El alza del tipo de cambio nominal y una inflación que se aceleró durante el segundo trimestre y que amenaza con cerrar el año en la zona del 35/40% preocupan a los inversores, de cara a los vencimientos de deuda que la Argentina tiene que afrontar hasta 2019.

Un informe de la agencia calificadora de riesgo Moodys advirtió en la víspera que los inversores se muestran ávidos por conocer las implicancias crediticias a corto plazo del alza del dólar, que acumula 65 por ciento en 2018. "La devaluación aumenta la carga total de deuda en moneda extranjera del soberano, elevándola a más del 70% del PBI en 2019, desde aproximadamente el 50% en 2017", calculó.

La carga de la deuda se torna cada vez más representativa de la economía. Sin embargo, la preocupación en general está centrada en la falta de certezas sobre la liquidez de corto plazo. El riesgo país en la zona de los 680/700 puntos básicos es un reflejo de esa incertidumbre.

Matías Carugati, Economista Jefe de Management & Fit, mencionó que, al margen de los números puntuales, que van a diferir en función del déficit estimado, del tipo de cambio nominal, de la tasa y del porcentaje en moneda extranjera, esta claro que la deuda pública va a aumentar. "El incremento puede llevar a algunos inversores a tener dudas, porque vamos a estar hablando de un porcentaje elevado en términos del PBI. Pero el problema actual no es de solvencia, sino de liquidez, por las altas necesidades financieras altas a corto plazo", agregó.

Los distintos informes financieros que circulan en la City no coinciden sobre la cifra exacta que el Gobierno necesita para despejar el horizonte financiero hasta 2019, principalmente por el incierto porcentaje de renovación de Letes en dólares. En la última licitación, el Gobierno logró refinanciar el 91%, pero en la previa apenas había superado el 50%. Los vencimientos hasta 2019 rondan los 14.000 millones de dólares.

Para Gabriel Caamaño, de Consultora Ledesma, el alza en la carga de la deuda que menciona Moodys se explica por el coeficiente de descalce. "Al ser mayor el porcentaje de la deuda en dólares que el porcentaje del PBI transable, la devaluación dispara ese ratio", explica. Pero coincidió con Carugati en que lo relevante en lo inmediato es la liquidez. "¿Cómo puede ser que, después del acuerdo con el FMI, el Gobierno no tenga cubiertas las necesidades financieras de 2019, que es el año D?", se preguntó.

Los analistas se suman al pedido que los inversores internacionales hacen para que el Gobierno despeje pronto las dudas en torno de esa liquidez necesaria hasta 2019. Lo más factible, creen, es lograr que el FMI adelante los desembolsos o ponga a disposición del país los fondos previstos en el acuerdo firmado en junio.

"Estamos todos pendientes de que el Gobierno informe cuánto dinero hace falta de acá a 2019 y cómo se va a financiar", mencionó Carugati y agregó que una posible solución podría ser el adelanto de desembolsos del FMI, del 2020 al 2019.

Para Caamaño, lo más sano sería que los adelantos se realicen de 2021 a 2020 y a 2019. "Por ejemplo, 9.000 millones de dólares más a 2019 y 3.000 millones más a 2020", año en que, de este modo, cerraría la asistencia del Fondo.

"Los inversores aún aguardan contundentes señales respecto a nuevos desembolsos desde el exterior que permitan completar el programa financiero del 2019. Y así poder reducir la incertidumbre así como el riesgo país que continúa en niveles demasiado altos para retomar el crédito internacional voluntario", completó el analista bursátil Gustavo Ber.