El Gobierno presentó ayer en Diputados el proyecto de Ley para "reperfilar" los bonos con legislación local, luego de que a fines de agosto anunciara su intención de patear los vencimientos hacia adelante. Desde Hacienda hablan de una extensión de plazos "amigable" y voluntaria, sin cambios en las condiciones de emisión. (Ver aparte) Sin embargo, calificadoras de riesgo dan por descontado que el reperfilamiento de deuda terminará convirtiéndose en reestrucuturación después de octubre y que incluirá una quita de capital de, al menos, entre el 10 y el 20 por ciento.

La agencia Fitch afirmó ayer que los tenedores de bonos argentinos tendrán que asumir un recorte, ya que el nivel de endeudamiento del país hoy es "insostenible".

"Uno de los problemas que ha tenido Argentina es que sus necesidades de refinanciamiento han sido muy altas en el lado interno, por lo que la deuda se acortó cada vez más y se hizo más difícil de refinanciar con vencimientos largos", afirmó Charles Seville, director senior de Fitch a Reuters.

Según Seville, quien resulte ganador en las elecciones presidenciales de octubre próximo deberá llevar adelante un fuerte ajuste fiscal, incluso más fuerte que el recorte de entre 3 y 4 puntos del PBI estimado por el Fondo Monetario Internacional (FMI).

"Eso requiere reformas a la seguridad social y otras áreas que no han sido tocadas. Esa es una de las razones por las que creemos que los tenedores de bonos tendrán que hacer una contribución", señaló.

El miércoles Moodys había indicado a través de un informe que hay altas chances de que las futuras negociaciones entre el gobierno y los tenedores de deuda argentinos impliquen pérdidas para estos últimos. La calificadora espera quitas para los bonos de mediano y largo plazo no mayores al 20%, consistente con la nota Caa2 que le otorgó a nuestro país, aunque no descarta que puedan ser superiores y eso redunde en una nueva rebaja de calificación.

El análisis de Moodys señala que el panorama fiscal de los próximos dos a tres años va a depender de la renegocación del acuerdo con el FMI así como del resultado de la restructuración de deuda de mediano y largo plazo, particularmente si lleva a recortes de capital significativos o a una reducción en los pagos de intereses.

La calificadora destaca que en el marco de fuerte incertidumbre que reina hoy en la Argentina, la probabilidad de pérdidas significativas para los tenedores de deuda local creció de forma considerable.

Moodys calcula que las necesidades financieras del Estado Nacional en 2020 llegan a US$30.000 millones, excluyendo los repagos de deuda de corto plazo. Los desembolsos que quedan del crédito stand by del FMI para el próximo año, por un total de US$5.900 millones, apenas alcanzarán para cubrir el 20% de ese monto.

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