Los viajes al exterior, que hasta mediados del 2018 eran una de las explicaciones clave del creciente drenaje de divisas que llevó a la crisis cambiaria, cayeron 19,8% en noviembre, a causa de la devaluación de 110% que generó la propia crisis. Si bien algunos pocos analistas celebraron el nuevo resultado turístico publicado ayer por el Indec, que todavía marcó un leve saldo negativo, en general las lecturas coincidieron en que los datos no permiten festejar ya que no soluciona los problemas que causaron a la crisis.

El Indec publicó ayer el informe de la Encuesta de Turismo Internacional (ETI), que relevó un saldo negativo de apenas 2.041 turistas. Es decir, por vía aérea, en noviembre entraron 274.557 turistas extranjeros, lo que implicó una mejora de 12,3%, y por esa misma vía salieron de viaje 276.598 residentes, es decir la mencionada caída de 19,8%.

Esas variaciones se explican exclusivamente por el cambio de precios relativos generado por la fuerte devaluación del 2018 y tienen un correlato en el alivio, temporal porque no modifica las condiciones estructurales en materia de divisas que genera la cuenta turismo (y que se suma al alivio que encontró la cuenta bienes con la caída de las importaciones para consumo y para inversión). En noviembre del año pasado, de hecho, la cuenta servicios del MULC, que es principalmente turismo, dio una salida de dólares de u$s415 millones. Es decir, el 43,6% de los u$s951 millones que se fueron en noviembre del 2017.

Así, la disparada del precio del dólar va generando los beneficios colaterales de su ocurrencia. A la par de un poder adquisitivo deprimido y una actividad productiva en plena recesión, el balance de entrada y salida de dólares va moderando su rojo.

El director socio de Consultora Ledesma, Gabriel Caamaño Gómez, detalló cómo seguirá la dinámica de la cuenta corriente del balance de pagos, de la mano de los menores turismo emisivo e importaciones: "El año que viene el rojo de cuenta corriente de la balanza de pagos se achicará a la mitad y la mayor parte de su saldo negativo va a ser por los intereses de la deuda". Durante el año que viene los intereses de la deuda y la fuga serán los protagonistas de las necesidades de conseguir dólares que tendrá la economía.

Ahí hay dos visiones. Algunos analistas consideran que las devaluaciones son ajustes que se hacen para ahorrar dólares y entonces poder financiar la fuga y la deuda. Otros consideran que la devaluación 2018 ocurrió por mero fracaso del programa económico. El economista del CESO, Estanislao Malic, afirmó: "La devaluación lo que hace es contraer lo suficiente para que haya saldo externo positivo para que se pueda seguir fugando y pagando deuda. El excedente de divisas que genera el turismo y las menores importaciones no se usan para producir más y solucionar los problemas para ser más competitivo. Y la gente no se puede comprar un celular o viajar para que se pueda seguir fugando".

Para Caamaño Gómez, "nadie va a una crisis por balanza de pagos a propósito, sería un suicidio y más en el tercer año de gestión. Se trata de un fracaso de la gestión". Y agregó: "Esto es un ajuste por las malas. Algunos podrán aplaudir este resultado, pero no tiene mucho sentido. Sí, se compra un montón de aire, por las malas y carísimo, pero no soluciona nada. Si no solucionás los problemas de fondo, volvés al atraso cambiario y otra vez lo mismo".