso de emergencia. "La orden tajante que tenemos del ministro es contestar que no vamos a hacer nada fuera del acuerdo. Y la verdad que no hay nada previsto. Pero la verdad que es una pregunta que no te puedo contestar así en el aire. Si se te viene el árbol encima y tenés el hacha en la mano ¿no le vas a pegar?", respondió, apelando a una curiosa metáfora.

Elecciones y algo más

En otro seminario paralelo, organizado por el banco Itaú en otro hotel con las mismas condiciones de seguridad y sin acceso a la prensa, el auditorio era más chico y las preguntas fueron se centraron en la inflación. Ahí acudió solo Sandleris, y su respuesta fue que la inflación de marzo y abril va a seguir siendo alta, porque en esos meses están concentrados los aumentos de servicios regulados (prepagas, luz, agua, gas), pero que a partir de mayo va a ser sensiblemente menor.

"Hay un programa de corrección de desbalances que se está llevando adelante y que está dando sus primeros resultados", agregó el jefe del Central, en línea con lo que más temprano había dicho en conferencia de prensa Christine Lagarde (ver nota aparte).

Al anochecer, Dujovne pasó raudamente por la embajada argentina para la celebración del Malbec World Day, donde también estaban el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, el presidente del Banco Nación, Javier González Fraga, el ministro de Economía bonaerense, Hernán Lacunza, y varios funcionarios más. De ahí se fue a la cena de gobernadores del G20 con Gustavo Cañonero, el vice de Sandleris.

En la celebración del vino argentino coincidieron también otros miembros del gabinete que, por diversos motivos, llegaron ayer a la capital estadounidense. Entre los que aterrizaron están los ministros y secretarios de Justicia, Germán Garavano, de Salud, Adolfo Rubinstein, y de Educación, Alejandro Finochiaro. Cuando se enteró de que todos viajarían, también el lunes, el jefe de Gabinete, Marcos Peña, protestó airadamente en el chat de whatsapp del gabinete. "En plena crisis no queda bien que aparezcamos todos en Washington", se quejó, según reveló una fuente con acceso a lo que se conversa allí. Avatares de la descoordinación.