La tasa de interés y sus consecuencias sobre las pyme, el empleo y la actividad productiva fueron los hilos conductores del seminario Perspectivas económicas 2019, organizado ayer por la revista especializada Bank Magazine, en la Bolsa de Comercio. Exactamente al mismo tiempo que el BCRA eliminaba oficialmente el piso de 60% para la tasa, funcionarios y ex funcionarios clave del gobierno de Cambiemos hacían referencia a la imposibilidad de que la nueva regla pueda implicar una baja sustancial y se lamentaban por su efecto en términos de recesión y desempleo.

El ex presidente del Banco Nación, Carlos Melconian, afirmó: "Para permitir una baja drástica el FMI va a querer ver una desinflación acumulada de 12 meses. Ahí el Gobierno, como hacía Federico Sturzenegger cuando estaba al frente del BCRA, va a querer agarrar el último mes, que muestra desaceleración, y elevarlo a la 12 como proyección. Pero el FMI le va a decir no me jodas, recién en 12 meses se llega a ver en la realidad eso que dice".

El seminario, además de contar con la presencia de Melconian, también los tuvo a la ex presidenta de Aerolíneas Argentinas, Isela Costantini, el actual presidente del Banco Nación, Javier González Fraga, y al vicepresidente del BCRA, Gustavo Cañonero. Cada uno hizo referencia al tema directa o indirectamente.

El dilema de la tasa es claro: si el BCRA, a través de su decisión diaria sobre la dinámica de los agregados, convalida una baja de la tasa y los activos en pesos ofrecen menos rendimiento, corre el riesgo de que crezca la demanda de dólares. Si no la convalida, se expone a las críticas por el estrangulamiento que sufren las pyme, el empleo y la actividad. Cañonero ayer adelantó que en diciembre se sobrecumplirá la meta, por lo cual todo parece indicar que no habrá baja radical.

Una protagonista de esas críticas fue Costantini, actual general manager del Grupo financiero GST, en una de las intervenciones más resonantes de la jornada: "La tasa puede generar un efecto dominó. El costo de fondeo de las empresas está en una situación muy compleja. Lo que preocupa es que arrastre a más pyme y que eso implique que aumente más el desempleo. Están estranguladas y algunas no tienen la posibilidad de achicar turnos. Corren el riesgo de tener que cerrar. Y la preocupación es, una vez que cierren, cómo se recupera ese empleo".

Hasta acá la actividad económica no viene dando buenas señales. El EMAE de septiembre, publicado por el Indec, confirmó la entrada en recesión técnica y los datos de octubre (actividad industrial y de la construcción) y de noviembre (recaudación, consumo minorista y patentamientos) no son alentadores.

De hecho, para Melconian el repunte aun no está a la vista. Ahí la discusión es sobre letras y para él durante el 2019 más que recuperación habrá estancamiento dentro del pozo. Algunos ven que la dinámica será como una V. Otros como una L y ese es su caso. "¿Puede llegar a las elecciones con la economía en reactivación? No. Lo único que hace V en el segundo trimestre es el campo. El resto hace una L, buscando la patita de la U. El problema es que conocemos la historia y sabemos que la patita de la U, cuando hay elecciones sin un ganador claro en las encuestas, tarda en llegar".

Fraga, en cambio, expresó su optimismo férreo, aunque centrado en el largo plazo: "El mejor quinquenio de nuestra economía en las últimas décadas fue 2003-2007, que empezó con tasa del 180% e inflación del 40%. El en ese entonces presidente del BCRA, Alfonso Prat-Gay, la pudo bajar muy rápido. Ahora no será a esa velocidad pero hay que tener presente ese antecedente".